Cada vez queda menos…

Poco a poco, aunque aún queda muy lejos, se van viendo rayos de luz en la oscuridad de este largo túnel. Con las nuevas medidas y restricciones, ya pueden ensayar las bandas no profesionales, en la calle, como antiguamente. Los sones de ellas amenizarán las tardes escuchando las populares marchas a lo lejos, desde casa. Además, esta Semana Santa creo que, si todo lo permite, será distinta pero intensa. Creo que será una antesala, una previa a lo que viviremos en el momento que esta pesadilla acabe.

Una Semana Santa de 2021 donde podremos disfrutar al menos de los titulares en sus pasos en algunos casos, mientras que en otros se montarán altares para su veneración. Todo ello, amenizado con música cofrade en algunos casos y siguiendo los protocolos pertinentes, y dando ejemplo una vez más de como hacer las cosas.

Si algo va quedando claro es que el cofrade sabe esperar, que el cofrade sabe hacer las cosas bien y que, al cofrade, le llega su pequeño momento de disfrute en unas semanas. Y no digo cristiano porque eso hay que serlo todo el año. Digo cofrade porque en esta fecha y ahora más que nunca, hay que demostrar que sí hay cabida para realizar los cultos correspondientes de la forma más óptima que nos permita esta pandemia.

En algunas ciudades, las exposiciones y otros actos están siendo puntos de afluencia notoria, y se está dando ejemplo de buen hacer. Mientras, hay conciertos y manifestaciones en otros puntos de España con miles de personas a las que no se les mira con la misma lupa.

Solo me queda decir una cosa: cofrades, es nuestro tiempo, disfrutad con mucha cautela y con las medidas correspondientes de esta Cuaresma que difícilmente volvamos a repetir de forma similar.