Cádiz renovó su voto a la Virgen de la Palma

El día 1 de noviembre se celebró en el barrio de la Viña la renovación del voto a la Virgen de la Palma Coronada, como es tradicional en la fecha de Todos los Santos. Tras la santa misa conmemorativa, comenzó el rosario de penitencia en memoria del milagro obrado por intercesión de la Virgen, que libró a la capital gaditana del maremoto de 1755.

Posteriormente, a las 12:00 h. se celebró la solemne función votiva en honor de la Virgen de la Palma, oficiada por Monseñor Rafael Zornoza Boy, obispo de Cádiz. El acompañamiento musical corrió a cargo del coro parroquial. Ya por la tarde, la Virgen se reencontró con su barrio a partir de las 17:30 h. Recorrió las calles Virgen de la Palma, Virgen de las Penas, Hermano Ignacio, Plaza Pinto, Pastora, Rosa, Patrocinio, San Félix, Pericón de Cádiz, Arricruz, Profesor Alcina Quesada, Portería de Capuchinos, José Cubiles, Cristo de la Misericordia y Virgen de la Palma, entrando en su sede canónica pasadas las 21:30 horas. Tras el paso, acompañaba la banda Julián Cerdán, de Sanlúcar de Barrameda. La imagen fue coronada canónicamente el 1 de noviembre de 1987, imponiéndole además la medalla de oro de la ciudad.

El terremoto de 1755, conocido como el terremoto de Lisboa tuvo lugar a las 09:30 h. del día 1 de noviembre, llegando a causar la muerte de alrededor de 100 000 personas. El sismo, al que siguió un maremoto, causó graves daño no solamente en Portugal sino en ciudades españolas próximas al país luso. La magnitud fue tal que llegó a sentirse en países más lejanos, como Francia o Marruecos.

En Cádiz, las olas superaron los 18 metros, rompiendo la muralla oeste de la ciudad. Fray Bernardo, un fraile capuchina que oficiaba la misa en La Viña, tomó el crucifijo y un capellán hizo lo propio con el estandarte de la Virgen de la Palma. Clavado el estandarte en la calzada, el padre exclamó “Hasta aquí, Madre mía”, retrocediendo las aguas. Aquel día la imagen de la patrona fue sacada desde su templo, situándose frente al mar.