Capataces, capataces… y más capataces

Suspira el ángel, sobrevolando rincones donde se multiplican las noticias, evaluando los motivos por lo que hace nada sería y ahora ya no será. Suspira porque puede que haya quien ha pedido mucho o tal vez otros hayan buscado excusas para no cambiar lo que había, impidiendo que sea lo que iba a ser.

Suspira el querubín, divertido y reconfortado, porque se vuelve a cumplir lo del rumor y la antesala, y porque los deseos desvelados de quien lleva la vara dorada se han cumplido confirmando que la primera intención suele ser la que más fuerza tiene.

Suspira en cambio por las oportunidades perdidas, porque hay quien, entre deseo declarado y deseo cumplido, ha olvidado que vale más ponerse una vez colorado que ciento amarillo, y porque las soluciones no afrontadas pueden ser pan para hoy y hambre para mañana.