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Córdoba, Galerias

Cuando la Virgen de Linares llena de magia la Sierra de Córdoba

Tras la celebración de la Romería el pasado domingo, 12 de mayo, la Real Hermandad de Nuestra Señora la Purísima Concepción de Linares Coronada, ha celebrado este 19 de mayo Fiesta Regla, coincidiendo con el tercer día de Triduo a las 11:00 horas. Durante la misma se ha ofrendado a la Virgen con flores, propias de este mes tan cordobés, como prólogo de la procesión por los alrededores del Santuario mariano, durante la cual ha escoltado a la Santísima Virgen la escuadra de gastadores del GACA X del Guzmán El Bueno X. Una cita de la que nuestro compañero Antonio Poyato ha vuelto a dejar constancia a través de su magnífica crónica gráfica. 

La devoción del pueblo de Córdoba por la Virgen de Linares es sin duda una de las más antiguas de las conocidas en ciudades y pueblos reconquistados por los reyes cristianos, si bien no es la única imagen que un monarca castellano depositara en alguna ermita o capilla, a veces en altares improvisados y, en ocasiones, hasta desconociéndose el origen y nombre de las mismas. La Virgen de Linares, conocida ya desde tiempos pretéritos como Conquistadora y Capitana, y a veces como «invencible generala», está muy ligada al pueblo de Córdoba desde que Fernando III la depositara en aquella atalaya agarena del bello paraje escogido por el rey castellano-leonés para su Real Sitio, y a través de los siglos, para Ella se organizaron solemnes actos de extraordinaria emotividad, que fueron para la ciudad y los cordobeses ayuda, aliento y amparo.

Existe la creencia de que el nombre por el cual se conocía a esta imagen, Nuestra Señora de Linares, era, tal vez, por haber sido recogida por el rey en algún pueblo de este nombre, o bien, por llevar el apellido Linares el sacerdote o capellán a quien se encargó de su custodia, nombre que ya se utilizó hasta nuestros días. Pero en una cita del tomo tercero de la Palestra Sagrada de Sánchez de Feria, se dice que «quando el glorioso Conquistador de Córdoba, el ínclito San Fernando, vino con su Exercito a la toma de Córdoba, hizo alto en este sitio, donde había y hoy permanece, una fuerte Atalaya. Aquí, en un altar portátil, dixo Misa un sacerdote natural de Linares de Baeza, que en su compañía traía esta imagen que colocó en el altar, siendo el culto preparativo a una gloriosa, como ardua conquista».

Estudios más recientes, llevados apuntan que «Linares» tal vez sea una castellanización del nombre árabe de estas atalayas llamadas tali’a as’ala al-narum, cuyo significado en castellano es «atalaya donde se enciende el fuego», o bien, simplemente al-narum, «donde se hace fuego», del cual derivaría Linares, como sucedió con otros muchos nombres árabes al castellanizarse, tales como al-Marlya, Almería; al-Yussana, Baena; as-Suja\ra, Zuheros, y un largo etcétera.

La imagen de la Virgen de Linares es una talla en madera que lleva un niño en su brazo derecho. Su actitud es majestuosa y su fisonomía acusa una gran expresión mística, tanto en la Virgen como en el bellísimo Niño que descansa sobre el seno de la madre. Su mirada es tierna y la sonrisa, de una dulzura extraordinaria.

El padre Juan Bautista Moga, de la Compañía de Jesús, en una visita que efectuó al santuario en 1881, al contemplar la imagen de Nuestra Señora tuvo la curiosidad de levantar la falda con la que entonces se cubría, observando la media luna que ésta tenía a sus pies, quedando así convencido de que la Virgen de Linares estaba representada en el misterio de su Concepción inmaculada.

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