En mi Huerto de los olivos, 💙 Opinión

Carteles y sandeces

Otra semana más ya estoy por aquí. Hay que ver la que hay liada este año con los carteles de Semana Santa. Estamos viendo carteles de todo tipo por toda la geografía española que tienen a bien exaltar la Semana Santa. Y de verdad, que es como casi todos los años, hay carteles muy buenos, otros que son buenos, también los hay que no son tan buenos y los que no podemos clasificar por motivos que ustedes mismos saben y entienden.

Pero aparte de este tipo de clasificación que cada uno llevamos dentro, ya que como bien sabemos, además de lo que somos en nuestras vidas, también somos un poco presidentes del Gobierno, seleccionadores de fútbol y críticos de arte cofrade en cuanto no nos gusta algo.

No les voy a negar que el pasado sábado cuando estuve viendo en directo la presentación del cartel de Semana Santa de Sevilla, por el enlace que Gente de Paz puso para que todos lo pudiésemos seguir en vivo, y después de las preces de rigor cuando llegó el momento del descubrimiento del cuadro anunciador me quede un poco decepcionado al ver lo que vi. Un momento, no se alarmen ni se lleven las manos a la cabeza. 

Yo, me esperaba otro cartel de Semana Santa de Sevilla. No sé cuál quería ver, pero vi el que hay. Más que decepcionado estaba desilusionado porque me esperaba otra obra, ya que el autor tiene más que acreditado su arte. Quizás mi desilusión me llegó porque yo quería ver otra obra con otra imagen que no vi. Pero mi desilusión no se transformó en mofa o en insultos al autor del cartel como está ocurriendo.

Hoy en día tenemos que tener mucho cuidado porque con las nuevas tecnologías te sacan un meme o un gadget enseguida. Hasta ahí lo puedo medio entender, aunque me cuesta trabajo, pero de eso a llegar al insulto o la blasfemia hacia el autor de la obra, no lo comprendo. Si no te gusta, lo dices y ya está. No te gusta y punto. A todos no nos puede gustar lo mismo porque si no, sería muy anodino el mundo donde habitamos. Pero llegar a donde estamos llegando no lo entiendo, no lo comprendo y no lo voy a respetar.

Como estaba diciendo, si no te gusta, pues estupendo, lo dices y ya está, pero llegar al insulto no es aceptable. Pero tristemente esto es lo que tenemos en la vida ahora mismo. La falta de valores se está subiendo a la cima y nos está sobrepasando por la derecha, vamos un “sorpasso” en toda regla.  

Esto sucede también en las hermandades; en el momento en que alguien, en este caso un hermano, expresa su opinión y ésta es contraria a las decisiones de la Junta de Gobierno, cójanse confesados que hemos topado con la madre superiora como se suele decir.

Vuelvo a lo mismo, si ese hermano ha perdido las formas lo puedo llegar a entender, pero para eso está el diálogo, diálogo que cada día hay menos. Se llama al hermano y se intenta hablar con él. No conocemos la situación por la que puede estar pasando ese hermano, que yo ahora no voy a entrar a valorar. Pero si es al contrario, que la Junta de Gobierno o el mandamás de turno se cree el amo del cortijo parece que todo es válido. Y no señor, eso no es así.

Si al hermano hay que llamarlo y hablar con él, quizás ese hermano fue el único que tuvo bemoles de poner el punto sobre la i, sobre lo que ha dicho mandamás de turno. Y, por desgracia, esto sucede con mucha asiduidad últimamente, al igual que colgarle el sanmbenito al hermano para humillarlo. ¿Qué ejemplo damos las hermandades cuando oprimimos a nuestros propios hermanos?

Las palabras se las lleva el viento, pero por desgracia las sandeces de unos y otros siempre quedarán, de por vida. Al reloj del perdón le queda cada vez menos minutos y llegará un momento en que se pare y sea el momento de la desidia y la indiferencia, antes de volver a ser lo que fuimos. Siempre prevalecerá lo malo sobre lo bueno. Somos así.

Sean felices y extrapólenlo, mañana le quitare a mi vieja cuaresma su tercera pierna. 

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