Así será la túnica otomana de Antonio Villar para el Gran Poder de Granada

El artista cordobés Antonio Villar Moreno ha vuelto a poner su innegable capacidad artística al servicio de la Hermandad del Gran Poder y Esperanza de Granada, corporación para la que ya ha concebido obras con anterioridad con notable éxito, como faldón frontal del paso de palio de la dolorosa nazarí, estrenado con motivo de su coronación canónica pontificia, el manto vistas para el triduo extraordinario, la saya de tisú malva para la bajada a la Catedral, a partir de los bordados de dos dalmáticas del siglo XIX, lo que ha propiciado cuajar una vinculación imperecedera entre el artista y la hermandad que ahora vuelve a dar nuevos frutos.

En esta ocasión, la creatividad de Villar servirá para incrementar el ajuar del Nuestro Padre Jesús del Gran Poder con una «túnica otomana«, una túnica donada por un amplio grupo de hermanos y devotos. Antonio Villar ha concebido un diseño simétrico, usando los bordados de una pieza otomana del S.XIX, que finalmente se convertirá en nueva túnica del Señor

Según ha explicado el propio Villar a Gente de Paz, a través de un anticuario de Londres, ha llegado a manos del artista «un cashman antiguo de 1875 bordado en plata de ley, con un diseño sumamente peculiar», que ha tenido que readaptar, incorporándole múltiples elementos ornamentales, «al diseño de la túnica monumental que cuenta con casi cuatro metros de vuelo», según ha explicado Villar.

Un diseño otomano o persa oriental, que presenta una guardilla en la parte inferior que se repite en las mangas y presenta una difusión del bordado a través de una guirnalda-greca corrida a lo largo de todo el perímetro de la pieza recogida con unos lazos, que dotan al conjunto de gran originalidad, y los borlones que se aprecian en el bajo de la túnica y en el cuello. 

Como elemento singular, la pieza original presentaba un toisón real que Villar ha querido respetar mostrándolo en todo el perímetro del cuello. La túnica será ejecutada en terciopelo morado prusiaLa intención es que la pieza sea bendecida en la Cuaresma del próximo año, coincidiendo con el XXV aniversario de la imagen que se comienza a conmemorar en el año en ciernes.