Jaén

Cautivos de tu Esperanza

La calle Ollerías, de Andújar, la antigua “cava de los olleros”, extramuros de la ciudad, redondeada por la caricia de Mestanza, que desde la calle Arroyo buscaba desembocar en el Guadalquivir pasando ante los arcos de muralla que escoltaban al viejo castillo, se volvía a llenar de buenas almas que acudían al encuentro con NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO CAUTIVO Y RESCATADO, venerado en la ermita que ocupa hoy día el lugar del que fuera “Hospital de la cofradía de la Virgen de la Cabeza”.

Esta pandemia mundial que está convirtiendo besos y caricias en reverencias y manos sobre el corazón, no ha podido acabar con la Fe vestida de tradición, la fuerza del rito, la plenitud de las palabras escuchadas cuando éramos niños y que ahora cumplimos a rajatabla, según la senda de nuestras abuelas.

– “¡Tú, hijo mío, pídele hoy al Señor tres gracias,… y no te olvides de pedirle salud para los abuelitos!”

Fieles cumplidores de una Fe que son actos, ofrendas, hechos, ayuda a quien sabemos que nos necesita,… volvemos ante las puertas de NUESTRO PADRE JESÚS CAUTIVO, “El Señor de Medinaceli” según la voz popular por todas partes extendida, y rezamos tres “Padre nuestro”, pedimos asidos fuertemente a la mayor virtud que CRISTO y LA VIRGEN MARÍA nos infunden – ¡la esperanza! – y continuamos caminando repletos de esa otra virtud que es la CARIDAD, el puro AMOR recibido de CRISTO, porque sentimos, una vez más, que nos ha escuchado, porque lo notamos en la garganta, en los ojos y en el corazón.

CRISTO CAUTIVO Y MANIATADO fue venerado, un Viernes de la Gracia más, por las gentes de bien andujareñas que acudieron ante las puertas de la ermita, frente a las que se alza el retablo del SEÑOR, mirando siempre el caminar de sus hijos e hijas, que siempre se santiguan ante este lugar sagrado y siempre abierto a la oración en Andújar: la ermita de la SANTÍSIMA VIRGEN DE LA CABEZA, sagrario ante el que tantas oraciones se elevan a DIOS CREADOR.

Estoy seguro de que este año, muchas de estas gracias habrán sido dirigidas a DIOS para que ya haya recogido en su seno las almas de tantas personas que han partido de esta vida al PADRE a causa de esta enfermedad, almas entre las que se encuentran las de queridos religiosos Trinitarios que compartieron con nosotros su vocación de servicio a DIOS y al prójimo. Que el SEÑOR haya abierto para ellos las puertas de su Paraíso.

LAVS DEO, VIRGINIQVE MATRI

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