El periodista Pepe Gómez Palas ha incorporado en las últimas horas un nuevo y llamativo elemento a la agria polémica en la que se ha visto envuelta la Hermandad de las Siete Palabras a consecuencia de la solicitud de un grupo de hermanos para volver a retomar el asunto de la sustitución de la dolorosa de la Cofradía del Miércoles Santo. Gómez Palas has sacado a colación una auténtica «joya bibliográfica» -como él mismo ha catalogado, con bastante acierto- una entrevista realizada a Manuel Escamilla incluida en el Boletín de la Corporación fechado en octubre de 2002 en pleno debate para la sustitución de la Virgen por la de Juan Manuel Miñarro que ahora vuelve a tener máxima vigencia.
Escamilla se despacha a gusto en la entrevista afirmando estar de acuerdo con que cambien a la Virgen que hizo, «porque a mí no me gusta, porque no había material para hacer una obra de arte y aquí yo tropecé con esas dificultades que eso no se podía transformar más que retallando lo que había». En el origen de la entrevista el escultor pone de manifiesto que la Virgen fue encargada por el mayordomo si bien, «no la quería nacer de ese ángel, la querían hacer nueva, y entonces yo la hice y cuando la vieron le gustó, pero a mí no, porque lo que yo quería hacer no había terreno para poder tallar lo que yo quería, porque, por ejemplo, los ojos no están colocados a la medida que tienen que tener y pierden belleza».
Escamilla explica que tuvo «que retallar el ángel entero», precisando que «querían el respeto de lo que había hecho Pizarro, pero allí no había madera para poseer belleza» asegurando que «los ojos tienen que tener una distancia del tamaño de otro ojo y no es la que tienen». Añade que al retallar se redujo la cabeza, ya que «no tenía proporciones, aquello no tenía el canon que debía de tener, pero, en fin, como aquello fue tan ligero y tan barato, porque no tenían mucho dinero, según me decían a mí, pues se hizo lo que se pudo, aunque yo hubiera hecho algo a mi gusto».
El escultor recuerda que posteriormente tuvo «que colocarla más derecha, porque al principio estaba más echada para adelante» y recuerda que le cambió las lágrimas, a pesar de lo cual la imagen sería sin gustarle. Además de todo ello, el escultor afirma que al poco tiempo le dijeron que si no le gustaba hiciera una, motivo por el cual empezó a hacer un modelo que «querían que se pareciera a la Macarena». Un modelo que yo no llego a buen fin por «una controversia particular con algunas personas» lo que propició que partiera el modelo que tenía hecho «por el que ya me habían dado 25.000 pesetas que además devolví».
Una llamativa entrevista, sobre todo por el hecho de que estuviese incluida en el Boletín de la Hermandad, considerando las apreciaciones vertidas por la que sigue siendo titular de la cofradía que en estos momentos vuelve a adquirir una absoluta actualidad.






