Carmen Candela Fuster, candidata a hermana mayor de San Benito

De recibir el beneplácito de sus hermanos, se convertiría en la primera mujer en ostentar la vara dorada en la cofradía del Martes Santo

La hermandad de San Benito celebrará, el próximo mes de junio, cabildo general de Elecciones con el objetivo de determinar la persona encargada de regir los destinos de la corporación hispalense los próximos cuatro años. Al proceso concurrirá la candidatura encabezada por Carmen Candela Fuster. De este modo, de recibir el beneplácito de sus hermanos, se convertiría en la primera mujer en ostentar la vara dorada en la cofradía del Martes Santo.

Bajo el lema “Caminamos hacia la hermandad soñada”, Candela Fuster, que se define como “cristiana, madre, enfermera y hermana de San Benito”, encabeza un proyecto en el que participan “un grupo de hermanos que queremos servir a la hermandad y a sus hermanos desde la junta de gobierno”. “Un decisión muy meditada como no puede ser de otra manera, por la responsabilidad que ello supone”, manifiesta la candidata, “que decidimos salir de nuestra zona de confort para que esa hermandad en la que soñamos se convierta en realidad”.

“Venimos a trabajar, a remangarnos, a que avancemos y caminemos juntos, a trabajar desde la honestidad, la transparencia, con espíritu de servicio… en la que todos los hermanos se sientan representados”, ha subrayado. “El trabajo, el espíritu de servicio y el espíritu de inclusión” son los tres pilares definidos por la candidata, “nos gustaría que nos definieran”, ha desvelado anunciando un proyecto que pretende construir “entre todos” y en el que llevan trabajando más de un año.

“Porque no importan que seamos hombres o mujeres, mayores o niños, que tengamos o no unos recursos económicos, o diversidad funcional, porque al final todos tenemos que sentirnos representados, acogidos y escuchados, sobre todo y especialmente los que piensan de manera diferente”, ha enfatizado, “siempre desde la honestidad y el respeto que todas las personas merecemos”. Toda una declaración de intenciones que se pone encima de la mesa, con vistas a un proceso que deberá determinar el futuro inmediato de la hermandad.