El viejo costal, Opinión

Cada día menos, cada día más

Lamentablemente, tenemos que reconocer, que cada día están nuestros templos más vacíos, que cada día que pasa se acercan menos personas a los sacramentos que desde ellos se imparten a los fieles que lo solicitan, cada día que pasa se bautizan menos pequeños o grandes, que cada día se celebran menos matrimonios, menos confirmaciones, menos personas comulgan, menos fieles asistiendo a la Santa Misa, solo un pequeño un grupo de mayores son los que resisten y mantienen un mínimo de actividad en los templos.

Una realidad quizás dolorosa, pero realidad. Y a pesar de todo la Iglesia, impasible mantiene el tipo, sin modificar un ápice ningunos de sus ritos, sin hacer nada para hacer más atractivos los actos de culto para los fieles, especialmente para los más jóvenes. Todos me dirán hay templos donde se celebran misas para los más pequeños adaptando sus contenidos a la edad y a la finalidad de aproximar a esta masa de jóvenes al templo, es cierto, pero apenas una muestra de esta iniciativa en alguna parroquia que apenas alcanzaría ni el uno por ciento de la totalidad.

La mayoría de los templos, y con la supervisión de la autoridad eclesiástica, que impasibles, mira la perdida de fieles día a día, y se justifican con culpar de ello a la política, lo que no les quita de participar en ella, y así en este Titanic, solo se nos ocurre que la orquesta siga tocando, haciendo más ameno el desastre inevitable que ya se empieza a otear en el horizonte.

Los cofrades, solo pensamos en nuestras salidas procesionales, en hacer a nuestro modo la catequesis, la evangelización a golpe de salida, a golpe de música, incienso y actos conmemorativos, tengan la importancia que tengan, ¿la veces?, ¡cuantas más mejor!, y ahí para todo.

Por el contrario las personas de la calle, mayoritariamente, sea por la causa que sea, cada vez con más frecuencia, se declaran ateos, agnósticos, etc., aunque sea por la ley del mínimo esfuerzo, o por la convicción de que hoy por hoy, las subvencionadas Organizaciones No Gubernamentales (ONG), cubren ampliamente el campo de las obras sociales de la Iglesia, afirmándose por esta niebla en la innecesaria necesidad o existencia de la religión.

Sea como fuese, y unos por otros, la casa sin barrer. Las iglesias cada día más vacías, solo asisten a sus cultos los mayores, la juventud ni está, ni se le espera, y lo que es peor de todo, ni vamos a hacer nada por atraerla, con lo que la continuidad está más que perdida. Los estamentos sueñan mientras duermen, y ajenos a la realidad miran a otras metas, a otros “fregados”, que nada tienen que ver con el acercamiento de la juventud, sin darse cuenta de que la continuidad está en ellos.

Así con cada día más olvidados, con cada día menos, seguimos manteniendo nuestras innumerables salidas procesionales, magnas procesiones, y extraordinarias. Pero así vamos alcanzando récords de asistentes en las calles, y consiguiendo entre todos que cada día asistan o se acerquen menos personas a los templos.

Los cofrades creemos que el problema es de la Iglesia, la Iglesia cree que el problema son los cofrades, con lo que cada día menos, y cada día más, de lo uno y de lo otro, y que al resto de personas ni les va, ni le viene.