Feliz año, «señoras y señores, me alegro». Comienza un año cargado de ilusiones y nuevas metas, un año en el que los cofrades viviremos otra intensa y apasionada Semana Santa rodeada de momentos únicos que impregnarán nuestra memoria en el divagar de la vida. Un año que nos traerá a los cofrades momentos que quedarán grabados en la retina, y otros, en los que en los que por desgracia, no serán tan afortunados de ser bien recordados.
Uno de los que merecerá la pena ver, será el año jubilar de la hermandad de la Expiración, que ha tenido una gran repercusión mediática siendo publicado en distintos medios de tirada nacional. No siendo esto por suerte sino por la gran labor que ha tenido la cofradía a la hora de convocar a todos los medios a una rueda de prensa. La corporación de San Pablo es una de la cofradías que más caché tienen de la corporación de la capital cordobesa.
Una de las claves para tener una hermandad abierta y diferente al resto, de lo que conocemos, es la gran apuesta que tienen en la juventud que, sumada a la gran facilidad de «abrir las puertas de su casa», hacen un binomio perfecto haciendo atrayente a los cofrades que vivimos intensamente en este mundo. Otra de las claves importantes y que hace renombrar más si cabe la corporación es la importante labor de conservación de su patrimonio. Pues la hermandad de la Expiración es una de las cofradías más punteras a lo que patrimonio respecta teniendo en su posesión la corona más valiosa del mundo -sí, sí, como leen-. Además, del buen uso que lleva haciendo durante años su priostía tenido un gusto más que exquisito.
También se ve reflejado el buen hacer en su historia, pues sus juntas de gobierno se han caracterizado por la seriedad que las ha regido a la hora de tomar decisiones. Una cofradía de la cual me gustaría formar sino fuera porque mi hermandad y mi vida en si, transcurre en otra corporación del Viernes Santo.





