El tiempo de María es el tiempo de la luz, del color, de los olores y de los sonidos. La época florecida de las ciudades del sur vuelve a iluminarse con e reflejo de su bello rostro. Multitud de advocaciones de la Virgen copan los rincones de nuestras calles en un nuevo mayo que está al caer. El auge de las romerías, las fiestas florales y los vía lucis resuenan en la hondonada, en un horizonte que regresa para saciar nuestro deseo maternal, el inequívoco anhelo de nuestra Madre.
Rocíos, Victorias, Cármenes, Aracelis, Cabezas, Auxiliadoras y un sinfín más de denominaciones de la Santa Madre saldrán a recorrer las calles de nuestras entrañas y del sombrío hoyo de nuestro corazón ascenderá la luz infinita para sanar el alma con cantes, vítores y el sentimiento puro hecho oración-
Es tiempo de alegría, tiempo para el bullicio, para la fiesta y, sobre todo, para recordar a los que nos precedieron en el camino de la vida y de las tradiciones. Unas tradiciones que siguen manteniendo su esencia con el puntito necesario de actualización que requieren y el fervor incrustado en las venas de quienes profesan esa devoción al sentimiento mariano.
María… A la luz de tu mirada





