Las semanas en las que nos hallamos inmersos son proclives a que se produzcan multitud de noticias que dan cuenta de renovaciones y nuevas contrataciones entre las distintas corporaciones que conforman el universo cofrade y las formaciones musicales elegidas para poner el contrapunto musical a su devenir bajo el cielo de Nisan. Es el caso de la Hermandad de San Andrés que ha suscrito el contrato en virtud del cual la Banda de Cornetas y Tambores Cristo del Mar acompañará con sus sones al Santísimo Cristo, Luz del Mundo, el próximo Sábado de Pasión de 2020.
El Santísimo Cristo, Luz del Mundo, es obra del imaginero Valerio Téllez (Benamocarra) que lo talló en 2016 en madera de cedro policromada. Representa el momento en el que Jesús, tras ser sentenciado ante Pilatos, es vestido y desatado, y le entregan la cruz para que la cargue hasta el Gólgota.La Imagen es una talla completa, aunque se presenta usualmente con túnica de terciopelo morado, con el hombro derecho y parte de la espalda al descubierto, cíngulo dorado y corona de espinas barroca. Mide 1,90 metros y su policromía es oscura, resaltando la sangre rojiza de las numerosas heridas. Destaca el realismo de los labios del Señor, donde se aprecia incluso la saliva. Su tez es serena, con la mirada perdida hacia el fiel y con una expresión de más cansancio que dolor, aceptando su destino. La melena tallada es abundante.
La postura del cuerpo es un contraposto, donde se adelanta el pie derecho al izquierdo, sobre el cual recae el peso. Los brazos están abiertos hacia la izquierda en actitud de tomar la cruz. Su estética es de un neobarroco propio del siglo XX, muy cercano a efigies de otros maestros imagineros como Francisco Buiza Fernández, del que Valerio Téllez es ferviente admirador. Éste artista será también el encargado de realizar el grupo escultórico del Santísimo Cristo, que se espera ser completado en pocos años.
El Santísimo Cristo, Luz del Mundo, tiene tallados en su corona de espinas un caracol y una serpiente, símbolos de la inmundicia y el pecado. Esta idea la toma el escultor del maestro Francisco Buiza Fernández, que ya los tallara en la corona de espinas del Santísimo Cristo de la Agonía (Málaga).





