La Agrupación de Cofradías y Hermandades de la Ciudad de Jaén ha dado un paso de gigante en la preparación de sus ciclos festivos con la presentación oficial del cartel de las «Glorias» para el año 2026. La obra, un prodigio de técnica y simbología, ha sido realizada por el reconocido artista local Juan Carlos Hidalgo García, quien ha sabido capturar en un solo lienzo la esencia espiritual e histórica de la devoción mariana y de los patrones en la capital jiennense.
La presentación, que ha generado una gran expectación en el mundo cofrade, pone de relieve la figura de Santa Catalina de Alejandría, una devoción que trasciende lo puramente religioso para convertirse en un emblema de la propia ciudad.
Un retablo de fe y patrimonio jiennense
El cartel, concebido con una estructura que evoca un retablo efímero o una ventana al cielo, destaca inmediatamente por su materialidad. Realizado en óleo sobre tabla, el uso magistral del pan de oro y de plata es su seña de identidad más potente. Estos materiales nobles no solo sirven de adorno, sino que actúan como reflectores de la luz, otorgando a la obra una luminosidad casi divina que parece brotar del propio lienzo.
La composición está presidida por una imagen de Santa Catalina de Alejandría, representada con una serenidad majestuosa. La santa viste túnica plateada y un rico manto dorado, ambos con bordados que el artista ha recreado con tal precisión que parecen tener relieve real. En su cabeza porta una corona de reina y un resplandor o aureola, ambos ejecutados en pan de oro, que realzan su santidad. En su mano izquierda sostiene la palma del martirio, mientras que su mano derecha descansa sobre su atributo más célebre: la rueda de puntas de hierro, la cual aparece rota por un ángel que se intuye en la composición (representado por una espada que atraviesa la rueda), simbolizando su triunfo sobre el tormento.
Bajo la figura de la santa, el fondo se abre para revelar el corazón de Jaén. En un paisaje de campos de olivos en tonos verdes y amarillos, se alza imponente la silueta del Castillo de Santa Catalina. El cielo, de un azul intenso y profundo, está lleno de nubes que anuncian tormenta y revelación, creando un contraste dramático con la luz que irradia la figura central.
El conjunto está enmarcado por una orla azul oscuro que forma un arco apuntado, recordando las naves laterales de una iglesia o la portada de un templo. En la parte superior de este arco, dos ángeles con grandes alas azules y aureolas de oro custodian la escena, orando y glorificando. Debajo de ellos, la tipografía juega un papel fundamental: la palabra «GLORIAS» aparece en letras blancas de trazo elegante y alargado, perfectamente legibles. En la base de la obra, sobre un fondo rojo pasión, se puede leer en mayúsculas la palabra «JAÉN».






