Advertisements
Sendero de Sueños, 💙 Opinión

¡Córdoba, Córdoba!

Hoy es sábado de Rocío. Amanece más tarde. Hoy no hay tamboril que nos despierte al alba. Los que llegaron el día anterior del camino necesitan descanso. Un desayuno tranquilo, sentado. Una ducha. Vestirse de diario en la casa y una visita a la Virgen. Reencuentros con amigos de otras hermandades que van hacia su Presentación.

Es un ir y venir en la casa, todos esperando que llegue la hora. Hora en la que por nuestro número de antigüedad en las hermandades filiales, nos toque hacer la presentación ante la Señora y la Hermandad Matriz.

Toca el campanil de la casa. Todo está preparado. Los caballistas primero, luego el cortejo, y por último, la carreta con sus hermanos. Detrás de la carreta la gente cantando, bailando, todo es alegría. Se nota que ya estamos en aquellas tierras benditas.

Por los altavoces se anuncia que Córdoba está ya lista, y con ella las mujeres más bellas de la tierra. Aquella que pintara Julio Romero de Torres el día de la salida y que para la ocasión se han puesto sus mejores galas.

Nos adentramos en la calle Carretas a sones de campanitas de barro. Campanitas, que hace recordar los ochos de septiembre en nuestra tierra. Y la carreta revira y se pone frente a frente con Ella, y tras los saludos de rigor, los sones de la marcha real y los repiques de Salvador, Virgen del Rocío, Lirio de las Marisma y San José, la hermandad de Córdoba reza la salve.

Hay una sevillana que dice que la mejor salve que escuchó fue la del Quema, ¡pues no! Una de las más hermosas salves, se reza ante Ella, en la presentación.

Doblamos la esquina y ahí está… la puerta del cielo. Allí está Córdoba. Toda una ciudad postrada ante la Señora. Juntos, rezaremos una vez más para que no vuelvan a repetirse las atrocidades de años atrás. Señora, ante Ti, ponemos a toda nuestra gente. Frente a frente a las marismas de ese río que nos ha traído desde Córdoba,

Echaremos un vistazo
A ese santo balcón,
Que para ocuparlo
Un hombre bueno,
Desde la Santa Sede viajó.
Con la mirada puesta en María,
Y en Jesús el corazón,
Pidió al mundo al entero
Que amara a la Virgen
Y a su Hijo el Redentor.

Hoy, con nosotros vienes,
En nuestro Simpecao engarzao,
Dando muestra al mundo entero,
Que Córdoba es rociera,
Por la gracia de Dios.

Y que por campiña y vereas,
Damos muestras de devoción,
Y expandimos tu mensaje,
Que hay que ser rocieros, sí,
Pero rocieros de corazón.

Nuestras voces, aunque aún roncas, gritan con más fuerza… ¡Córdoba, Córdoba!

Advertisements

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup