En mi Huerto de los olivos, 💙 Opinión

¡Ay, madre!

La verdad es que en el transcurrir de la vida, hay fechas que nunca se podrán olvidar. Dejando atrás nuestras fechas personales, hay una que, por encima de casi todas, tiene una relevancia y notabilidad que está por encima de casi todo. 

Esa fecha como no podía ser de otra manera tuvo lugar el pasado domingo. La festividad de las madres. Cada uno de nosotros tenemos la nuestra, y sea como fuere, no hay mejor madre que la nuestra. Con solo pronunciar el nombre de madre, los recuerdos, instantes, lecciones y porque no decirlo, las regañinas que nos daban cuando no hacíamos las cosas como nos pedían se quedaron para siempre en nuestro interior lleno de experiencia.

A cada uno de nosotros se nos llena la boca al hablar de ellas y si es para realizar alguna ocurrencia, aún más. Los que tenemos la suerte de seguir disfrutando de ellas, debemos de valorar lo que tenemos. Los que por otro lado la vida les dejo con ese hueco, recuerden cada día un simple hecho que no es otro, que la mirada de una madre a un hijo.

La subsistencia de los acontecimientos que nos deja este camino, nos muestra lo mejor de cada una de ellas. Y mira que les habremos hecho trastadas, que eran para cogernos de la patilla, o ese lanzamiento de zapatilla que no sabemos como o porqué llega a su objetivo, por difícil que pareciera dicho objetivo. Los momentos en los que deleitamos junto a ellas, nos hacen darnos cuenta de lo que es una madre, y por ende de valorar todo lo que nos inculcaron a través del tiempo.

Cada mirada, cada beso, cada caricia… cada regañina, cada una de ellas con sus limitaciones, que por muchas que pudiesen tener, a nosotros no nos importan ni molestan, ellos son la palabra perfecta, son todo aquello que nos hace falta en ese momento que parece que la vida se enturbia como una tarde de tormenta, o ese amanecer con un cielo perfecto de color azul, o ese pañuelo que ayuda a reposar una lágrima de nuestra cara, o ese ya te lo dije que esto pasaría…

¡Ay, madres que maravillosas sois!…

Cambiando de tercio, que viene semana de toros a nuestra ciudad, parece que con la inercia que están tomando las vacunas y con ello menos posibilidad de contagio para los vacunados, los que aún estamos a la espera de nuestra fecha debemos de seguir teniendo mucha precaución porque en cualquier instante nos podemos encontrar de frente con el bicho de las narices.

Pero no es menos cierto, que, se empiezan a ver destellos de luz dentro de este túnel que llevamos metidos en el catorce meses, qué barbaridad. Cómo pasa el tiempo. Y no por ello la ilusión sigue “in crescendo” y vemos que se empiezan a organizar eventos en los cuales se ven a grupos nutridos de personas en ellos.

Medidas de seguridad sanitaria, todo lo que conlleve esta situación de la pandemia, pero no me negaran que el gusanillo empieza a despertar de su letargo. El otro día escuchaba una editorial de un periodista jerezano, que comentaba que mira que los cofrades somos buenas personas y tenemos aguante y paciencia, pero a la misma vez, daba a entender que, si se están abriendo otro tipo de actos, por qué no se pueden empezar a abrir los actos cofrades desde las instituciones gubernamentales y eclesiásticas. Porque al final de su alocución decía que además de buenos y pacientes, también parecíamos tontos. Y le doy mucha razón a su comentario.

Lo mismo deberíamos de pedir que ya se podría ir dejando un poco más de libertad para los actos que las hermandades y cofradías organizan, como otros lo están comenzando a hacer.

Bueno, les dejo por esta semana, sean felices y extrapólenlo. Empecemos a tener un poco más de valentía que creo hemos sido muy buenos alumnos, en esta etapa tan difícil y complicada de nuestras vidas. Hasta la semana que viene si Dios quiere. Hoy es festividad de Santo Domingo Savio.

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