El viejo costal, 💙 Opinión

Cómo pasa el tiempo…

Bueno ya estamos llegando al final de este ciclo, estamos prácticamente en Navidad, inicio de otro nuevo ciclo para nosotros los cofrades, pasa uno y sigue otro, siempre igual siempre el mismo esto es la simpleza de como se hace una tradición, sencillo solo hay que hacer siempre lo mismo.

En casa, después de la fiesta de la Inmaculada Concepción, desde el fondo de algún armario, surgen las piezas del Belén, franciscana costumbre de la que no queremos prescindir, se saca la iluminación de la Corona de Adviento y la de árbol de Navidad, se busca el mejor rincón del salón de casa y con cajas de cartón, y otros elementos de fortuna, se viene a montar un pueblo pequeño, y una gran historia en el orden y la existencia de sus imaginarias figuras, una huida, un portal, con pesebre, con mula y buey, unos Reyes que viajan desde el fondo de un minúsculo desierto, en el que por cierto siempre pasa un río de papel de plata, en otros casos de aguas cristalinas, y en sus orillas siempre un Ángel que anuncia a los pastores la Buena Nueva, siempre además otro Ángel que anuncia a María y la bendice con su destino.

Pastores, labradores, camellos, burros, asnos, ocas, gallinas y pavos, y todo un ejército de animales vivientes, en desordenadas oleadas distribuidas por todo este pequeño escenario donde se va a contar la historia más grande jamás contada.

Yo hace años que no disfruto de este montaje, por haberme dejado apartar, primero por mis hijos y ahora por mis nietas, y puedo disfrutar el doble viendo como en ese maremágnum de figuras, ellas quieren poner un orden, un orden que cambia todos los días, lo que hoy es correcto, mañana no lo será, y será cambiado por otro orden más cierto, siempre desde el punto de vista de sus mentes limpias, de su parecer limpio, por falta de maldad y su corta edad.

Y es el ánimo de estas pequeñitas las que me llenan la casa de Navidad, eso sencillo, simple, tradicionalmente repetido generación a generación, donde no existe la maldad nada más que una horda de Romanos que persiguen a niños, esos son los romanos que empezaron a dar muestra de su intención para con el recién nacido en Belén.

Y ahora que llegue el tiempo, que pase y nos haga crecer, crecer en nuestra fe, en nuestras creencias, en nuestra religiosidad, y que sea el tiempo pasando el que nos haga viejos y sabios, y nos muestre que en la simplicidad de las cosas es donde está escondida la verdad de nuestra fe. ¡Que tengáis todos una Feliz Navidad!, de la que solo nos separa una semana, y varias decenas de años de más, y es que el tiempo es un tirano que nunca deja de pasar y de separarnos de las cosas sencillas.

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup