La primera salida procesional del Santísimo Cristo de la Providencia, el espectacular crucificado que tallase el insigne escultor Luis Álvarez Duarte por encargo del inolvidable e íntegro don Antonio Gómez Aguilar, para la parroquia de la Trinidad ha estado cargada de un profundo simbolismo desde el primer instante en que el altar itinerante en el que ha caminado entronizado el imponente Cristo ha puesto los pies en la calle.
Instante para la historia en el que se ha evidenciado el estilo sobrio y elegante que la Fraternidad ha querido imprimir a una procesión que tiene todos los condicionantes para convertirse en una cita clásica dentro del densísimo Viernes de Dolores que cada año vive la ciudad de Córdoba.
Una puesta en escena marca de irremisiblemente por la elección de la formación musical que ha acompañado en esta histórica tarde primaveral al Cristo de la Providencia camino de la Santa Iglesia Catedral, la Banda de música de María Santísima de la Esperanza, que ha seleccionado un magnífico repertorio con un inequívoco aroma a clasicismo que se ha dejado notar en la primera marcha que la excelente formación cordobesa ha interpretado detrás del paso del crucificado, «Jesús de las Penas» de Antonio Pantión.
Toda una declaración de intenciones para un estilo perfectamente definido que se ha dejado notar a lo largo de toda la procesión. Un lujo al alcance de Córdoba.





