El viejo costal, 💙 Opinión

De la forma de hacer bien las cosas

Me ha encantado la iniciativa tomada por la Cofradía del más cordobés de todos los sevillanos, sí, me refiero a la Hermandad del Gran Poder, que permite que en su traslado a tres de los barrios del entorno de Sevilla, abriendo un puente de unión entre el centro y barrios que le rodean, demostrando una vez más que esa bendita imagen, rendida por la pasión, vencida por el peso de la cruz, irá a demostrar en las parroquias de la Blanca Paloma, en la de Las Candelarias y en la de Santa Teresa, que Él está con todos y dispuesto a soportar el peso de cada una de nuestras peticiones, o de nuestros pecados.

Irá el señor portado por aquellos fieles y hermanos que lo deseen, los que sean posibles, tanto como hermanos de luz, como portando las andas del Señor, me ha encantado leer en su página web las disposiciones que para tal fin han adoptado, me permito aconsejarte que las leas por lo bien dispuesto, la claridad y el respeto a los que son hermanos y a todos los fieles.

No quisiera ser yo uno de los de las andas, ¿Te imaginas meter el hombro, elevar la mirada y ver esa soberbia imagen cerca de tus ojos, sus pies separados por esa zancada larga, inmensa, diría que imposible, zancada que le acerca al Gólgota a la misma muerte y en cambio, sus manos livianamente toman nuestra cruz, perdón, su Cruz, seguir elevando la vista desde sus pies a su cintura quebrada, rota, vencida, vencida o triunfante que mirando al Señor, llegaría este momento a no saber si es derrota o triunfo lo que porta.

Aquí a esta altura ya tendría rota el alma, sería un esfuerzo imposible buscar su bendito sereno rostro, mirar sus pacientes ojos, bajar la mirada recorriendo su cíngulo en su caída y recuperadas las fuerzas volver a buscar la serenidad de sus ojos, esos ojos llenos de entereza y fuerza, llenos de toda la fuerza del mundo, esos ojos del Gran Poder, ojos de serenidad absoluta, ojos de vida, llenos de amor, de paciencia, ver y sentir esa espina clavada en su ceja, sentir la corona ceñida a sus sienes y cabeza, la serpiente, enroscada en su corona de espinas, creyéndose triunfante, triunfo momentáneo, pobre triunfo, sobre quien todo lo puede.

Sería como la ilusión de una vida de costal, no creo que pudiese soportarlo, y en cambio su Hermandad demostrando una vez más que es posible esta corta conversación, este imposible dialogo entre Él y un mortal, pero llegan las escrituras a salvarme, y recuerdo “El que quiera venir en pos de mí, niéguese a si mismo, tome su cruz y sígame” (Mateo 16:24).

Primero he de negarme a mi mismo, he de tomar mi cruz y después seguir tus pasos, es ahora cuando entiendo perfectamente la labor evangelizadora de esta Hermandad, acercando a esto barrios humildes el Gran Poder del Señor, se han negado ellos mismos, han tomado su cruz y siguen los pasos del Señor, siempre rodeado de pobres, de enfermos, de necesitados, y con naturalidad lo hacen y dando todo lo que tienen, dándole lo mejor que tienen a quien nada tiene, que forma tan bella de caridad en el espíritu, demostrando que el Señor del Gran Poder no es de la hermandad, es solo del pueblo, del que tenga una necesidad, del que le haga falta algo.

Ahora Señor es cuando entiendo tu Gran Poder, tarde como siempre, llego a entender que tu lugar en el mundo está donde estemos nosotros, y que donde alguien te necesite, allí está tu Poder, que ante nuestras perentorias necesidades, lo que ha de haber tu misma potente zancada, tu sereno mirar y la liviandad del peso de tu cruz y de la mía.

Ahora sí, ahora si sería capaz de portar tu andas, y rogarte por la totalidad del orbe, por mi ciudad, por mi barrio, por mi familia y por mi, a ti, Señor del Gran Poder, a ti, que todo lo puedes.

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup