Más de 500 denuncias en la primera jornada, en una fiesta marcada por el refuerzo de la seguridad y el control del ocio juvenil
La ciudad de Córdoba ha dado el pistoletazo de salida a sus tradicionales Cruces de Mayo con una jornada que, pese al notable refuerzo del dispositivo de seguridad, ha registrado un elevado número de infracciones, especialmente vinculadas al consumo de alcohol en la vía pública. La Policía Local ha contabilizado un total de 430 denuncias por botellón, una cifra que evidencia la persistencia de este fenómeno, a pesar de las campañas de concienciación y los controles establecidos en los principales puntos de concentración.
El balance del primer día de fiesta se completa con otras 65 sanciones por miccionar en la calle, 10 infracciones a la Ley Orgánica 4/2015 de Seguridad Ciudadana, una denuncia por venta de alcohol a menores, cinco por consumo exterior no autorizado, dos por instalación de barras sin permiso y otras dos por ocupación irregular con veladores. En total, más de medio millar de incidencias que han activado todas las alarmas en el seno del dispositivo de orden público.
El Ayuntamiento, consciente del creciente desafío que supone compatibilizar la fiesta con el descanso vecinal y la seguridad ciudadana, ha puesto en marcha un plan especial de control y prevención que incluye la presencia de más de 80 agentes de Policía Local, junto a efectivos de Protección Civil, Bomberos y Cruz Roja, todos ellos coordinados desde el Centro de Coordinación Operativa (CECOP).
Entre las medidas más novedosas destaca la instalación de siete cámaras dotadas con inteligencia artificial, que permiten analizar la densidad de personas en tiempo real en zonas especialmente concurridas, como Santa Marina y la plaza del Cardenal Toledo. Estas herramientas han sido clave en la supervisión de los aforos y en la canalización de flujos peatonales para evitar aglomeraciones.
Asimismo, se ha establecido un recorrido obligatorio en itinerarios peatonales para los grupos organizados, con el objetivo de evitar la concentración de jóvenes en determinados puntos y disuadir la práctica del botellón. La iniciativa se complementa con la campaña “Eres mi cruz”, que promueve un ocio alternativo y saludable, con actividades artísticas y musicales sin consumo de alcohol, dirigida especialmente a menores de edad.
A pesar del esfuerzo institucional y del notable despliegue, los datos del primer día reflejan un escenario que obliga a la reflexión y al ajuste inmediato del dispositivo. El Consistorio no descarta adoptar nuevas medidas restrictivas si persisten los comportamientos incívicos, y ha hecho un llamamiento a la responsabilidad individual y colectiva para que las Cruces de Mayo puedan desarrollarse en un clima de convivencia, respeto y disfrute común.
La ciudad, que hasta el domingo vivirá una de sus fiestas más emblemáticas, se enfrenta al reto de consolidar un modelo festivo donde la cultura popular no esté reñida con la seguridad ciudadana y el respeto al entorno urbano. El segundo día de celebraciones será clave para evaluar la eficacia del dispositivo y la respuesta de los ciudadanos.





