Miradas bajo el cubrerrostro, 💙 Opinión

Códigos Cerrados

Está costando trabajo levantar este cirio. Cada vez pesa más. Por mucha cintura que el nazareno tenga, empieza a doblarse por el peso. Por mucha fe que tenga, el cirio le aplasta impidiendo ver la luz que el propio cirio despide. Y ese peso va creciendo por no tener en cuenta una serie de normas básicas que todo nazareno debe conocer y cumplir, a riesgo de soportar más peso del que debiera si no las observa.

Es lo que mi amigo Chema Rodríguez, cartelista de este año de la Semana Santa de Sevilla, definió como códigos muy cerrados. Y es verdad. Todo lo que rodea a este apasionante, y a la vez patético, mundo cofrade está guiado por unas leyes no escritas, unos códigos transmitidos de cofrade a cofrade en tribunas convertidas en tabernáculos de lo cofrademente correcto.

Costalero… no saques la patita de las fronteras de los faldones de tu paso. Nazareno… no asomes la cabeza de tu fila alineada de semejantes. En resumen, no quieras ser una oveja de negro ruán en un rebaño de borregos de sarga blanca.

Creo conveniente en este momento hacer un breve repaso de algunos de esos códigos estrictos y cerrados; repaso que sirva de ayuda a todo aquél que tenga la deferencia de entrever a través del cubrerrostro. Sinceramente, no sé cuántos son quienes lo hacen, pero tengo la absoluta certeza de que son bastantes más de los que admiten y reconocen. Aunque lo nieguen ante los suyos. Pero, es curioso, están al tanto de lo que este nazareno ve a través de su antifaz cada semana.

Si les apetece, acompáñenme por este breviario.

Les adelanto que la inobservancia de cualquiera de estos códigos conlleva la pena de señalamiento colectivo de los borregos y la presunción de falta absoluta de amor a la Cofradía por parte del infractor.

  1. ESTO SIEMPRE SE HA HECHO ASÍ

Se trata de un código no escrito y que delata la falta de creatividad del cofrade medio ante situaciones cambiantes. Se trata de la respuesta dada de manera automática por el miembro de la Junta de Gobierno correspondiente (lleva en la hermandad menos de una década, pero se cree el protector de toda la Historia) cuando el cofrade iluso, y candidato a oveja negra, se plantea cambiar algo tan nimio como la disposición de una candelería, la altura de las jarras de flores en el paso, o el ángulo del puñal de la Virgen el día del Besamanos.

  1. ESTO NUNCA SE HA HECHO ASÍ

Variante negativa del código anterior, con distinta forma pero igual resultado. Sentencia sacada a paseo ante casos más insultantes (para el cofrade aborregado) de nuevos planteamientos, ideas o proyectos. Podemos encontrarnos este código ante situaciones tales como:

  1. LA JUNTA HA PERDIDO LA CONFIANZA

Este código cofrade encierra en sí mismo una serie de mensajes ocultos desde una de las partes y de comportamientos que deben ser consecuentes por parte de la contraria. Este código sirve para permitir a quien quiere sustituir a cualquier hermano de un lugar, función, puesto o responsabilidad en la cofradía no tener que decir los verdaderos motivos de la decisión. Así, en vez de exponer claramente que no me caes bien, eres un capataz muy malo, o no me ha gustado nada lo que has publicado, comentado o pretendido hacer, el cofrade hace uso del comodín de la pérdida de la confianza para notificar al candidato a oveja negra la decisión de dejarlo en la estacada.

Pero este código tiene una segunda parte, que se basa en la consecuencia única e indiscutible del comportamiento de quien recibe la pérdida de confianza. Y ese comportamiento no puede ser otro que el de acatar, callar y marcharse con el dolor de lo injustificado o de lo injusto. Con el dolor de no haber recibido una verdad como explicación. Con el peso de no poder hacer nada para no ser sancionado de peor manera aún: “NO QUIERE A SU HERMANDAD”

  1. LA HERMANDAD ME LO HA PEDIDO

Todo cofrade medio debe ser conocedor y consciente de este código. Cuando algún miembro de la Junta de Gobierno de turno le pide al borrego que reniegue de sus principios (si es que alguna vez los tuvo), que deje la espalda de un hermano como la de Julio César tras su encuentro postrero con Bruto, o que defienda el nuevo pensamiento único de la Cofradía, se activa de manera inmediata el código “LA HERMANDAD ME LO HA PEDIDO”. Realmente, la Hermandad nunca pide nada, porque la Hermandad no tiene pensamiento ni voluntad propia. Pero es la manera de justificar que tiene el nuevo borrego ante el resto del rebaño que lo hace por una necesidad imperiosa que busca el bien superior. Y este código no te permite rechazar la propuesta hecha, aunque esté lejos de esos principios que has defendido hasta ahora. Ya que si rechazas la oferta en favor de unos valores propios, vuelves a convertirte en oveja negra.

  1. EL HERMANO NÚMERO 1

El código de la antigüedad. Es un código transmitido interesadamente por los legisladores de estos códigos. Consiste en hacer ver y saber a todos que el Hermano número 1 goza de todas las prerrogativas cofrades imaginables: “lugar número 1” por encima de protocolos, miradas por encima del “hombro número 1” a los demás, receptor de palmadas en la “espalda número 1”, concesión de puestos de privilegio e insignias en el desfile procesional para los “acólitos del número 1”. Vamos, que la hermandad se rinde a su llegada. Aunque haya muchos casos en los que ese número 1 no tenga más mérito que haberse mantenido en la nómina de la hermandad de manera ininterrumpida (que no es poco mérito) y no haber dado un palo al gua en todo ese tiempo, más allá de proclamar sus evangelizadoras opiniones. Y todos a sus pies. El código de antigüedad también se llama el código de la pleitesía.

  1. RELEVO DE HERMANO MAYOR, TIEMPO DE CAMBIOS

En momentos en los que se avecinan unas elecciones en una hermandad es por todos sabido que hay sillas y prebendas que penden de un hilo, y no de seda siempre. En ese momento se activa un nuevo código basado en la práctica del solemne besatrasero buscando que las cosas sigan como están o que las cosas no cambien (y así volvemos al inicio de este breviario apócrifo)

Seguro que hay más códigos cerrados, pero el nazareno que me precede ha comenzado a caminar de nuevo y se me va. El Diputado Mayor de Gobierno viene dando “palermasos” por la calle dando muestras de esa autoridad vana que tiene un día al año. Vamos a seguir el camino.

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