Culmina la restauración del Simpecado de la Hermandad del Rocío de Málaga

Este sábado ha sido repuesto al culto a la iglesia de la Trinidad el Simpecado de la Hermandad del Rocío de Málaga después de su restauración por el Estudio de Conservación y Restauración de Bienes Culturales Santa Conserva de Antequera tras años de caminos por las arenas de Doñana, que habían propiciado que el terciopelo morado, el hilo de oro y las puntadas que las Hermanas Martín Cruz bordaron se hubieran visto afectados.

Un proceso de meses de trabajo cuyo tratamiento ha consistido en la limpieza integral de la obra, la eliminación de la oxidación del hilo metálico, la eliminación de deformaciones y la recuperación de su forma original (alterada por la falta de estructura interna), además de la reintegración del soporte textil e hilos perdidos.

El Simpecado fue bordado por las Hermanas Martín Cruz en su taller de bordados en Sevilla, según diseño del malogrado artista malagueño Juan Casielles del Nido (1983). El diseño de la obra gira en torno a la capilla central que contiene las imágenes de la Virgen y el Niño.

La misma se encuentra flanqueada por dos Arcángeles turiferarios, cuyos ropajes bordados en tisú y sedas verdes y moradas representan los colores de la bandera de la ciudad. A los pies de los mismos se sitúan sendas jarras de azucenas, simbolizando la pureza de María Santísima, sustentadas por sendas cabezas de ángeles querubines.

Todos estos motivos se encuentran orlados por diversos motivos florales, hojas de acanto y diversas formas barrocas, destacando unos racimos de uva moscatel bordados como producto autóctono de la tierra. Todo el trabajo ebúrneo de cabezas y extremidades se debe a la labor del miniaturista hispalense Carlos Valle.

La orfebrería de los atributos de la Virgen y el Niño, en oro de ley, de Hijos de Juan Fernández, aunque actualmente, gracias a la donación de unos hermanos, se han sustituidos por unos ejecutados también en oro con puntas de brillantes y otras piedras preciosas, de unos talleres de joyería de la ciudad italiana de Florencia. Asta en plata de ley, de los talleres de Orfebrería Villarreal, S.A. (1990). Cruz de remate en plata de ley con aplicaciones de cristal de roca y topacios, de Orfebrería Triana, S.A., según dibujo del hermano Fernando Prini Betés.