La realidad cofrade va recuperando paulatinamente su lugar de privilegio en la cotidianidad de los acontecimientos como atestiguan las dos veneraciones que han servido de punto de origen para el fin de semana de Córdoba. Dos enclaves de privilegio para encontrarse cara a cara con la Madre de Dios, cómo ha hecho nuestra compañera Anaís Real.
En San Antonio de Padua frente a la bellísima Virgen de la Merced, en el día de su onomástica, y en el Alpargate, rindiendo visita a María Santísima de la Amargura, la Madre de Jesús Rescatado. Dos bellezas insustituibles de la Córdoba cofrade que han regalado para la memoria colectiva de la ciudad instantes para el recuerdo como los que conforman esta excelente crónica gráfica.

























