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Córdoba, De Cerca, Málaga, Sevilla

César Ramírez: “En este tipo de encargos el protagonista es Dios, no es el artista”

Nuria Barrera: Una persona que no cree en Dios no puede hacer un cartel de Semana Santa.

La segunda parte de esta conversación con César Ramírez y Nuria Barrera, cuyo contenido superlativo, en lo que a su primera parte se refiere, no ha dejado indiferente a casi nadie, cierra una el círculo abordando cuestiones de gran relevancia, que se irán desgranando línea a línea. Desde sus influencias y referentes menos conocidos, a su visión sobre lo que es un cartel rompedor, pasando por algunos de los encargos inmediatos que ambos tienen entre manos, el Cartel del Cautivo, el de Los Negritos, el de la Semana Santa de Córdoba o la portada de la Feria. Una conversación, nuevamente comprometida de cuyo interés no deben privarse.

 

“Me ha marcado mucho de pequeño la obra de Paco Borrás”

Si os pidiera que dijéseis un cartel de Semana Santa ¿con cuál os quedaríais?

C.: Esta pregunta cuando se la hacen a muchos cartelistas suelen tirar de referencias de la cartelería del 20, que extrapolada a la actual parece más moderna, por el uso de las tintas planas que había entonces y los sistemas de reproducción. Ahora hay un tipo de cartelería que trae otra vez esas tintas planas y parece vanguardista la obra. Pero eran los condicionantes que había en esa época. Sí es cierto que a nivel compositivo, en esa época se trabajaba muchísimo. Pero yo me quedaría más, es que no lo puedo evitar, a mí es que se me van los ojos, con el de Málaga de Raúl Berzosa del año pasado.

Para mí, no por este cartel en sí, que es muy reciente y no puedo tomarlo como referencia en una cartelería cofrade porque es del año pasado. Pero sí porque refleja toda la trayectoria anterior de este pintor y gran amigo. Y evidentemente, Paco Borrás. A mí me ha marcado mucho de pequeño la obra de Paco Borrás. Me influenciaba ya con 14 años, cuando hacía copias de sus cuadros. Y también los reflejos de Nuria, como en su cartel Córdoba. Para las escenas cofrades, Nuria tiene una habilidad tremenda.

Ayer mismo estuvo enseñándome otra obra para una exposición, y me quedé pasmado por cómo refleja esas escenas. Yo tengo esos referentes pero es que hay muchísimos; somos muchos compañeros y ha habido gente que me ha precedido que son una maravilla.

N.: ¡Qué políticamente correcto eres! ¡Estás quedando bien, ¡eh? (risas)

“Yo me quedo con un clásico, que es el cartel de Maireles, el ojo de la Macarena”

¿Y tú, Nuria?

N.: Yo lo tengo claro. Yo digo que todos los carteles tienen su esencia, todos tienen su magia y todos tienen su mensaje. Pero yo me quedo con un clásico, que es el cartel de Maireles, el ojo de la Macarena. Para el tiempo que fue, me parece rompedor. Un mensaje claro, un mensaje rotundo, totalmente reconocible, sencillísimo, pero a la vez tremendo. Para mí es el cartel por excelencia.

Lo habéis nombrado ambos. Para vosotros, ¿qué es un cartel rompedor?

C.: Depende de si hablamos de un cartel de Semana Santa o de otra obra, varía mucho. Es distinto un cartel que sea para Semana Santa o un cartel para una hermandad porque, a pesar de que una hermandad esté buscando otro tipo de obra, también se debe a una serie de hermanos, que están estratificados según los distintos niveles. Y el cartel tiene que llegar a todo el mundo. La cartelería cofrade debe ser figurativa, debe tener un lenguaje claro y puede romper, en el sentido de que esté muy bien plasmada la excelencia del trabajo. Tiene que haber una técnica muy buena, eso es lo primero, que no sé por qué muchas veces se empeñan en denostar esa técnica diciendo que “está superado”. Primero hay que llegar esa técnica, luego demuestra lo que tú quieras, pero primero tienes que llegar esa técnica, a esa excelencia en la pintura.

Luego, el mensaje debe estar tan bien compuesto que realmente llegué a todos los distintos niveles que han de ser sus receptores. Que desde un niño de 8 años a una persona de 90, el cartel le transmita y le llegue muy dentro. Eso, para mí es un cartel rompedor. No te estoy hablando de que se utilice una técnica de vanguardia, ni de que se trate de copiar exactamente una fotografía. Es un compendio de un gran trabajo, de muchas horas de dedicación, de muchas horas de composición y muchas horas de técnica y de excelencia en el trabajo. Para mí, eso es un cartel rompedor. Y eso no se consigue de la noche al día, no se consigue con una sola imagen, o con unas letras con una tipografia sans serif sin remate y combinado con unas tintas planas.

N.: Para mí, un cartel rompedor, compartiendo un poco lo que dice César, creo que se da cuando alguien que tiene un estilo reconocible es capaz de sorprender, cuando dentro de su línea, innova, crea una sorpresa, de tal modo que quienes aprecien la obra digan “es su línea, pero tiene otra cosa…” Para mí eso es un cartel rompedor. Aquél en el que provocas sorpresa, y eso lo va a hacer César en Córdoba, va a hacer un cartel rompedor (risas).

C.: Uno siempre va evolucionando, pero hay que evolucionar dentro de tu línea.

“No sé por qué muchas veces se empeñan en denostar esa técnica diciendo que “está superado”. Primero hay que llegar esa técnica, luego demuestra lo que tú quieras, pero primero tienes que llegar esa técnica, a esa excelencia en la pintura”

Te está presionando un poco… (risas)

C.: Pero que sea reconocible. A lo mejor eres capaz de combinar alguna idea que no se le había ocurrido a nadie antes, pero debes ser capaz de combinarla con tu estilo propio.

Eso que decías hace un momentito, realmente es una máxima en cualquier arte, algo que a mí, desde fuera, que no entiendo de pintura, a veces si me da la sensación de qué hay, en determinados ámbitos, la idea de que no es necesario dominar los parámetros clásicos. Yo, que he estudiado música, recuerdo perfectamente que en el conservatorio mi profesora de guitarra, cuando le decía “es que yo lo que quiero es tocar guitarra flamenca”, me respondía, “me parece fenomenal, pero primero la posición de guitarra clásica la coges; a mí no me digas que los flamencos se pone como ellos quieren. Cuando tú domines perfectamente la posición de la mano y tal y tal, y lo hagas perfecto, entonces podrás hacer lo que te dé la gana, pero mientras tanto, tienes que dominar esos conceptos clásicos”.

“Para la deformación tienen que pasar por la formación. Primero tienes que saber dibujar perfectamente, académicamente. Luego podrás llegar a descomponer”

N.: Yo a mis alumnos les digo, que para la deformación tienen que pasar por la formación. Primero tienes que saber dibujar perfectamente, académicamente. Luego podrás llegar a descomponer, pero para descomponer hay que componer primero bien, eso es básico.

¿Existe límite para la innovación?

C.: No, claro que no.

N.: La creatividad no tiene límites. Si no hay límite para la creatividad, no la hay para la innovación.

“Si sabes quién es tu cliente y llegas a él, el límite no existe”

C.: No la hay, claro que no, y entiendo siempre que estamos hablando de la cartelería cofrade. No hay límites. En mi caso, lo que pasa es que, por mi estilo, la parte que es ilimitada es siempre esa composición y el ser capaz de traerte ideas novedosas y traértelas a tu estilo. Pero siempre debes cumplir la máxima de saber quién es tu cliente, y si sabes quién es tu cliente y llegas a él, el límite no existe.

Pero tú has dicho antes una cosa que a mí se me ha quedado grabada. Que lo importante es Dios y a mí me da la sensación, de que quizá en los últimos tiempos, incluso en la cartelería religiosa, hay artistas que están más preocupados de la parte del marketing, de la parte mercantilista, que del mensaje religioso, que a mi juicio, debe encerrar siempre una obra de estas características.

C.: sí, sí, sí… ese tema no lo hemos hablado, pero se intuye. Yo me considero o me pueden considerar “muy rancio”, dicho entre comillas. Pero es que la cartelería religiosa, la cartelería cofrade, es lo más parecido posible a un tipo de obra sagrada, como cuando haces una imagen. De hecho, muchas veces se bendice el cuadro. El que yo he terminado de Catania, lo acabarán bendiciendo. Hay obras tuyas que acaban bendecidas y la gente le tiene cierta devoción. Este tipo de cartelería cofrade, por el tipo de lenguaje que utiliza y a quién van dirigida, debe estar dotado de cierta unción.

“Este tipo de cartelería cofrade, por el tipo de lenguaje que utiliza y a quién van dirigida, debe estar dotado de cierta unción”

N.: Nuestra obra yo creo que evangeliza.

C.: Efectivamente

N.: Vamos, a mí eso me lo ha llegado a decir un sacerdote.

Ligando lo que decís con la imaginería, no todas las imágenes sagradas están dotadas de esa unción.

C.: Es que para mí eso es imprescindible. Eso te marca un determinado tipo de lenguaje. Hace poco he dejado de ser oficial de la Junta del Museo. Allí hemos tenido muchos cabildos en los que he conocido a personas muy interesantes. Había un miembro de la Junta, que era experto en derecho canónico, y recuerdo que una vez, hablando del uso de las imágenes sagradas, precisó que hay artículos de Derecho Canónico que especifican que toda pintura o escultura o imagen que refleje algo sagrado o que esté basado en algo sagrado debe tener cierta unción, debe estar tratado con un respeto, de tal modo que tenga una función, como dice Nuria, evangelizadora. Y a mí eso, se me quedó grabado. Es que es básicamente una obligación. Y volvemos al principio: ahí es donde Dios debe estar por encima del artista. Tu obra, como artista, debe ser reconocible, pero la funcion evangelizadora, la unción sagrada, no debe perderse jamás.

“Hay dibujos maravillosamente tratados, técnicamente excelentes, pero a mí me ofenden. No sé si soy retro, antigua o rancia… pero me ofenden. No entiendo por qué hay qué sobrepasar ese límite”

N.: Yo no sé si habéis visto, ya hace tiempo, una pintura que era una conversación sagrada. Estaba la Virgen, San Juan y La Magdalena, y estaban tatuados y llevaban piercings. Son unos dibujos maravillosamente tratados, técnicamente excelentes, pero a mí me ofenden. No sé si soy retro, antigua o rancia… pero me ofenden. No entiendo por qué hay qué sobrepasar ese límite.

Pasa mucho con el arte de vestir a las vírgenes. Nosotros tuvimos hace tiempo una polémica con un artículo de opinión que trataba el asunto de cómo se visten a las vírgenes cuando llega el mes de noviembre, lo que popularmente se le llama “vírgenes de Halloween” y existe esa misma tendencia. Además, parece que dependiendo de quien lo haga se permite o no se permite.

Si con una imagen hace determinadas cosas un vestidor, como es presuntamente cofrade, se le permite que haga lo que lo que le venga en gana. Y luego, vemos cosas que hacen con imágenes sagradas, desde fuera del universo cofrade y nos rasgamos las vestiduras. A lo mejor la persona que hizo ese cuadro que comenta Nuria lo hizo con todo el respeto y a lo mejor es cofrade incluso, pero la realidad es que sobrepasó el límite, o suficiente como para ofenda a otros, pero como se hace desde determinados ámbitos, se permite y no decimos nada.

N.: Pero además, alabado por determinados sectores cofrades de opinión. Eso es vanguardista, eso es rompedor, y es ¡lo más!. Pues a mí me parece una falta de respeto para los que somos creyentes y transmitimos respeto hacia la imagen de Dios a través de la pintura.

“Eso es vanguardista, eso es rompedor, y es ¡lo más!. Pues a mí me parece una falta de respeto para los que somos creyentes”

C.: Yo no puedo dar datos, pero en alguna ocasión me han llamado diciéndome “es que necesitamos este año un cartel cofrade, porque hemos tenido una serie de obras, que son obras de arte vanguardistas, que a los entendidos, y yo entiendo de arte, les ha gustado muchísimo, pero hemos tenido muchísimas quejas de hermanos diciendo que ahí no está su virgen o su Cristo”. Tú te debes a todos esos hermanos y me decían: “necesitamos un cartel cofrade”. Dentro de esa línea, existe la posibilidad de innovación, pero esa unción sagrada y ese reconocimiento de todos los hermanos debe llegar. Si un particular te dice que quiere una imagen determinada pero te dan una absoluta libertad, en ese tipo de encargos hay muchísima imaginación, pero siempre con el máximo respeto.

Por eso yo antes os preguntaba dónde está el límite de la innovación. ¿En el respeto, en la unción sagrada? Hay cosas que se hacen en la cartelería religiosa o cofrade, que si la hiciera una revista satírica nos rasgaríamos las vestiduras, pero como lo hace quien lo hace, no pasa nada y además le otorgamos la categoría de innovación. Y ahí es cuando creo que ese límite que existe entre el respeto y la unción sagrada queda absolutamente difuminado.

C.: Pero volvemos a lo que te decía antes. En este tipo de encargos, el protagonista es Dios, no es el artista. Como artista, utilizar la excusa del catolicismo para hacerse notar es muy sencillo. A mí se me puede ir ahora de repente un poco la pinza, me encarga Córdoba su cartel de Semana Santa, y ahora hago algo que absolutamente no tiene nada que ver con mi estilo, y es algo rompedor en el sentido de que ni imagen sagrada, ni devoción, ni nada… eso sí, te puedo asegurar que a algunos sectores les encantaría y tendría mucha repercusión mediática, pero es que yo no soy así. Por eso me han elegido. Sí quieres demostrar que valgo como pintor en otros sectores, con otro estilo, demuéstralo en otro tipo de motivos pictóricos. Ponte a dibujar paisajes…

“No utilices la excusa de la religión para hacerte notar”

Yo hago retratos es en lo que estoy especializado. Demuestra que sirves para hacer otras cosas que no sea pintura cofrade. No utilices la excusa de la religión para hacerte notar. Hazte notar fuera de la temática religiosa, con otros temas. Hay un pintor valenciano muy conocido. Este hombre hace unos paisajes con una técnica totalmente distinta, siempre al óleo y es muy famoso. Si yo me pusiera hacer pintura no religiosa, como retratos o paisajes urbanos, que siempre ha hecho, a lo mejor no sería tan conocido como pintor. Lo que pasa es que es una pintura que me gusta y evidentemente, aquí en Sevilla, te da un prestigio que permite que luego puedas hacer encargos a nivel particular que no tienen nada que ver con la pintura religiosa.

¿Cómo recibió César la noticia de la elección?

C.: Me contaron que contaban conmigo dentro de una terna y que si no me llamaban pues nada. Yo lo dejé pasar y ya contaba con que no me iban a llevar. De repente, sonó el teléfono. Era las dos de la tarde. Me llamaron y me quedé petrificado. Realmente pensaba que me llamaban para decirme que no había salido elegido. Pero me dijeron que me llamaban para darme la enhorabuena y me quedé bloqueado, porque, realmente, no me lo esperaba en absoluto. A estas alturas, con todo el bagaje anterior, sabes que eres capaz de sacar ese tipo de encargos adelante, pero te cargas de responsabilidad en el sentido de que tienes que gestionar los tiempos.

De modo que empecé a proyectar lo que me quedaba por delante, pero con la tranquilidad de que por lo que yo había hablado con la Agrupación de Cofradías y teniendo a Nuria al lado y el grupo de compañeros que tengo, con los que puedo tener una absoluta y plena confianza, yo sabía que iba a poder sacarlo adelante. Desde el principio pensé que tendría que apoyarme en algunos compañeros y lo he hecho, de manera indirecta. He preparado todo sólo, evidentemente, pero he consultado algunas cosas con compañeros. El sentimiento que me embargó fue básicamente la responsabilidad y me quedé bloqueado durante unos segundos. Luego te vienes arriba y ya está… (risas)

¿Y qué sentiste, Nuria, cuando te enteraste de que César iba a sucederte?

N.: Me dio muchísima alegría, de corazón, mucha, mucha alegría. Además, yo recuerdo cuando a mí me avisó por whatsapp. Era muy tarde y me puso: “mañana te llamo, pero que sepas que…”. Y además, me cogió en el centro de Sevilla, por el barrio de Santa Cruz… recuerdo ese momento con mucha alegría, como si fuese una noticia de alguien de mi familia. Y además Córdoba, que estamos hablando de Córdoba… Lo primero que pensé fue: Córdoba va a tener un gran cartelista, porque conozco su trayectoria y se cómo trabaja y además es formal y se toma muy en serio cada encargo…

“La Semana Santa de Córdoba es muy fuerte”

C.: Es que es Córdoba. Yo tenía mi mente proyectada en otros trabajos y de repente, te entra Córdoba, y además sin que te lo esperes. Es que la Semana Santa de Córdoba es muy fuerte. Me habían hablado mucho de Córdoba cuando hice la Magna Mariana de Écija. Ellos tiran mucho para allá y me decían: “algún día te llegará Córdoba”. Y desde luego, pensando, ahora mismo la Agrupación está buscando un estilo determinado.

N.: Es que César tiene un estilo que complace a la gente. Es cercano, la gente lo entiende y le gusta lo que hace porque reconoce todo lo que plasma. Con él van sobre seguro.

C.: Imagino que no siempre habrá buscado este estilo.

No, ha cambiado. En mi opinión, la Agrupación empezó en ese sentido dando palos de ciego. Creo que cuando han empezado realmente a ver dónde tenía que hincar el diente fue el año pasado y éste han vuelto a incidir en el éxito. Yo tengo clarísimo también que va a ser un éxito absoluto (risas).

N.: Cesar, ¿tú tienes insomnio también como yo?

C.: Sí, además muchas veces nos ponemos los me gusta y los comentarios a las 2 de la mañana.

N.: ¿Tú te desvelas también?, porque yo pierdo el sueño…

C.: Me acuesto tarde porque me cuesta trabajo coger el sueño y cuando ya tengo sueño si me duermo “del tirón”. Pero meterme sin sueño en la cama, es que no puedo.

¿También pensando en el trabajo que no te deja dormir?

C.: Es que me entretiene mucho, porque son tantas cosas a la vez…

N.: Es que el trabajo creativo nuestro provoca este tipo de cosas; y además cuando tienes muchos frentes abiertos…

C.: Tú tienes más frentes abiertos que yo. Yo tengo tres, y luego dos más que tengo pospuestos. Pero con tantos frentes, llegas a casa después de haber estado pintando aquí y te pones a pensar en otro encargo, o bocetando. Una vez que lo tienes todo bocetado, en cierta manera si puedes descansar más. Pero aún así, ya estoy pensando en un frente que tengo abierto en marzo y otro que tengo en julio y otro más en octubre

N.: Bueno, pero julio y octubre ya llegarán; ahora es lo que es…

C.: Bueno, de octubre no te he contado, ya te contaré cuando se vaya a Guillermo… (risas)

¿Tú qué piensas de los que opinan que es imprescindible conocer para transmitir?

“Yo iba por Córdoba andando, fijándome en detalles. Hay detalles que detecte que van a aparecer en mi cartel”

C.: En este tipo de cartel tú tienes que saber primero lo que es una Semana Santa. Yo conozco muy bien, evidentemente, la de Sevilla. No conozco tan bien la de Córdoba, pero es otra Semana Santa que tiene su estilo reconocible. La manera de llevar los pasos, son calles angostas… desde ese punto de vista es parecida a la de Sevilla, pero con su propia idiosincrasia. Luego recabas información, vas acotando lo que quieres sacar y cuando ya lo tienes claro, te documentas muchísimo más. Y cuando lo tienes todo ya agarrado, sigues haciendo unas últimas consultas, para quedarte sobre seguro, porque es lo que dice Nuria, yo en ese sentido voy siempre sobre seguro. Yo iba por Córdoba andando, fijándome en detalles. Hay detalles que detecte que van a aparecer en mi cartel.

N.: Pero, aparte del conocimiento, está el sentimiento porque lo que tú sientes lo transmites. Una persona que no cree en Dios no puede hacer un cartel de Semana Santa. Puede hacer una copia de una imagen pero yo creo que no transmitiría la religiosidad, yo creo que eso se tiene que notar.

Pues haberlos haylos, igual que hay imagineros que son ateos.

C.: En cierta prensa se ha dicho, incluso algún compañero ha llegado a decirlo, que por qué no se llama a grandes artistas que no tenga nada que ver con la Semana Santa, y se les trae a Sevilla o a tal ciudad, conocen la Semana Santa y realizan su versión de lo que es la Semana Santa. A mí, en una entrevista me preguntaron que si había que ser creyente para hacer un cartel de Semana Santa. Yo pienso que no tienes que ser creyente pero sí tener mucho respeto hacia la religión católica. Si eres creyente, ayuda muchísimo más.

“Creo que la pintura religiosa te hace ser mejor persona”

Una vez me preguntaron si creía que la pintura religiosa me hacía ser mejor persona, y cuando me la hicieron, me quedé bloqueado hasta que llegue a la conclusión de que sí, te hace ser mejor persona. En el sentido de que tienes que poner en juego una serie de valores y conocer a una serie de compañeros y poner en la mesa unas actitudes que te hacen ser mejor persona. Hay una frase que circula por ahí, que dice que “si tú no eres una buena persona, no puedes ser un buen profesional”, y al final, eso acaba dando la cara. Yo no me considero una buena persona pero tampoco…

N.: ¿Que tú no eres buena persona?… (risas)

C.: A mí me gusta también rajar y criticar, como a todo el mundo… (risas) eso es natural…

Lo de llamar a artistas de fuera me ha pasado lo han dicho también con la portada de la Feria. Que vengan de fuera, que conozcan la feria y hagan su portada. Y esto sigue exactamente los mismos parámetros que un cartel de Semana Santa, la clientela es exactamente la misma. Tal vez, el lenguaje que espera la gente no sea el mismo y haya mucha innovación, de hecho hay compañeros que han ganado portadas con un lenguaje distinto, pero saben que están llegando a todo el mundo… Yo pienso que hay que ser de aquí o tener mucho conocimiento de lo que existe aquí.

“Sí hay artistas aquí, que sienten y quieren la fiesta, ¿qué necesidad hay de buscar lejos?”

N.: De aquí o de Córdoba o de Huelva… que sean andaluces, que conozcan como se viven estas fiestas aquí. Es que se habla que venga gente del extranjero “para enriquecer”. Sí hay artistas aquí, que sienten y quieren la fiesta, ¿qué necesidad hay de buscar lejos? Porque además a la gente le gusta lo que le gusta. El año pasado, la portada fue la chimenea de la Expo. Una portada súper criticada. A la gente le gusta otra cosa… hay cosas que no las puedes cambiar y Sevilla es como es y Córdoba es como es y la tradición y lo que sentimos aquí, lo que gusta, es de determinada manera, y si te sales de esos límites, te pasas.

Da la sensación de que se lleva denostando desde hace mucho tiempo el costumbrismo, la tradición, lo rancio entendido de manera peyorativa y al final se hace necesario salvaguardar esa tradición que es esencial en ese tipo de fiesta.

“Al final, se da la paradoja de que conservar la tradición va a ser la vanguardia”

“Una tradición que algunos se empeñan en destruir”

C.: Es que al final, se da la paradoja de que conservar la tradición va a ser la vanguardia.

N.: Una tradición que algunos se empeñan en destruir.

¿Qué significa el cartel del Cautivo para Cesar Ramirez?

C.: Muchísima ilusión. El cartel del Cautivo sí tenía un recorrido anterior, porque mi hombre ya sonaba, aunque hasta que no se hace oficial no te lo terminas de creer. Yo me quedé también bloqueado cuando me llamaron, porque el Cautivo de Málaga es como el Gran Poder en Sevilla, es una cosa tremenda, es una devoción en Málaga que es inenarrable. Además está ubicado en un barrio muy humilde de Málaga, en el barrio de la Trinidad. Y el cariño con el que la gente me ha tratado, igual que en Córdoba, es impresionante. Tengo ahora mismo mi corazón “partío” como dice la canción.

N.: Es que es lo bonito de todo esto, la gente que se te cruza, la gente a la que conoces y enriquecerte con el fervor de otras ciudades, porque Córdoba es más parecida a Sevilla, pero Málaga con esos tronos, es tan diferente.

C.: Vas acumulando amigos y con cada cartel que vas haciendo te van felicitando quienes te encargaron carteles en su día. Cuando he sacado el de Catania, me han felicitado de Canarias, de Málaga, de Marchena… en cada uno de los sitios donde has hecho carteles, vas acumulando amigos.

Es que el Cautivo tiene algo especial como tú decías…

“Cuando me planté con mi mujer delante del Cautivo, la sensación fue inenarrable”

C.: Cuando me planté con mi mujer delante del Cautivo, la sensación fue inenarrable. La Semana Santa se vive en Málaga de manera distinta a como se vive en Sevilla. Allí se vive con muchísimo fervor pero además el Ayuntamiento lo tiene todo muy mimado. Todo lo relacionado con el arte sacro lo consideran como un hecho turístico más lo que se añade al fervor religioso. Como lo viven es tremendo.

Pero eso tampoco es malo, lo importante es que no se sitúe el turismo por encima del hecho religioso, porque eso suele ocurrir cuando se quiere defender la Semana Santa frente a todos estos grupos que quieren atacarla. Lo primero que se saca en defensa de “nuestras cosas” son las cifras de turismo, los euros que mueve, que siendo importante, no es lo más importante. Pero tampoco es malo que se utilice como un argumento turístico más, es que lo es. Sevilla, Córdoba, Málaga… se llenan de turistas en Semana Santa. Si no existiese la Semana Santa, no existiría ese caudal de turismo en esas fechas, eso es evidente.

N.: Es una consecuencia pero no es lo más importante.

“Cuando decimos en Sevilla que hay mucha salida extraordinaria, yo siempre respondo que benditas salidas extraordinarias. ¿Que ocasionan molestias a mucha personas? Es que Sevilla es eso”

C.: La Semana Santa además, no se vive solamente desde el Domingo de Ramos. Se vive todo el año. Cuando decimos en Sevilla que hay mucha salida extraordinaria, yo siempre respondo que benditas salidas extraordinarias. ¿Que ocasionan molestias a mucha personas? Es que Sevilla es eso. Sobre todo teniendo en cuenta que precisamente en otros sitios están pretendiendo destruir todo esto. Al final volvemos a lo de antes: la vanguardia está en conservar la tradición.

¿Y el cartel de los Negritos?

“El Cristo de la Fundación, tiene una magia y un tirón impresionante”

N.: Que me elijan para hacer el cartel de los Negritos ha sido una ilusión tremenda. No te voy a decir que fuese una sorpresa porque cuando pinte el cartel de las fiestas de primavera, dedique uno a la hermandad y estuve en los cultos. Allí, el alcalde me regaló un libro con la historia de la hermandad y me dijo “tú vételo leyendo (risas) vete formando, porque el año que viene tenemos actos importantes”. Es una celebración que en Sevilla no es cualquier cosa. Estamos hablando de 625 años. En aquella época, no estaba hecho ni el Gran Poder, ni se había descubierto América… te sitúas y es una época insólita. Contar la historia de una hermandad llena de tanto encanto, una hermandad muy discreta, pequeñita, pero llena de historia y con una imagen, el Cristo de la Fundación, que tiene una magia y un tirón impresionante. Es un encargo que me ha dado muchísima alegría, que me llena de gran responsabilidad, por supuesto, pero que ando trabajando ya con él y estoy disfrutando muchísimo. Me parece un cartel muy importante para Sevilla el año que viene.

¿Se siente César Ramírez más pintor que cofrade cuando acepta un proyecto de estas características?

C.: Sí, sí, sí, más pintor. Yo soy cofrade pero no soy, como decimos aquí, un “jartible”. Yo disfruto con la Semana Santa, siempre ha disfrutado con ella. Lo que más me gusta de la Semana Santa, aparte de lo que son las imágenes, lo que transmiten. No siempre me trasmiten pero, egoístamente, recurro a ellas cuando tienes algún problema personal o lo tiene algún amigo. Ahora, desgraciadamente, estoy recurriendo a mí Virgen de las Aguas, por un problema de una amiga y ahí sí me mueve muchísimo la devoción, y le pido a mi Virgen porque le ayude. Me siento cofrade pero al enfrentar los encargos soy más pintor, aunque mi faceta cofrade ayuda, porque ayuda a conocer perfectamente el terreno en el que te mueves.

¿Qué sueños os quedan por materializar?

“Yo tendría la triada completa haciendo el cartel de las Fiestas de la Primavera, y si alguna vez lo consiguiera sería lo máximo”

C.: En Sevilla tengo la inmensa fortuna de haber hecho el cartel de la Semana Santa y ahora, la portada de la Feria, las dos grandes fiestas de Sevilla. Con la portada he podido combinar mi faceta de pintor y arquitecto. Evidentemente yo tendría la triada completa haciendo el cartel de las Fiestas de la Primavera, y si alguna vez lo consiguiera sería lo máximo. Son encargos muy mediáticos que implican conocer los códigos por donde te has de mover. La responsabilidad es enorme. Es más, yo diría que con el cartel de las Fiestas de la Primavera la responsabilidad más grande todavía, que con el de la Semana Santa, porque incluye absolutamente a toda Sevilla.

Yo lo he notado con la portada de la Feria. En Sevilla la gente es muy cofrade pero evidentemente la Semana Santa no le gusta a todo el mundo. Pero la Feria sí le gusta a todo el mundo, y cuando hablamos del cartel de las Fiestas de la Primavera, estamos englobándolo todo. Es una responsabilidad altísima. Con ese, para mí sería ya lo máximo. A partir de ahí, los que vayan viniendo, pero a mí me gusta ser profeta en mi tierra y por ahora no puedo más que dar las gracias, no puedo estar más satisfecho.

“Pintar la Semana Santa de Sevilla, que la quiero, y la siento, y me duele profundamente y las Fiestas de la Primavera es lo máximo que puedes aportar a tu ciudad”

N.: A mí me gusta vivir al día. He cumplido grandes sueños con cada cartel que he hecho. Pintar la Semana Santa de Sevilla, que la quiero, y la siento, y me duele profundamente y las Fiestas de la Primavera es lo máximo que puedes aportar a tu ciudad. Eso ya nos inmortaliza. Un trocito de nosotros queda en la historia de Sevilla y para mí eso es una satisfacción, más no se puede pedir. Pero pienso que este mundo al que nos dedicamos, cada día nos aporta algo y no somos conscientes de todas las cosas que pueden venir. Porque Sevilla es una ciudad rica, en historia y en muchas cosas, y hay muchas hermandades y también otros tipos de festejos. Como los hay en otras localidades…

Pienso que somos muy afortunados porque disfrutamos con lo que hacemos, tenemos el regalo de que gusta nuestro trabajo. Yo siempre digo que hago lo que quiero, me gusta y disfruto. Aunque sufrimos, porque es mucha responsabilidad. Se sufre. A mí me quita el sueño mi trabajo, porque siempre quiero dar lo máximo. No me conformo con lo que he hecho. Siempre quiero aportar algo nuevo, mejorar, porque la pintura es un aprendizaje constante.

Yo aprendo de lo que escucho a mis compañeros, cuando compartimos trabajos, cuando vas viendo lo que hace uno, lo que hace otro, lo que te cuentan, el material que han usado… este es un mundo tan bonito y me siento tan afortunada y encima tengo la opinión y las palabras tan cariñosas de la gente a las que le gusta mi trabajo, que lo vivo como un regalo diario. Lo que venga, bendito sea Dios y a recogerlo con la mayor satisfacción. Desde luego no es una cuestión monetaria, que hay quien cree que quienes hacemos muchos carteles, ganamos mucho.

C.: A mí me lo dicen: “te tienes que estar hartando de ganar dinero”; y yo digo: “no está equivocado” (risas).

N.: Y a mí: “no vas a tener donde guardar dinero”… Hay quien viene con dos pesetas, pero con tanto cariño… además todo tiene recompensa. A veces das a cambio del cariño y de palabras de admiración, y el que está arriba te lo devuelve. Yo lo he comprobado. El trabajo tiene recompensa. Vivimos de esto, y lógicamente tenemos que reivindicar que somos artistas y que si el que talla un paso o el que lo dora, o el que restaura una imagen, cobra, el que pinta un cartel, también debe cobrarlo. Lo que pasa, es que hay que escuchar a todas las hermandades a todas las personas.

“Esa pregunta nos la suelen hacer en Sevilla: ¿tú crees que el cartel debería cobrarse? Tú no la haces porque la Agrupación paga, pero en Sevilla nos la suelen hacer”

C.: Esa pregunta nos la suelen hacer en Sevilla: ¿tú crees que el cartel debería cobrarse? Tú no la haces porque la Agrupación paga, pero en Sevilla nos la suelen hacer. Yo siempre digo que el tiempo te lo devuelve, te lo paga el tiempo.

N.: Eso es, te lo paga el tiempo. Yo volvería a hacer el cartel de Semana Santa de Sevilla, otra vez, sin cobrarlo, porque te lo devuelve la ciudad. Todo tiene recompensa y, a veces, las cosas hechas con cariño y cuando la gente que te lo pide de corazón, y que tú lo ves, merece mucho la pena.

C.: Este año, cuando entró el nuevo Consejo de Cofradías, con Joaquín Sainz de la Maza de presidente, estuve hablando de ese tema con Joaquín, y  le dije: “mira, Joaquín, eso es una decisión vuestra personal, pero evidentemente todo artista tiene que tener reconocido su trabajo. Por lo menos, al cartel de la Semana Santa que se le intente dar la mayor difusión posible. A mí lo que me quemaba un poquito era que tenías tu cartel expuesto aquí, y el resto de los carteles de Andalucía estaban en Madrid, por ejemplo.

“El Consejo ha decidido que, por fin, el cartel de la Semana Santa de Sevilla vaya a Fitur con todos los demás y nuestro amigo Pepillo, va a ir a Fitur. Y yo voy a ir con él, con mi cartel para Córdoba. Va a ser una experiencia maravillosa”

Este año por fin lo hemos conseguido y el Consejo ha decidido que, por fin, el cartel de la Semana Santa de Sevilla vaya a Fitur con todos los demás y nuestro amigo Pepillo, que es muy amigo nuestro, que forma parte de nuestro grupo de artistas que conversamos absolutamente todos los días, va a ir a Fitur. Y yo voy a ir con él, con mi cartel para Córdoba. Va a ser una experiencia maravillosa. El de Nuria estuvo el año pasado. Eso ya es un paso. A lo mejor a Sevilla no le hace falta estar presente en Fitur porque la Semana Santa de Sevilla es conocida, igual que la de Córdoba, son Semanas Santas muy universales, pero es un reconocimiento para el artista.

N.: Ese es un buen pago, no todo es dinero, es un gran pago. Un reconocimiento, una difusión pública, que vean tu cartel por aquí y por allí… eso no tiene precio.

¿Y te sientes feliz?

“Hay trabajos en los que luchas por los sueños de los otros. Yo lucho por mis sueños”

C.: Mucho, muchísimo. Lo único que me agobia es cuando me dice la gente: “enhorabuena, estarás disfrutando”, y yo pienso en la presión de organizarme y en tener echar tantas horas. Pero me siento orgulloso. Lo que más me llena de este oficio es que vas a dejar algo para la posteridad. Algo con lo que tus hijos, tu familia, tu mujer, tus nietos, tus bisnietos… podrán sentirse orgullosos, y algún nieto mío que algún día vaya, por ejemplo a Canarias o a Catania, podrá decir: “mira, esto lo pinto mi abuelo”. Eso que dejas para la posteridad. A mí ya me ha llenado la vida entera. Hay trabajos en los que luchas por los sueños de los otros. Yo lucho por mis sueños, y eso es lo que más llena de esta profesión. Sacrificas mucho, evidentemente, fines de semana en los que me gustaría sacar más a pasear a mis hijos o estar con mi mujer, pero también te da satisfacciones.

¿Qué puede esperar Córdoba de tu cartel?

“En mi cartel se pondrá en valor la reciente Semana Santa de Córdoba, con la nueva carrera oficial, algo de lo que podéis estar en Córdoba muy orgullosos”

C.: Córdoba puede esperar que voy a ser yo mismo, es por lo que me han elegido. Cuando me llamaron me dijeron: “nos gusta tu pintura y tu manera de componer”, y por tanto, van recibir una obra que es muy mía, no se me va a ir la pinza. Va a ser una obra perfectamente reconocible por todos los cordobeses, una obra de un estilo muy figurativo, característico mío, con un estudio detrás. Y con un trabajo elaborado de composición. Lo único que te puedo adelantar es que se pondrá en valor la reciente Semana Santa de Córdoba que tenemos, con la nueva carrera oficial, algo de lo que podéis estar en Córdoba muy orgullosos. Eso ha supuesto para Córdoba un grandísimo avance. Nuria ya lo puso en valor el año pasado y ese es el único aspecto en el que yo voy a hacer continuista, en poner en valor esa carrera oficial que tiene Córdoba. Lo demás ya está concebido.

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