Estimado, amable y fiel lector. Hace siete días que no nos leemos, y a mí se me hace interminable la semana sin su compañía.
Hay muchas cuestiones que tratar de nuestra absorbente, frenética e incesante actividad cofrade, que no deja de sorprender con sus giros de guión.
Las primeras, y más preocupantes, son las irregularidades de forma y fondo que últimamente se encuentran en todos los procesos electorales.
La Hermandad de la Estrella nos dejaba atónitos al anunciar la no aprobación, por el momento, de las candidaturas presentadas.
Casi al mismo tiempo, la única candidatura que aspira a las elecciones en Jesús Despojado denunciaba un supuesto boicot de la propia junta electoral.
Ante estas disyuntivas, querido lectoral, aún no atisbo a entender cómo las hermandades siguen componiendo juntas de gobierno. E ironías al margen, es un tema muy preocupante que nos lleva a pensar sobre el momento en que las cofradías han dejado de ser y vivir una hermandad, para convertirse en formaciones políticas de cualquier ámbito e ideología. A vuestro Legatus le va la marcha más que a nadie, pero hay ciertos momentos en los que hay que salir del barro.
Cambiando de rumbo y haciendo honor al título de este artículo, esta mañana ha sido condecorado pomposamente, como gusta en los mentideros cofrades, con la medalla de Sevilla un “ejemplar” cofrade por su “ingente labor” en las hermandades. Deme por favor unos segundos para poder recuperarme de la sonora carcajada.
Esta prestigiosa distinción me ha dado la clave para denominar a tan digna figura como a mí me gusta, con un sobrenombre de solera que le identifique cada vez que aparezca en esta atalaya. Es por ello que el creador de Angelito coronaciones presenta hoy “Er medallita”, un apelativo cariñoso con el que a partir de este momento lo homenajearé. Así que desde aquí felicito con orgullo y satisfacción “ar medallita”, el cofrade del año. Enhorabuena.
Por último, amado lector, déjeme por favor soñar con todo lo que vamos a vivir durante las próximas jornadas.
El sábado por la tarde el corazón se nos encogerá con el rachear de los costaleros al son del Carmen de Salteras en San Pedro, donde por una vez será Domingo de Ramos con una temperatura tropical y los compases inmortales de Amarguras.
Durante el mismo fin de semana, los devotos de María Auxiliadora de la Trinidad la volverán a contemplar por las del barrio, de su auténtico barrio, donde el fervor y la expresión popular cobran su verdadero significado.
Igual de importantes serán los aniversarios coronatorios de la Macarena (31 de mayo), Esperanza de Triana (2 de junio de 1984) y la Virgen de la O (2 de junio de 2007), un momento del año de gran expectación por ver los altares de las priostía de las tres corporaciones, así como los predicadores que vienen muchas veces de otras provincias a predicar este bendito culto.
Y por si fuera poco, a partir del martes partirán hacia la aldea almonteña las hermandades de la capital, así como toda la provincia, buscando la dulce mirada de la Blanca Paloma en la marisma rociera.
Con todo este plantel, nos queda tela que cortar en nuestro próximo encuentro. Hasta entonces, pase una buena semana.





