Vamos a contar historias. Hace unos cuantos años atrás, surgieron bandas nuevas que irrumpieron en su ciudad o provincia. Esto es como todo, la novedad llamó la atención y estas humildes bandas, comenzaron a estar presentes en procesiones de gloria e incluso en Semana Santa. Todo era felicidad para estas jóvenes formaciones, pero en cambio para las otras bandas, ya con unos años de vida, esto era una amenaza y también para la afición que las rodeaba. De este modo y viendo que las jóvenes formaciones les comían terreno, tenían que hacer algo.
Es triste pero en la música cofrade, entre bandas, músicos, amigos y compañeros existe el ánimo de dar mala fama o buena fama para así posicionar una u otra banda. Cosas como difundir el bulo de que no tienen formalidad en la calle, que suelen tocar muy poco o que son muy caras» intentan que las bandas «rivales» no tengan recorrido, no consigan contratos y tengan dificultades para subsistir. Luego las mentiras comienzan a alcanzar a los músicos de forma individual y comienzan a difundir cosas como que «el director es fulanito y es un impresentable por que me han dicho que un día hizo tal» o «el que lleva los contratos se queda con dinero, ¿no ves que coche se ha comprado en nada de tiempo? y ni está trabajando». Y desde este punto, pasamos a lo personal soltando cosas como, «este es un tirado que no quiere trabajar y engaña a su pareja» o «esta ha estado con tres o cuatro de la banda» y como esto podemos hablar de un largo etc.
Esto mismo también pasa cuando esas pequeñas bandas evolucionan, consiguen superar las trabas que las mismas bandas y «compañeros» le han puesto y salen de su provincia a buscar sus habichuelas por que, para ellos es una bonita afición que mantiene a un grupo de niños unidos y que lo llevan haciendo desde bien pequeños. Y como no, fuera de la provincia pasa lo mismo, más trabas, más críticas para así disuadir a los forasteros.
En contraposición a estas banda con tan «mala fama», existen otras que gozan de la contraria, bandas con «buena fama» y de esto se encargan los aficionados a éstas. No tienen reparo en hablar de lo bien que tocan sus bandas, de que buenos son sus repertorios, de que económicamente son justas y asequibles, de que son formales en la calle, de que tocan muchas marchas en una hora. Y así comienzan las comparaciones con las forasteras y como no, siempre las forasteras salen perdiendo.
Pero siempre siempre, se dirá que las mentiras tienen las patas muy cortas y suele pasar que esas pequeñas bandas se abren camino entre todas las zancadillas que les ponen y consiguen situarse en un punto donde tienen la suficiente buena vista, para localizar quienes difunden esa mala fama y a su vez, miran hacia arriba sabiendo que siguen siendo bandas humildes. Y llegado a este punto, a los que han criticado a estas bandas, solo les queda una opción, desprestigiar la música que hacen, pero amigo mio, estas bandas tienen ya un recorrido, tienen ya un camino andado, muchas personas las conocen y saben que no todo es sota, caballo y rey. A estas bandas humildes ya se les respeta, la gente, el aficionado, el cofrade, ya saben de ésto y no se les engaña tan fácilmente.
Sigan ustedes difamando a las bandas que no son de su agrado, que éstas, mientras, disfrutarán haciendo su camino siempre sin dejar de mirar atrás.





