Estimado, amable y fiel lector. Ruego me disculpes por la inexcusable ausencia del pasado viernes, esperando que siga estando al otro lado y se ponga cómodo para disfrutar con Legatus.
Ha llegado por fin el mejor momento de la semana, y lo vamos a saborear con mucha pero que mucha pasión. Porque pasión de la buena es la que se respira en la tierra natal de esta casa, la preciosísima Córdoba, donde se ultiman los últimos detalles para la esperada, comentada y soñada Magna de este sábado.
Pero no son los últimos, ya que en Sevilla, a falta de otra Magna (Dios no lo quiera, por favor) tendremos cinco pasos en la calle y cultos externos varios durante el fin de semana.
Y hablando de procesiones extraordinarias con multitud de imágenes devocionales, tenemos que mencionar irremediablemente a los que también se han convertido de unos años a esta parte en seres dignos de veneración profunda, los candidatos a Hermano Mayor.
Y es que cofradías como la Macarena o las Aguas interpelan al populacho capillita con la clásica interrogación ¿quién dijo miedo?, y van a sus respectivas elecciones con tres candidatos, ni más ni menos.
Y yo, embobado en mis mundos de yupi, he imaginado un desfile absolutamente delicioso a modo de Magna de candidatos.
¿Qué te parece, amado lector? No me digas que no te gustaría, que yo te conozco bien. Sería maravilloso ver a cada uno de los contrincantes como en aquel añorado concurso de míster España, demostrando por supuesto la gran carga de testosterona que aún se expande por los gobernantes de nuestras corporaciones.
Yo visualizo hasta las presentaciones de los presentadores: Señoras y caballeros, desde la calle Parras nos llegaba fulanito de copas con su metro setenta de estatura y sus 60 kilos de peso, macareno de toda la vida, defensor de los valores macarenos, de sacar a la calle 8452 nazarenos y renovar completamente la hermandad sin cambiar absolutamente nada.
La gente aplaude y grita enfervorecida, nerviosa por la presencia del candidato, que sonríe en el escenario señalando con los dedos la V de victoria.
Yo abogo seriamente por esta propuesta, para conocer con más claridad a los aspirantes, así como sus intereses, miedos y aspiraciones, que en algunos casos tienen la misma novedad que el puesto de los buñuelos en la puerta del Corte Inglés.
Dicho esto, Legatus se tira al barro para conocer la verdad de cada perfil de vara dorada, deseándote una buena semana llena de gusanillo cofrade.





