A lo largo de este siglo, los itinerarios referentes a los recorridos comunes de las cofradías -las llamadas carreras oficiales- de la Semana Santa han sufrido variaciones motivadas por múltiples factores. El aumento del número de hermandades, el aumento de sus cortejos, la expansión urbana, las cuestiones de seguridad y el meteórico ascenso de espectadores que visualizan durante la luna de nisán el fenómeno bautizado, eclesiásticamente hablando, como piedad popular ha sembrado un verdadero quebradero de cabeza en consistorios y agrupaciones de cofradías a partes iguales sobre el tramo más importante de la procesión por el que discurren las confraternidades.
Una de las ciudades afectadas en el último año con la ampliación del recorrido ha sido Linares, urbe con un largo letargo de recorridos oficiales que no han cuajado y que parece haber tenido en la calle Isaac Peral su enclave definitivo. Para ello el proyecto presentado por la Agrupación de Cofradías de la ciudad acoge la idea de ampliar el recorrido a lo largo de esta arteria principal, así como embellecer la calle con la inclusión de nuevos palcos y la sustitución de las polémicas gradas y la introducción de un sentido único.
Así pues, la pasada Semana Santa, aunque acuática, supuso el ensayo general del inicio de la ampliación de la carrera oficial, con la inclusión de palcos hasta el cruce con la Corredera de San Marcos y la sustitución de la Tribuna principal por un palco de autoridades con gran éxito de parecer. No obstante, no todo ha sido de color de rosas, y es que, como ocurre en otras ciudades, la Semana Santa de Linares no ha estado exenta de polémica en los últimos meses, pues la Hermandad de la Santa Cena ha sido la inmerecida protagonista del problema estructural que supone que el trono del Señor recorra las calles de la ciudad de manera horizontal. Ello y el estrechamiento de la carrera oficial ha provocado desavenencias entre la corporación y la entidad agrupacional desatando la polémica en redes sociales y medios.
Sin embargo, Linares no es la única que ha sufrido los problemas estructurales de modificar el recorrido oficial de sus cofradías. La gran mayoría de ciudades de nuestra comunidad ha apostado por la ampliación del recorrido común debido a los factores relatados llevando así a confeccionar grandes cambios en el entramado introduciendo y eliminando tramos tratando de encontrar la fórmula perfecta que aplaque el incendio de un debate que parece no tener final.
Algunos ejemplos como el de Córdoba han sido motivados con el objeto no solo de ampliar el recorrido común, sino también de saciar el deseo de recuperar las raíces y tradiciones. El regreso a la Catedral ha sido un paso significativo en este sentido, al permitir que las hermandades vuelvan a sus lugares de origen y refuercen su identidad. No obstante, la belleza del entramado urbano que rodea a la Mezquita de Córdoba -la judería- ha provocado y continúa provocando un sinfín de coyunturas en los itinerarios de las Cofradías, las cuales se afanan cada año por sobrepasar el laberinto de calles y evitar obras en el casco histórico, así como adaptarse a las nuevas normativas de seguridad que las han obligado a ajustar sus itinerarios para garantizar la viabilidad y seguridad de las procesiones.
En el caso de Jaén, otra de las ciudades que se ha visto obligada a ampliar su recorrido oficial en los últimos años, la necesidad de obtener más ingresos de las sillas y la expansión meteórica en el número de hermandades de la Semana Santa jiennense ha motivado el ensanche de la carrera oficial a lo largo de la Plaza de la Constitución y la calle Roldán y Marín volviendo así al entramado original que ya llegó a tener la Semana Santa de Jaén como recorrido oficial.
Así pues, una de las últimas capitales que se han sumado al cambio de recorrido oficial ha sido Granada. La capital nazarí ha ampliado el recorrido común aproximadamente en 300 metros, lo que supone un aumento del 47% respecto al anterior. La ampliación -no sin polémica y tras varios intentos fallidos- acoge el tramo de la Carrera de la Virgen, cerca de la Basílica de la Virgen de las Angustias, lo que le otorgará un carácter más solemne y tradicional. Asimismo, incluye la introducción de numerosos palcos nuevos, lo que a su vez ha permitirá descongestionar zonas como la Gran Vía y la calle San Matías, facilitando el paso de las cofradías y el flujo de las procesiones, evitando aglomeraciones y retrasos. Tras un sinfín de idas y venidas el recorrido recogerá, también, la Plaza de Bibataubín, Plaza del Campillo, Plaza de Mariana Pineda, calle Ángel Ganivet, Puerta Real de España y Mesones para desembocar en la Catedral. Un total de 1085 metros de recorrido común y más de 1000 palcos para intentar concluir el debate que ha supuesto el nuevo entramado común de las cofradías.





