Al margen de polémicas musicales, cortometrajes y campañas, la vida continúa hacia el inicio de un nuevo curso cofrade. En el marco de la calurosa época estival, existen otros aspectos imprescindibles en el mundo de las cofradías que nos alejan de la toxicidad en la que han convertido algunas formaciones musicales su mundo más cercano.
El orbe patrimonial también tiene un peso importante en el mundo de las cofradías y en estos días siempre es de recibo importar aquellos elementos que embellecerán nuestras procesiones. Así pues, uno de los últimos proyectos más ansiados que tiene entre sus manos la Hermandad de la Columna de Linares y que mantiene esperanzados a los cofrades de la ciudad desde hace años, es la finalización del proyecto del paso del Señor que quedó en suspensión hace largos años.


Sobre él se asienta cada Jueves Santo la portentosa talla de Nuestro Padre Jesús de la Columna, obra póstuma del escultor Luis Ortega Bru, finalizada por su discípulo Juan Antonio Ventura en 1985. El proyecto del paso inició su andadura hace casi dos décadas en el marco de la ampliación del paso de misterio con nuevas figuras secundarias. Los hermanos Caballero trazaron las líneas maestras que configurarían el carácter de un paso que venía a revolucionar el patrimonio cofrade de la ciudad. No obstante, el proyecto quedó en stand by hasta que la etapa en la que la junta de gobierno presidida por Pedro Gallardo, pudo retomar el proyecto de la mano del tallista sevillano Felipe Martínez Oliver, autor de piezas tan reconocidas como el paso de misterio de la Redención de Jerez o el paso de misterio de la Santa Cena de Granada, y que ha sido el encargado de diseñar y de ejecutar los respiraderos de la pieza patrimonial.
Tal es el anhelo que la Cofradía dispuso y dispone de una campaña de donativos para culminar a la mayor brevedad posible el tan ansiado proyecto que mantiene en vilo a la sociedad cofrade linarense.





