El Cirineo, 💙 Opinión

¿Cómo terminar radicalmente con las filtraciones de la Asamblea?

Les reconozco que los dirigentes de las cofradías nunca dejan de sorprenderme. Y eso que, pese a que cierto líder de nuevo cuño se empeñe en rebajarme la edad -cosa que, aunque pretenda hacerlo de manera hiriente, le agradezco- comienzo a acercarme peligrosamente a los cincuenta. A cada nueva oportunidad para demostrar su madurez -hablo en general, que los centrados no se me enfaden- vuelven a evidenciar que el sentido común no es una cualidad que se adquiera cuando se accede al cargo, se tiene o no se tiene. 

El lamentable esperpento ofrecido en la última asamblea ha sido un nuevo ejemplo de ello. Bochornoso, me atrevería a decir. Con hermanos mayores, amigos de los responsables de la agrupación, sentados estratégicamente y algún que otro miembro -o «miembra»- de la junta de gobierno revoloteando a ver si pillaba a alguien en un renuncio vía mensaje de móvil, cruces de acusaciones públicas por filtrar el exterior lo que estaba ocurriendo entre las paredes de la sede de la antigua calle del Lodo, más convertido en un lodazal metafórico que nunca, salidas de pata de banco de algunos de los presentes –se llegó a hablar, con bastante sorna, del premio Pulitzer- enfado palpable de algunos de los asistentes e incluso algún abandono de la sala en cuanto se confirmó que lo que se publicaba, y se había publicado días antes por ahí, coincidía exactamente con lo que se anunciaba. 

De patio de colegio y bastante ridículo, de no ser porque estamos hablando de quienes tienen en sus manos la responsabilidad de gestionar un barco del que depende una tradición de siglos, una importante industria y un considerable caudal económico –incluida la subvención municipal que -a ver cómo se lo explico a algunos para que lo entiendan- difícilmente se podía haber pagado este miércoles si acababa de ser aprobada por la junta local apenas un día antes. 

Presenciar como unos cuantos dirigentes acusan a otro de filtrar información, como acusicas de patio de colegio, debe resultar hilarante, toda una experiencia. Es todo tan patético, tan sumamente infantil, que produce sonrojo contarlo aunque como digo siempre, los culpables no son quienes transmiten los hechos sino quienes los protagonizan. 

Seré breve: filtraciones las ha habido, las hay y las habrá, les guste o no. Las hubo cuando se desveló  el asunto de la Conversión, con la celebración de las magnas –de todas-, con la elección de los cartelistas y los pregoneros de cada año -a algún «indignadito» habría que recordarle como nos enteramos algunos de que «Finito de Córdoba» sería pregonero, en el origen de los tiempos-, hace apenas unos días cuando se «insinuó» qué imagen protagonizaría el vía crucis y con cada uno de los asuntos que se manejan en foros de esta índole. Porque cuando hay muchos en una reunión, es absolutamente imposible que no se sepa, así de sencillo. Punto pelota. Otra cosa es que se cuente.

Es imposible ponerle puertas al campo. Les voy a poner un ejemplo. Este mismo miércoles se han llevado de la Fuensanta el paso de la Virgen. Que ¿cómo lo sé? Porque la plaza del Pocito no es un desierto ni el barrio está tan despoblado como para que no se vea, a eso de las 21:00, a un camión con un paso encima. No se ha contado porque quienes disponemos de esa información –fotos incluidas- hemos entendido que no merecía la pena contarlo, sin más. Pero si alguien pretende jugar a los espías y mantener ciertas cosas en secreto y guardarlas como Gollum con el anillo, se equivoca. 

¿No sería mucho mejor ser transparente, facilitar la información a todos (TODOS) y evitar que este tipo de filtraciones se produzcan? Sabíamos lo de la Conversión desde hace tiempo, por razones que ahora no vienen al caso. Algunos entendíamos que contarlo perjudicaba más que otra cosa y sólo lo hicimos cuando otros nos empujaron a hacerlo. Porque así funciona: si alguien lo cuenta, se abre la veda. 

Anoche, sabiendo que el Señor de la Sentencia presidiría el próximo Vía Crucis de las hermandades –como quedó bien claro el pasado sábado-, estuvimos esperando pacientemente que la Agrupación lo hiciese oficial con un comunicado, lo crean o no, para evitar reventar la mencionada oficialidad. Pero nada, la Agrupación, a por uvas. La publicación en otro foro propició que apenas dos segundos después (reloj en mano) publicásemos nuestra noticia. Y se podía haber evitado, con transparencia, diligencia y ecuanimidad.

Hubiese sido tan sencillo como publicar un comunicado oficial en el preciso instante en que la noticia era desvelada a los miembros de la asamblea, como hacen otros organismos similares de nuestro entorno más cercano. O mejor aún, remitir una nota de prensa embargada a todos los medios –a todos he dicho, si se excluye de modo infantil a quienes me caen mal, las filtraciones se volverían a producir, que no le quepa duda a nadie-. Una nota embargada que subrayase que la información no podía hacerse pública hasta que la agrupación emitiese su comunicado oficial. Y problema cerrado. Todos los medios acatarían, como se demuestra cada vez que este modo de proceder se pone en marcha. Si alguno se colase, sabe que quedaría automáticamente excluido del juego, y no compensa. Les garantizo que ninguno se adelantaría. Y por supuesto, que se terminarían radicalmente las filtraciones en la medida en que resultarían innecesarias. 

Para eso es imprescindible que quienes dirigen el club entiendan de qué va esto y sepan cómo manejarlo, pero, ¿qué se puede esperar de un grupo de responsables –es un decir- que montan un pollo de proporciones bíblicas en un grupo de whatsapp con una hermandad de un pueblo de Córdoba que participaba en la magna de septiembre? ¿Realmente creen que no se va a enterar nadie? Si no se contó, es porque no se quiso. Punto. 

Ya que el próximo “proceso electoral” tiene a junio de 2020 en el horizonte, según se subrayó en la asamblea –otra filtración, ¿ven?- al menos que lo dicho no caiga en saco roto y sea tomado en consideración por los futuros candidatos, para que sean capaces de terminar con este cachondeo, que lo es y lo reconozco. Soy el primero en asumir que las filtraciones dan mala imagen de la institución y les garantizo que por mi parte existe toda la voluntad de que se terminen. Pero para eso es imprescindible terminar radicalmente con la censura a los medios que no aplauden cada medida adoptada. Notas de prensa embargadas a todos (TODOS) y publicación de comunicados en tiempo real, no una hora más tarde, que todos tenemos acceso a redes sociales en el móvil, por Dios. A ver si los próximos que cojan las riendas se enteran que hace ya dos décadas que entramos en el siglo XXI.

Nota aclaratoria: Todo lo dicho para la Agrupación, aplica para hermandades cuyos dirigentes piensan que son sus cortijos.

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