Hay momentos que definen una vida cofrade, y para nuestros invitados de hoy, vinculados férreamente a la Hermandad de la Flagelación, aquel 31 de marzo de 1996 lo cambió todo. Ernesto Frigolet y José Guzmán, Pepe, aceptaron el reto de dirigir un paso y de cuidar el corazón de una hermandad que buscaba su sitio en la tarde del Domingo de Ramos. Comenzaron su primera igualá muy pocos costaleros, y en este año 2026, más de 100 hombres, entre costaleros y aspirantes, optaron a ser los pies del venerado titular cristífero.
Ernesto y Pepe han vivido salidas extraordinarias, noches de lluvia y un sinfín de anécdotas. Pero más allá de su impecable trayectoria en el martillo, un importante logro del que se deben sentir orgullosos es el haber formado a muchísimos hombres bajo el paso de Nuestro Padre Jesús en su Sagrada Flagelación. Bienvenidos a esta charla entre amigos cofrades que se encuentran en Confecciones Joselu, un lugar que los costaleros de La Línea conocen bien, ¿no Pepe? Buenas noches Pepe, Ernesto, Kiki, Feria y Víctor.

«Ser flagelo es un sentimiento… es como el que es legionario, tú eres flagelo para toda tu vida»
- ¿De dónde os viene la pasión por la Semana Santa y en este caso por el mundo del costal y del martillo?
Pepe (P): Yo empecé en Salesianos. Fue el primer año que salió la Borriquita a costal, y fueron buscando costaleros, y yo estaba allí estudiando y entonces fue el primer año que salí, nada más que un año. Y ya de ahí ya después de ella me metí en más pasos, salí en muchas hermandades, en Medinaceli, en Angustias… hasta llegar a Flagelación.
Ernesto (E): A mi la pasión por la Semana Santa en general me viene por mi pueblo. Yo nací en Ayamonte, y vine aquí con 15 años. Cuando yo vine yo ya tenía pasión por la Semana Santa. Tenía mi hermandad, mis devociones allí, y por el mundo del costal… es que yo viví el tiempo de las ruedas tanto en Ayamonte como aquí. Era una cosa cosa que había que conseguir sí o sí.
- ¿Cómo y por qué os vinculáis a la Hermandad de la Flagelación?
E: Yo estaba entonces en el Consejo Local de hermandades y cofradías. Era presidente Soldevilla. Y uno de los de la junta de mesa que estaba conmigo era Juan Antonio Ruiz Montalba. Supo de mi de mi gusto por el martillo y un día me dijo que si quería sacar el paso de la Flagelación. Era ya enero. Lo consulté con Pepe y nos reunimos con Montalba y con Quero, y dimos el paso, con más miedo que vergüenza.
P: A mí me llamó mi cuñado Ernesto. Nos dijeron que tenía una lista grande de costalera. Aparecieron dos. Luego ya fueron llegando más.
- Vámonos al comienzo de toda esta historia. Cuaresma de 1996. ¿Qué panorama os encontráis en aquella primera igualá? ¿Cómo os proponen poneros al frente del paso del Señor?
P: Se presentaron doce y de cinco alturas diferentes.
E: También para completar la cuadrilla, pusimos carteles por todos los institutos. Nada más que vino uno. Luego fuimos a muchas hermandades a pedir ayudas.
P: Entre ellas de la verdad que la que más se involucró fue Abandono. Del resto vinieron menos. Y luego estuve buscando gente que jugaban al fútbol conmigo. Yo recuerdo en esa época que buscábamos gente para que viniera a ensayar, por lo menos para poder sacar el paso a la calle.
E: Nosotros con el paso antiguo, que calzaba 30 costaleros, durante muchos años, el ensayo en el que más gente vinieron fueron unos 22. Y hemos llegado a ensayar con la mesa de la Virgen. No teníamos bastante gente para sacar el paso del Cristo, que pesaba mucho, y lo hacíamos con la mesa de la Virgen.
- ¿Y cuál es el secreto para pasar de tener unos 10 costaleros, a poder salir aquel año en Semana Santa?
E: Currárselo y «partirnos la boca» en el buen sentido de la palabra. Hemos buscado y no parado de buscar, también contando con los costaleros que ya había, que tiraran de primos o gente que conocieran, y ya luego el boca a boca…
P: El primer año salimos con menos de 30. Con 29, de mármol a mármol.
- Y… ¿cuál es el secreto para llegar a tener en torno a 100 personas en la actualidad?
E: Yo creo, yo creo que todo está en el estilo que hemos cogido de andar. Es vistoso, a la gente le gusta. Eso no quita que luego, los miembros costaleros traen a su familia, a sus amigos…
P: Yo creo que también es el buen rollo que hay. Si tú estás a gusto se lo dices a tu amigo. Si tú estuvieras regular, tú no traes a nadie… yo creo que eso es por el buen rollo que siempre ha habido la verdad, nunca ha habido ninguna discusión fuerte. Y en 30 años podía haber habido con tanta gente. Yo creo que ese es el secreto.
- Porque yo creo que vuestra cuadrilla muere con vosotros y por vosotros….
P: Vamos yo por ellos, sí que muero. Ahora ya depende de cada uno. Yo creo que la mayoría también. También es cierto que ya hay mucha gente…
- ¿Quién o quiénes fueron vuestros modelos a seguir en relación al martillo?
E: Más que quienes, hermandades de Sevilla. Nosotros hemos ido allí y hemos levantado faldones para aprender…
P: A mí siempre me ha gustado San Gonzalo.
E: San Gonzalo, San Esteban, también, San Benito, y nosotros íbamos, ya te digo, levantando faldones por atrás jugándonosla. Entonces no había tanta gente, pero nos jugábamos que nos llamaran la atención.

- Y desde el principio que estáis vosotros, ¿Flagelación anda de esta manera tan llamativa?
P: Yo me acuerdo cuando empezamos a ensayar, recuerdo perfectamente saliendo de la iglesia que empezamos a hacer por primera vez con un pasito. Y salía un mamarracho la verdad. Estaba allí Benito, que luego fue hermano mayor, y no sé quién más de la junta y vinieron a decirme… esto no se puede hacer, chiquillo, estos botes que estáis dando… Ellos eso no lo encajaban. En esa época ellos eran la junta y nosotros estábamos recién llegados.
E: También te digo una cosa. Ese año íbamos con la Banda de Música de Los Barrios, que era para el Cristo y la Virgen. Detrás nuestra iba la banda, los nazarenos iban delante, y el palio detrás. El tercer año, le dijimos a la junta… ¿si nosotros pagamos una banda traemos la que queramos? Vino una agrupación que ya no existe, Afligidos de Chiclana, y dio aquí el pelotazo. Ese año empezamos con los cambios. Había gente que decía… ¿pero cómo hacéis esto?
- ¿Puede que fuera de las primeras cuadrillas con cambio en La Línea?
P: Yo creo que fuimos nosotros y Oración los que empezamos a la par más o menos.
- Sobre la eterna cuestión de si los costaleros deben ser hermanos o no deben ser hermanos, ¿qué piensa Ernesto y Pepe?
E: Hoy en día, que hablo desde la «superioridad» de los cien costaleros… sí, pero cuando empezábamos… no.
P: Al principio no pagaban ni siquiera papeleta de sitio. Vamos, con tal de que vinieran, le dábamos las gracias y les invitábamos a cenar. Hoy día como tiene uno muchos, pues ya puede uno exigir, pero al principio, ni hacerse hermanos ni papeleta de sitio.
- Volvamos a aquellos inicios. ¿Cómo recordáis ese primer Domingo de Ramos al frente del Señor?
E: El primer Domingo de Ramos salimos del garaje de Lucena. Yo me acuerdo que yo sudaba… a la vuelta, por Pinturas Andalucía, la pata izquierda delantera, que era de hierro, arrastraba y hacía chispas con el asfalto.
P: Yo pensaba el primer año… no sé si vamos a ir y volver.
E: Como anécdota, ante las dudas tan grande que teníamos. Mi mujer y la de Ernesto pelaron mandarinas, y se fueron a la Sacristía de la Inmaculada a darles mandarinas. Comprábamos cajas de donuts y de bebidas energéticas. Date cuenta que el que salía tenía que hacer todo el recorrido.
- Ernesto y Pepe, Pepe y Ernesto, un binomio irrepetible que se ha mantenido desde aquel primer día, ¿Cuál es el secreto para durar tantos años? Y, cómo os complementáis el uno con el otro?
E: Cediendo uno una vez, el otro a la siguiente… nos une una relación familiar, somos cuñados. Eso, en este caso, ayuda.
P: Date cuenta de que no solamente nos vemos el ratito del ensayo. Cuando empezamos a ensayar, todas las noches le llamaba por teléfono, y le decía… Ernesto, que con esto no salimos, ¿qué hacemos? ¿Seguimos para adelante? Que no llegamos…
E: Estamos todo el año hablando de Semana Santa.
P: A mi me gusta mas el trato cercano con los costaleros. Ernesto lleva más el tema de bandas, entiende más de Semana Santa.
«Calle Jardines es donde se vacían los costaleros y aflora el duende»
- ¿Quién de los dos se enfada más y quién es el que apaga más fuegos?
P: Enfadar, yo no me enfado mucho. Cuando algo sale mal a lo mejor… pero no es un enfado personal con alguien concreto.
E: Yo me he enfadado alguna vez con la falta de respeto de algún costalero en un ensayo, que no ha dejado a la gente que trabajen como se debe hacer. Ahí si me pongo más duro…
- Desde aquel entonces habéis acompañado los pasos de vuestro titular cristífero, viviendo hitos importantes en la historia de la cofradía, como la primera salida desde la Parroquia de Santiago, la procesión extraordinaria por el cincuentenario fundacional, o el estreno del nuevo paso de misterio. ¿Cómo ha cambiado vuestra hermandad?
P: La hermandad es totalmente nueva, de todo. Cuando empezamos, aquello era algo más familiar, de compadreo.
E: Yo creo que como más ha cambiado es como cofradía en la calle. Cuando llegamos nosotros no había demasiada gente, nos dejaban participar. Luego hemos seguido con ese espíritu de dejar que todo el que venga eche una mano y se sienta útil.
- A veces hay detalles que pasan inadvertidos a la gente. ¿Cómo se gestiona el patrimonio humano de una cuadrilla que ronda el centenar de costaleros? Seguro que alguna vez habéis que tenido que tomar decisiones difíciles o que han originado algún conflicto…
E: Las decisiones difíciles están llegando ahora. En la igualá, tenemos ochenta y tanto hombres y vienen veinte nuevos… y no nos podemos juntar con tantos costaleros.
P: Ten en cuenta que en 30 años habrán pasado por allí 300 costaleros. Fácilmente, o más…
- ¿Qué se lo dice un aspirante que viene con toda su ilusión pero que por tener un palo o la cuadrilla completa no tiene sitio? ¿Os preocupáis de que esa persona se quede cerca de la cuadrilla de cara al futuro?
P: Yo este año no quería hacer igualá. Lo hablé con la hermandad. Mi idea era hacer una igualá interna, consultar a los 80 del año pasado que quién iba a salir. Si todos salen, no me hace falta hacer igualá. Pero finalmente se hizo, lo cierto es que yo paso un mal rato tremendo cuando vienen chavales con toda su ilusión, que vienen de fuera, y se les tiene que decir que no van a entrar, porque la cuadrilla está cubierta. Yo solo haría cuando me faltan, por ejemplo, dos huecos. Mira por ejemplo en Sevilla, ¿para qué quieres 700 personas en la puerta? Si solo necesitas dos…
E: También ten en cuenta que nosotros tenemos costeros que vienen a ensayar y se van de Fuengirola, de Almería, de Barcelona… Ante eso, es muy difícil que venga uno que tú nunca lo has visto… Pero tampoco lo puedes echar, hay que tratar de tenerlo cerca.
- ¿Que cualidades debe tener un buen capataz?

P: Paciencia… yo creo que paciencia y tratarlos como si fueran tus amigos. No sentirte superior, sino como si fueran amigos. Yo creo que esa es la forma de que se haga piña, es el secreto de nuestra cuadrilla.
E: Más que la técnica que debe tener un capataz, es lo que dice Pepe… tener calidad humana con la gente.
P: Nosotros ahora mismo no tenemos nada que enseñarle a un costalero que lleve 25 años. Llega un momento en que los capataces y contraguías deben ser gestores de grupo. Ya ellos saben lo que tienen que hacer. Yo no les voy a enseñar cómo ponerse un costal, o los pasos… lo único es intentar llevar al grupo, que se comporten, que cumplan unas normas y que haya buen rollo. Antes no, cuando empezamos, no sabían hacerse un costal, había que enseñarles todo… Pero hoy en día, incluso los chavales que vienen nuevos saben más que tú.
- ¿A qué achacáis el boom de los costaleros que está habiendo en todos lados, también en La Línea? ¿En qué facilita y en qué dificulta la labor de los capataces esa abundancia?
E: Yo aquí en La Línea achaco el boom a la calidad patrimonial que han adquirido las hermandades. Aparte también que entre la chavalería esto se lleva, es una afición.
P: Hace 25 años, el que salía de costaleros sabía que iba a sufrir. Hoy en día vienen como si es una afición, con esa tranquilidad. Pero en ese aspecto ha bajado un poco el nivel.
- Pese al boom que os comentaba antes, vosotros habréis vivido tiempos de vacas flacas y de mármol a mármol… ¿cómo lo gestionabais? ¿Qué importancia cobra ahí la labor de un capataz y la motivación?
E: Bueno, los tiempos de mármol a mármol fueron los primeros años.
P: Yo creo que nuestro estilo no es el de ir por fura pegando chillidos… Lo suyo es tener a alguien debajo o un contraguía. Yo a veces veo capaces que están a 20 metros del paso y dicen… ¡qué bonito va! Pero eso lo estás diciendo para la galería, el costalero de séptima no te escuchar decir nada de eso. También había gente que se acostumbró a eso del mármol a mármol, y cuando llegó el tiempo de los relevos, se fueron.
- A vuestro criterio, ¿Qué valores sí debe tener un costalero y cómo no, debe ser un costalero?
E: Cómo tiene que ser cuando está debajo, que trabaje y sea obediente.
P: Responsable. Una vez que se ponga el costal y se mete debe estar está serio, responsable. Tiene que ser compañero, muy importante, no ser egoísta y ayudar a los demás.
- ¿Debe ser creyente?
P: Claro que sí, si no sería un hobbie como el que va a pescar. Hay gente que no va a Misa, eso sí, pero tiene una promesa… y por eso sale.
- ¿Cómo no debe ser un costalero?
P: No debe ser protagonista. Hoy día también hay muchos costaleros protagonistas. Todos somos iguales, siempre lo digo. A mí me han puesto delante porque Él ha querido, a otro lo han puesto de contraguía y otro va de vocero, pero no por ser vocero, eres más que el que va de corriente en cuarta.
E: También es importante respetar las jerarquías, aunque haya algún costalero que sepa más que nosotros, en ese momento estamos nosotros delante porque nos ha tocado. Hay que saber el sitio de cada uno, ahora mismo el mío es este y el del costalero, ejercer como tal.
- ¿Cómo habéis cambiado cada uno de vosotros personal y técnicamente desde sus comienzos?
P: Ahora es más fácil todo. Ahora disfruto en los ensayos… se sabe al 90% que todo va a salir bien.
E: También hemos aprendido, nosotros llegamos muy verdes.
«El Señor es nuestro Padre y nuestro amigo… Él sabe a quién quiere arrimar al paso»
- A lo largo de estos años, desde fuera da la impresión de que la cuadrilla y el misterio de la Flagelación tiene un sello propio muy marcado. ¿Estáis de acuerdo? ¿Cómo definís ese sello?
E: Como te decía antes, nosotros nos guiábamos por dos o tres hermandades de Sevilla que nos gustaba su forma de andar. San Gonzalo, San Esteban… e intentamos copiarla y hemos trabajado muchísimo en ese sentido, limando cositas.
P: El buen rollo que hay debajo también se transmite en la forma de andar. Creo que si la gente fuera debajo de otra manera, enfadada, todo no saldría igual de bien.
- Yo, que lo veo un poquito desde fuera, la palabra que se me ocurre para definir la cuadrilla es familia…
P: Yo se lo digo a la cuadrilla, que son mis niños, de broma. Les aprecio y si a alguien le hace falta ayuda… ahí estoy.
- ¿Qué significa para vosotros ser capataz de vuestra cuadrilla? Y eso de ser «flagelo», eso como lo definiríais, siendo los capataces.
E: Ser flagelo… eso hay que vivirlo. Es un sello
P: Es un sentimiento, es como el que es legionario, tú eres flagelo para toda tu vida. Hay que estar un poquito locos también. Centrados, centrados del todo, hay pocos.
- Si os digo calle Jardines… ¿qué me decís?
E: Donde se vacian los costaleros.
P: Donde mejor anda el paso. No es que en el resto del recorrido se vengan abajo, sino que les sale una fuerza sobrenatural, aflora el duende y… eso es fantástico.
- Aquí estamos rodeados de más gente del equipo de capataces y de la cuadrilla. Si queréis participar está con nosotros Kiki, Feria, Víctor…

Kiki (K): Hombre para nosotros Jardines… lo ha sido todo. Para nosotros es un sentimiento, es pasión y es como dice Pepe ahí los costaleros se vacian. Puede que no sea la calle más bonita, pero es donde más disfrutamos. En otras cofradías quizá es donde más cuesta, aquí es todo lo contrario.
E: De hecho es la calle más complicada por ser más ancha, por lo que es difícil coger referencias.
Víctor (V): Calle Jardines es el momento en el que los costaleros sienten ese momento íntimo de decir… el Señor ha estado en la calle X horas, lo ha visto el pueblo, y es cuando toca disfrutar con él y crear ese ambiente mientras lo traemos a casa, donde nace ese duende de decir… es nuestro momento con Él.
K: Además siempre se dice… ahora es nuestro momento.
Feria (F): Es más, todo el mundo en su tarjeta de relevo siempre busca si está dentro en la calle Jardines.
K: De hecho lo saben los cofrades de La Línea, que vienen acompañando al paso durante toda esa vuelta.
- Ambos habéis estado en juntas de gobierno, ¿cómo se ve esto de las cofradías desde dentro de una junta?
P: Estar en la junta es un trabajo complicado. No es un cargo, es una carga, estar en juntas de gobierno tiene méritos si cumples como debes cumplir.
E: Las normas diocesanas son mucho más exigentes que antes, a parte, tienes que estar trabajando por buscar un dinero que no sabes de dónde buscarlo. No tenemos subvención del ayuntamiento como en otros sitios. En cualquier pueblo se tienen…
P: Piensa que esto es durante todo el año, cuando no es una cosa es otra… rara es la semana que no tienes algún acto.
- ¿Cómo se vive un Domingo de Ramos en vuestra casa, desde que amanece hasta que tocáis el llamador por primera vez?
E: En la mía, pues ahora estamos mi mujer y yo solo, pero antes que estaban mis hijas también teníamos las túnicas, antifaces, el traje… todo preparado. Un cafelito, ducha y a la iglesia. Volver, cambiarse el traje y salir.
P: A mi me gusta el Domingo de Ramos en la previa relajarme. Hasta que faltan 20 minutos antes de irme me quedo solo en el sofá antes de irme. A partir de ahí digamos que me pongo el traje y empieza todo.
- Antes os preguntaba hasta que tocabais el llamado por primera vez, pero, a partir de ahí, sois de los que estarían tensión constante o llegáis a poder disfrutar en la calle.
P: Yo disfruto más a la vuelta, a partir del Imperial, ahí es cuando me relajo. A la ida tenemos que cumplir horarios, tenemos esa presión y estar pendientes.
E: Yo lo que peor llevo es que siempre que hay un relevo… siempre falta alguno. Eso me causa tensión, porque hay que estar improvisando sobre la marcha, buscando a otro que vaya en su palo.
- ¿Qué sentís vosotros por la Virgen de la Estrella?
E: Es nuestra Madre. Le tenemos muchísimo cariño a la Virgen de la Estrella.
P: La que sentimos muy cercana, Ella está siempre con nosotros.
E: De hecho a partir del tercer año, en un período convulso de mucho cambio de capataces, hubo una época en la que nos ofrecieron el martillo de la Estrella, pero nosotros teníamos mucho por hacer en el proyecto del Señor…
- Os he preguntado por la Virgen, si yo os digo el Señor de la Sagrada Flagelación, ¿qué me decís vosotros?
P: Es nuestro Padre, nuestro amigo… yo hablo con él como si estuviera hablando con alguien. Son tantos años, tantos recuerdos… Él sabe a quién quiere arrimar al paso, sin que tú lo sepas, por circunstancias de la vida, te va preparando el camino para acercar a la gente que Él quiere tener.
«A la Semana Santa de La Línea le falta una carrera oficial en condiciones y subvenciones«
- ¿Qué le habéis aportado vosotros a la hermandad y la hermandad vosotros en todo este tiempo?
E: Tiempo, trabajo, dedicación, un paso… A nosotros la hermandad nos ha aportado confianza. Desde primera no nos pusieron pegas… ellos sabían lo que hacían. Allí hemos estado siempre a gusto, nunca nos hemos sentido extranjeros. Hemos tenido mucha iniciativa y nunca nos han dicho que no.

P: Yo cuando entré estaba soltero, ahora estoy casado, con tres niños… Y he tenido que estar yendo a ensayos, a montaje. Y en cuanto a patrimonio, gran parte del mismo es gracias a la cuadrilla que desde el principio han estado aportando para engrandecerlo. Desde que entramos nosotros hasta hoy, lo único que se mantiene es el Señor, todo lo demás es nuevo. Lo que me ha aportado a mi es sentirme como si aquello fuera mi casa, se nos ha apoyado en todas las iniciativas que hemos tenido, siempre hemos buscado lo mejor para la cofradía.
- Cuando echáis la vista atrás y veis vuestra trayectoria, ¿qué sentís? ¿Hay algo de lo que os arrepintáis?
E: Si hubiera algo… se nos nubla con los buenos momentos. Sentimos orgullo cuando vemos la cofradía en la calle.
P: Lo hecho, hecho está, luego que se agradezca o no… es lo de menos. Lo hemos hecho porque nos ha salido, luego el tiempo dirá.
- ¿Podrían los Antonio Santiago, Villanueva, Ariza… sacar un paso en La Línea con la facilidad que se tiene en Sevilla teniendo en cuenta las condiciones que os encontráis vosotros? La diferencia de alturas por ejemplo…
E: Yo sé lo contrario… si yo sacara un paso allí, con la gente que hay pues… creo que sería fácil. Ten en cuenta que ellos tienen otra cultura cofrade. Si tú les cuentas que del más alto al más bajo hay una diferencia de 30cm… creo que ni aceptarían el trabajo. Además, ellos sacan un paso cada día…
P: Si ellos llegan a venir hace diez años, no cogen algo así. Ven el tema que hay y se echarían para atrás, estando acostumbrados a lo que hay allí. Yo no podría sacar más de un paso, llevando para adelante todas las cuadrillas, las igualás, ensayos…
- ¿Qué me podéis contar del equipo de auxiliares que llevas? Me consta que Kiki, Raúl y Feria no son unos auxiliares al uso…
E: Nos aportan tranquilidad, antes nosotros llevábamos todo.
P: Cuando empezamos tampoco teníamos contraguías… y luego tuvimos gente que solo estaban con nosotros el Domingo de Ramos. Hoy en día tenemos a estos máquinas, que llevan veinte años con nosotros. Los cuatro somos iguales, cada uno tiene un sitio distinto y nuestra parcela de responsabilidad. Llevamos veinte años juntos y es por algo. Aunque a veces yo les grito… pero ellos saben que es con cariño. (risas)
- Ya que está aquí Kiki y Feria… ¿eso del cariño es verdad?
K: Si hombre, claro. Al final estamos en casa y en familia como bien se ha dicho antes.
- ¿Qué supone para vosotros trabajar con Ernesto y Pepe?
K: Pues, para nosotros, mucha facilidad, siempre nos han dado nuestro lugar. Y como he dicho antes, nos hemos sentido como en casa. Nos la han puesto siempre muy fácil.
F: Es fácil trabajar con ellos porque son dos personas que con familiares y que dan tu puesto, te dan tu sitio, y nunca hemos tenido ningún problema con ello porque es como una familia.
P: También llevan tanto tiempo que entre ellos se manejan perfectamente. Yo noto como entre ellos se están hablando con la mirada.
K: Está claro. Feria y yo nos llevamos bien, nos conocemos de maravilla, sabemos cómo es uno, cómo es otro, sólo con mirarnos sabemos lo que quiere el uno y el otro. Muchas veces Pepe nos grita porque vamos a nuestra bola… (risas). Desde atrás se ven las cosas de otra manera. Ellos ven una cosa, y nosotros otra.
«Todas las bandas que vienen tienen algo en común: se dan cuenta de lo familiar que es la cuadrilla, ese duende que hay»
- Ya que lo dices Kiki, ¿qué se ve distinto vez atrás, a lo que se ve delantero?
K: Pues ellos ven el paso de cara, ven la cola, pero nosotros estamos viendo la perspectiva de donde va a ir el paso. Estamos viendo cómo tienes que cuadrarlo, si te viene un giro, si la calle se va a estrechar… tratas de aliviar algo que luego quizá debas modificar. A lo mejor, de forma puntual, están llamando los dos a la vez y nosotros nos miramos desde atrás y nos ponemos de acuerdo para hacerlo.
- Está también por aquí Víctor, que aunque no es del equipo de capataces, es vocero desde hace varios años, así que le hago la misma pregunta. ¿Qué supone trabajar con el Ernesto y con Pepe, así como con todo el equipo?
V: Nunca nos han tratado como que se sientan superiores a ningún costalero. Y por eso todos los tenemos como referentes, tenemos una amistad tan cercana que hemos estado en todos los momentos buenos y malos personales de cada uno, también de las cosas de la hermandad. Nunca te han hecho sentir como si fueran tus jefes, sino que somos parte de la familia. Ellos saben delegar responsabilidades, enseñar los pasos, a hacer costales…
P: Víctor por ejemplo, sabe diez veces más que yo y Ernesto en tema bandas. Se encarga de buscar a las bandas, elegir las marchas del callejero, el repertorio… Tenemos tanta confianza en él que él se encarga de hacerlo.
V: Hay muchos costaleros de confianza. Ellos tienen mucha gente de confianza y eso repercute en que todos somos responsables de lo bien que sale en la calle.
K: La cuadrilla es tan amplia y tan buena que al final… hay costaleros que son los que te levantan la propia cuadrilla, está el más dicharachero, el que si se necesita seriedad se encarga… No hay un jefe de cuadrilla solo, sino un grupo de trabajo muy bueno debajo que facilitan la labor a todos.
P: Todo el mundo trabaja en la misma dirección, para que todo salga lo mejor posible.

- Y al hilo de esto que estábamos hablando, de nuevo pregunta para los contraguías y para Víctor también, y si quiere añadir algo, Pepe y Ernesto por supuesto. ¿Qué papel juega cada uno en ese gran equipo de capataces de la Flagelación?
K: A lo que ellos manden. Pero mi misión y la de Feria es que el paso vaya como debe ir, lo más dignamente posible.
P: También ellos hacen un trabajo en los ensayos que casi es más importante que lo que pasa el Domingo de Ramos. Nos ayudan a igualar, revisan costales… eso es tan importante como el trabajo de la calle.
F: Tanto Víctor como yo estamos todo el año intentando gestionar las bandas. Hago de enlace de bandas además de ser contraguía. La banda tiene una cruceta hecha de antemano, pero siempre en la calle cambian las cosas. A lo mejor no cuadra esta marcha en tal sitio porque no llegamos y hay que estar modificando sobre la marcha. Hay que estar cuidando a las bandas, siempre tenemos claro que son personas. A día de hoy creo que hemos mejorado mucho en ese aspecto.
V: Feria al final tiene una doble labor, además de contraguía es el que, a nivel de calidad humana, trata con las bandas. Debe meterse en el bolsillo al director de la banda, y sabe perfectamente cuándo hay que decirle a los costaleros que se relajen un poco porque la banda necesita una chicotá de alivio, él pone cordura en ese aspecto. Kiki, en cambio, es mucho más emocional, levanta al paso con comentarios positivos… siempre te tiene en una nube. Pepe y Ernesto son los dos que sabemos que, pase lo que pase, están ahí delante. Raúl entró hace poco en ese equipo de capataces y está de auxiliar, está para todo, llevando los relevos, echa una mano a Feria con las bandas, nos echa una mano con el agua… lo que haga falta. Es otro corazón que está ahí fuera que nos tiene siempre en volandas.
- Estamos hablando antes de cómo gestionar la feria a la banda, lo que es la calle. Pero eso tiene que tener un trabajo previo. Víctor, yo creo que tú me puedes hablar un poquito de ese trabajo previo. ¿Cómo gestiona Flagelación a las bandas de antemano?
V: Hemos intentado siempre lo mismo que ellos nos han inculcado, que seamos una familia. Tratamos de tener ese trato cercano con las bandas, al menos, intentamos tanto Feria como yo el Domingo de Ramos no vienen a un contrato más, sino que se sientan parte de la hermandad, que se sientan arropados y que están en casa. Ahí está el secreto, en el trato de todo un año y en consultarles siempre lo que tenemos planteado, que sea todo consensuado entre las dos partes. Ha habido casos de bandas que hemos tenido durante muchos años y han venido más flojos que de costumbre y se les ha mimado. La base es tener ese trato durante todo el año, ir a visitarles a ensayos y tener esa voluntad de crear lazos de amistad con ellos.
E: En los tiempos de la Caridad de Vélez, cada dos por tres íbamos para allá.
P: Había incluso amistad, salieron diez años con nosotros, venían en feria, a la cena de costaleros, si ellos tenían algo nosotros íbamos para allá.
F: Es importante tener un hermanamiento entre hermandad y banda.
P: Hay otras bandas que, en la actualidad, ya son prácticamente profesionales al 100%. Vienen, cumplen un contrato y casi les da igual si lo que va delante es un crucificado o un nazareno… Toco lo que me digas y me voy.
K: Pero todas tienen algo en común, y es que se dan cuenta de lo familiar que es la cuadrilla, ese duende que hay… Todo el mundo nos dice que hay algo diferente. La cuadrilla ha llegado a disfrutar a bombo este año en la calle Sol. Feria se mosqueaba y nos decía que dejáramos de pedir marchas, y no era eso, es que estaban disfrutando de estar arriba con el Señor aunque sea a tambor. Vienen a disfrutar y luego eso se contagia. No hay calle mala.
E: El Señor tiene cinco marchas dedicadas, eso no es casualidad…
«Yo no les voy a enseñar cómo ponerse un costal; hoy en día los capataces debemos ser gestores de grupo»
- Vamos a volver a Ernesto y a Pepe ya en esta resta final. Preguntas sobre la Semana Santa de La Línea en general. Vosotros que lleváis varios años en primera línea, ¿cómo hemos cambiado en todo este tiempo?

E: En la calle se ve un cambio espectacular en las cofradías. El detalle más simple, el cambio que nosotros fuimos creo que los primeros, del hábito nazareno de raso a sagra. Eso denota un crecimiento. Se mira por la estética.
P: Hubo años en los que las hermandades se quedaron con cuatro nazarenos, hoy muchas de ellas tienen bastantes. El orden también lo destaco, antiguamente muchos nazarenos se quitaban de en medio tras la Inmaculada. Se respetan mucho más los horarios, hay más seriedad en los cortejos.
- Iglesias no hay para nuevas hermandades, pero… ¿Qué pasó de misterio nos falta en nuestra ciudad?
E: Para mi un par de ellos: una Sagrada Cena y una Presentación al Pueblo, aparte del Resucitado.
P: El Resucitado debería de salir, sin duda.
- Antes hablábamos sobre el momento importante de la hermandad en los que vosotros había estado presente. En el año 2029, tendrá lugar la celebración del 75 aniversario fundacional de la cofradía. ¿Tenéis la ilusión intacta de cara a esa efeméride?
E: Sí, yo sí, todo dependerá de que sigamos al mando del barco.
P: Mi pensamiento sería que si para el 2027 el paso se queda terminado, hacer otro grupo de trabajo como los barqueros para trabajar para el 75 aniversario. Trabajar para sacar dinero y dar otro pelotazo como en el 50 aniversario.
- Ya fue un pelotazo el 50 aniversario…
P: Aún recuerdo una chicotá de aquel año entrando por los arcos hacia la Inmaculada con la marcha Barrabás. Fue espectacular. Ahora si tú haces esa extraordinaria, ¿vas a traer costaleros de otras hermandades? Si ya tienes cien más los del palio…
- Para ponerle el broche a esta charla entre amigos, vamos a hacer una serie de preguntas cortitas en las que necesito que la respuesta sea concisa y rápida. Cortito y al pie.
- Un recuerdo cofrade...
E: Una recogida bajo la lluvia que nos cogió por la Acelerada e hicimos una chicotá hasta el templo perdiendo zapatillas por el camino.
P: De todos los años que llueve se te queda marcado. A mi me gustó mucho cuando estrenamos el nuevo paso de misterio, la salida desde la iglesia. Eso me gustó, era algo que llevábamos muchos años intentando hacerlo. Fue el momento de decir: lo hemos conseguido.
- Una banda…
Los Coloraos (ambos, a la vez).
- Una marcha…
E: Es que depende el momento y el lugar, pero marchas, yo es que soy más clásico en general. De marchas más actuales me quedaría con A Esta Es.
P: La Sentencia.
- Una chicotá del Señor…
P: Cada año hay una o dos. Este año la que decía antes, en calle del Sol a bombo. Espectacular. En la Inmaculada también se han hecho entradas muy buenas.
E: Otra fue en Jardines el año de la Banda de los Coloraos, cuando se engarzaron 3 marchas.
K: Una muy buena fue cuando estaba en obras la calle Real e hicimos la calle Sol entera sin arriar el paso.
- Una devoción que no sea de vuestra hermandad…
P: A mi me gusta mucho Angustias de La Línea.
E: Yo soy de la patrona de Ayamonte, de Angustias, y en mi casa somos de la Esperanza de Triana.
- Un capataz…
P: Ernesto. También me gusta la forma de mandar de Campoy.
E: Es que a mi los capataces subidos no me gustan. Pero sí me gusta Fali Palacios. Y de La Línea Luque lo hace bien.
- Un rincón del Domingo de Ramos, para ver la cofradía…
E: Yo creo que que el principio de la calle Jardines de vuelta.
P: La Guardia Civil también es un momento muy bonito, con mucha gente… es emocionante. Y luego la calle Jardines de vuelta, de recogida. Y el encuentro, yo creo que es algo que se lleva haciendo tantos años… Es donde el Señor espera a su Madre. A mi me gusta el encuentro.
- Morón y Reñido del Gallo…
E: Nostalgia.
P: Hoy en día pasamos por allí y digo… el Señor ya no pasa por aquí con el paso nuevo. Mucha gente iba allí a esperar a la cofradía.
- Y ahora un rincón para ver cualquier otra hermandad…
E: A mi me gusta la Salud, porque mi hija va de contraguía del palio, así que… te digo la recogida por los callejones de San Pedro.
P: El Callejón del Gran Poder, por donde pasan varias cofradías. Este año, por ejemplo, la Virgen del Mayor ha pasado por ahí y estuvo muy bonito.
- Otra hermandad de La Línea para ver la calle..
E: Oración cuida mucho el patrimonio, tienen dos pasos espectaculares.
P: Medinaceli y casi cualquier otra, a mí me gusta ver todas.
- Habéis convivido con otra hermandad potente, como el Medinaceli, durante muchísimos años en Santiago. ¿Cómo es esa convivencia?
P: Yo nunca tenía ningún problema con ella. Es más, nosotros estuvimos en la junta de Medinaceli.
E: Antes, cuando se compraron los cuatro faroles, nosotros estábamos en esa junta.
- A la Semana Santa de La Línea le falta…
P: Una carrera oficial en condiciones, con sus sillas… eso todavía nos falta. A mi la Inmaculada últimamente me está gustando cada vez menos. Hay demasiadas sombrillas, sillas de comercios… si estás por detrás no se ven ni los pasos.
E: También nos falta subvencionar a las hermandades.
P: Igual que se aporta para carnavales, para feria…
K: Y lo que mueve una hermandad en la Semana Santa de La Línea, no creo que sea comparable a otras fiestas.
- Me hablábais de la carrera oficial, ¿cuál sería la carrera oficial idónea para Pepe y Ernesto?
P: Es complicado pero creo que la que está (calle Real) está muy bien pero sin sillas de comercios.
E: Es que otra opción no hay, todo lo que sea buscar otra alternativa es callejar más.
P: También se escuchó algo de la Avenida España, que es ancha, ahí caben sillas muy bien. El problema es que los pasos no caben por los arcos y habría que hacer el rodeo por Alfonso X. Sería una muy buena carrera oficial. Lo que pasa es que va a ser difícil la entrada y la salida de la carrera oficial.
E: La entrada sería a la altura del cuartel, pero te puede entrar el viento de la Explanada.
- A la Semana Santa de La Línea le sobra…
E: Lo de siempre, protagonistas.
P: Algo que no me gusta a mi nada es el murmullo y la gente hablando fuera. En la Inmaculada, en la recogida… vemos grupos de chavalitos que están de espaldas al Señor, con el móvil, comiendo pipas, haciendo ruidos… Al pueblo aún hay que educarlo y, si te gusta, respetar y saber a lo que vas.
- Una fortaleza y una debilidad muestra como capataces.

P: Yo creo que lo mejor que yo tengo es el don de gente, sé cómo llevar al grupo. Saber torear. Y debilidad… las marchas, soy muy malo para la música.
E: Yo es que no creo que sea yo quien tiene que decirlo.
- Un momento para olvidar…
P: Yo creo que incluso en los años que ha llovido, incluso el año del rayo. Aunque lo pases mal, tiene su encanto y su orgullo ver lo bien que va la gente debajo. Llegamos en dos chicotás al templo. Ves las ganas, el empuje, incluso tiene su parte buena.
E: Sentir vergüenza ajena con algún individuo que está en la calle y se mete por medio o hace cosas que no vienen a cuento.
- Una de las muchas anécdotas que me podáis contar…
E: Nosotros teníamos un costalero que cada vez que él entraba, sacaba el dedo meñique por el respiradero para que la novia supiera que estaba dentro y ella le acariciaba el dedo… con el general cachondeo de todos. Ahí me lo voy a dejar.
P: El año que salió mi hijo por primera vez, me metí con el traje de chaqueta debajo del paso y la verdad es que eso se me quedó grabado.
K: Yo tengo una anécdota emotiva. Fue el año siguiente al Domingo de Ramos cuando Feria y yo nos tuvimos que poner delante con motivo del fallecimiento del padre de Pepe, en el mismo sitio en el que nos dimos la vuelta, Pepe nos llamó adelante con otra excusa para que hiciéramos la levantá del paso, la verdad es que fue muy emotivo. Un recuerdo muy bonito.
F: Otra anécdota más graciosa. Como enlace de la banda que soy, alguien de la banda me dijo… ¿allí al final de la calle está la Iglesia? Y les indico que sí, donde está el foco. Y una de las veces tenían que tocar una marcha, y engarzaron tres marchas seguidas. Cuando le pregunté por qué, me respondió que… para llegar antes al foco.
- Un sueño por cumplir…
E: Yo… ver dorado y acabado el paso del Cristo.
P: Yo seguir como hasta ahora, estar cerca del Señor, seguir siempre vinculado. Ha habido hermanos mayores o costaleros que cuando se van se desvinculan totalmente. Quiero seguir cerca del Señor siempre, hasta que Él quiera.
- Muchas gracias por este ratito cofrade tan agradable.
E: Gracias a ti.
P: A ti siempre.





