Burladero | León juega en casa

Estimado, amable y fiel lector, qué felicidad albergamos los cristianos desde el anuncio de la visita de Su Santidad León XIV.

Llevábamos quince años esperando a un pontífice, tras aquella huella imborrable de la Jornada Mundial de la Juventud en dos mil once presidida por Benedicto XVI en Madrid.

Y, cómo, también permanece indeleble en la memoria y el corazón de miles de españoles las numerosas visitas del papa de los papas, San Juan Pablo II, a lo largo de su extenso y fructífero pontificado.

Especialmente, Sevilla recuerda al sucesor de Pedro en la Beatificación de Sor Ángela de la Cruz, hoy Santa Ángela. Y también de su discurso desde la Giralda a todos los congregados en la Plaza Virgen de los Reyes, lugar en el que precisamente se ubica una escultura en su honor.

Y qué decir del Rocío, donde San Juan Pablo II se postró emocionado ante la Blanca Paloma y gritó a la cristiandad a pleno pulmón: ¡Qué todo el mundo sea rociero!

Momentos inolvidables que han unido íntimamente a nuestro país con el lugar más famoso del planeta, el Estado Vaticano en el corazón de Roma.

Este sábado ese cordón umbilical quedará reforzado cuando León XIV descienda las escaleras del avión en el aeropuerto de Barajas, y pise la capital de España.

A partir de ahí, todo está en manos del Señor. La agenda del Santo Padre es intensa, y su ilusión aún más. Lo percibiremos en la calidez de sus palabras, en su sonrisa, en su tono de voz quebrado en algunos instantes por un aplauso espontáneo o un grito en la lejanía que pregona ¡Viva el papa!

También será un tiempo de testimonio, pues León quiere ser un altavoz de un problema tan importante como la inmigración en nuestras costas, y muy especialmente en las Islas Canarias, donde cada día llegan decenas de hombres y mujeres desamparados en busca de un futuro mejor.

El pontífice agustino está muy solidarizado con esta y tantas otras causas humanitarias, pero también conoce y quiere al pueblo español, al que conoce de sus variadas visitas en sus tiempo de Padre General de la orden, durante el cual también pasó por la capital hispalense y recorrió varios conventos cercanos. Seguramente este viaje aflorará muchos recuerdos en el corazón de Robert Prevost, su nombre secular.

Tal como pregona el lema de esta visita, alcemos la mirada y abramos el alma al encuentro con Dios en estos días, donde su emisor en la Tierra, el Papa León, nos colmará de bendiciones a lo largo de una semana sin precedentes.