Cruz de guía | Los retos pendientes de una gran Semana Santa

Es mes de comicios, mes de elecciones en muchas de las entidades agrupacionales que amasan la gran cantidad de fraternidades que copan el universo cofrade en nuestra comunidad.

La necesidad de reinvención para nuestra Semana Santa ha calado profundamente en ternas que han configurado programas con ideas renovadas para contrarrestar los tiempos tan convulsos que vivimos los cristianos en general y los cofrades en particular. Un imperativo que va de la mano con la necesaria promoción de la piedad popular a lo largo y ancho de nuestro país y el fortalecimiento de nuestras costumbres a lomos de la savia joven que mana de las nuevas generaciones recipientes del siempre necesario relevo generacional.

En este Cruz de guía, querido lector, me quiero centrar en la Semana Santa que me vio nacer. Una de esas fiestas que, indudablemente, sufre el letargo de un invierno largo desde hace muchos años. De un constante inmovilismo que redunda en la necesidad de fortalecer la columna vertebral que vertebra, valga la redundancia, el esqueleto de una conmemoración histórica y litúrgica de siglos.

A eso se enfrentaron las dos ternas que acudían a los comicios celebrados en la Agrupación Arciprestal de Hermandades y Cofradías de Linares el pasado lunes, 23 de octubre. Si bien, el simple y para nada ordinario hecho de ser dos candidaturas las presentadas, denota la verdadera necesidad que existe de atajar los problemas anteriormente referenciados y que se han acumulado a lo largo de legislaturas que pasaron sin pena ni gloria, enclaustradas en la mediocridad y el desarraigo.

Multitud de retos son los que deberá de alcanzar la terna ganadora encabezada por un cofrade lo suficientemente experimentado en la materia como para revertir la situación.

Juan Francisco Cuevas Merino se ha hecho, merecidamente, con el control de la entidad que agrupa a Cofradías de Penitencia y Gloria que ha sufrido los constantes devenires de una sociedad en continuo desarraigo para con sus tradiciones a este lado de la vieja Andalucía y el ineludible ímpetu de una crisis económica que continúa golpeando la ciudad desde hace más de diez años.

La primera y casi inexcusable asignatura pendiente, viene dada por la necesidad de reestructurar y modificar el recorrido oficial de las Hermandades en Semana Santa. Casi con obligatoriedad, la terna presentada por Cuevas se propuso, y así fue presentado en su programa, la creación de una comisión urgente que estudiara la transformación de una carrera oficial cuyo proyecto, presentado hace escasos años, no ha calado entre los cofrades, espectadores y foráneos. Aspectos como la estética de un recorrido en forma de grada y con asientos más propios de un estadio de fútbol que de una carrera oficial, así como la existencia de una tribuna más propia de un campamento medieval y el más que desgastado azul que la acompaña, por no hablar por los tablones prehistóricos que separan el entramado de la acera, han desatado el continuo descontento de los cofrades ante la imagen que presta al exterior un recorrido oficial que ha ido perdiendo lucidez con el paso de los años. Asimismo, los constantes acortamientos que ha sufrido la carrera oficial de Linares han bastado para destapar un problema estructural que ha motivado la necesidad de atajarlo de manera urgente.

Así pues, el aspecto económico es otro de los problemas que los actuales mandatarios pretenden corregir en esta legislatura. Una vicisitud que también acucia directamente a la carrera oficial. Y es que la necesidad de ingresos que desde hace años mantiene en vilo a la entidad ha generado la aparición de otras de las exigencias que muchos cofrades han demandado durante años, que no es otra que la de la ampliación del recorrido de cara a obtener mayores beneficios.

Pero no solo de sillas anda la cosa. La economía de las Cofradías y el rico patrimonio que tienen que proteger reclama la necesidad de acceder a subvenciones y convenios con instituciones públicas como ocurren en otros lares muy cercanos, así como a ayudas patrimoniales que favorezcan el crecimiento y el amparo de los bienes patrimoniales que guardan las fraternidades.

Otras de las asignaturas pendientes que debe tomar en cuenta la entidad atañe directamente a la promoción de la Semana Santa fuera de las fronteras que enmarca la ciudad. Y es que la progresiva desaparición de cualquier tipo de publicidad en medios oficiales ha contribuido a la desintegración de una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional.

Dicho esto, uno de los grandes retos será alcanzar el ansiado regreso de la presentación del cartel oficial de la Semana Santa de Linares en Fitur y la continua difusión de información de todas y cada una de las Cofradías a lo largo y ancho del país como medida de atracción y de inclusión de las nuevas generaciones en una de las tradiciones más genuinas de la ciudad.

Del mismo modo y configurando otro de los grandes anhelos de los linarenses y, como no, como modo de promoción, la entidad deberá afrontar el ansiado proyecto de tener una referencia de nuestra Semana Santa a modo de monumento. Al igual que otras muchas ciudades llevan a gala con ahínco, la necesidad de preparar un espacio en honor a la Semana de Pasión guarda sintonía con el merecido homenaje a personas que dieron su vida por las Cofradías en una continua lucha por mantener la llama encendida durante generaciones de linarenses.

Por otro lado, la necesidad de espacio común y propio acucia desde hace años al ente agrupacional de cara a satisfacer las necesidades, no solo de las Cofradías, sino también de multitud de formaciones musicales que ejecutan sus ensayos a la intemperie en meses impropios para esta práctica. Es por ello que el organismo de la calle Menéndez y Pelayo deberá afrontar la adquisición de un espacio que libere a las bandas y hermandades de una mudanza constante de ensayos, enseres y pasos y, por ende, de un auténtico quebradero de cabeza para sus juntas de gobierno.

Sin solución de continuidad, en un mes alcanzaremos de nuevo el espacio reservado en el calendario para la Natividad del Señor, y se me viene a la cabeza otra de las grandes vicisitudes que han contribuido al desarraigo que proyecta el mundo cofrade fuera de los dominios de la cuaresma. Y es que la progresiva desaparición de la actividad cofradiera dentro de la época invernal que delimita el espacio entre un año y otro, reverencia la exigencia de volver a recuperar tradiciones tan genuinas como el concurso de belenes, los ensayos solidarios que tanto bien hacen durante estas fechas o el regreso de la música de nuestras bandas a la cabalgata de Reyes o a actividades ordinarias de Navidad.

Las actividades de formación también se han llevado su dosis de omisión desde hace algunos años. Las charlas formativas, cursos de acólitos, cuidado del patrimonio y un largo etcétera son otros de los retos que deberá afrontar la entidad ante la continua degradación de la vida cristiana en muchos de los cofrades que copan nuestras calles. Nunca está demás la sabiduría en el ámbito litúrgico de una ciudad que ha visto el crecimiento de figuras tan importantes en la Semana Santa como es la del acólito.

Por último, y no menos importante, no me quiero olvidar de la necesidad de revitalizar las redes sociales como espacio de información instantánea, tras un largo periplo de desidia y desinformación, como muestra del cuidado exquisito que merece nuestra Semana Santa, no solo a lo largo de los días que dura la cuaresma y la Semana Santo, sino también en el extenso intervalo que marca el viejo calendario gregoriano.

No me quiero despedir de esta columna, querido lector, sin hacer mención a aquellas publicaciones documentales tan copiosas y necesarias hoy en día que disfrutábamos los cofrades en los prolegómenos de la Semana de Pasión.

Son algunos de los retos de lo que será una difícil legislatura. El eje central que muestra la necesidad más imperiosa de contrarrestar las problemáticas que han acaecido a lo largo de años y años de desavenencias enclaustradas en profundas crisis y la mediocridad de muchos dirigentes que no han sabido sacar el auténtico potencial de una institución con solera en la ciudad.