Demasiada exquisitez para poca calidad, algunas veces

Cada día son más las normas que se dan en las formaciones musicales de toda nuestra geografía. Quizá sean normas comunes para muchas de ellas, para otras no, pero algunas son algo absurdas a mi parecer. Cada vez son más las bandas en las que llevar gafas de sol está prohibido, y yo me pregunto, ¿por qué?

Siempre se suele poner la excusa de que dichas gafas no forman parte de la uniformidad, o que no está bien visto. Pero ¿no saben que puede ser algo en contra del músico verdad? En los días que hace mucho sol, las cofradías que salen por la mañana o por la tarde, son un difícil trabajo para el músico, ya que, si no dejan llevar gafas de sol para facilitar la lectura de las partituras, por ejemplo, a eso le sumamos el traje de gala (que pega bastante calor por lo general) y la gorra, o cualquier elemento correspondiente en la cabeza… apaga y vámonos.

Pues al parecer, esto está mal visto (cierto que, en algunos casos, se sobrepasan los límites con algunos modelos), pero no está mal visto fumar dentro de una formación musical en plena procesión; o también, aquellos músicos que llevan un peinado no apropiado, no acorde a lo correspondiente; o aquellos que llevan piercings demasiado llamativos a la vista de cualquier persona; y si nos ponemos más exquisitos, aquellos que no limpian los zapatos ni para tocar. ¿Todo esto está bien visto?

Señores directores de las bandas y agrupaciones, preocúpense más de la música, de sus bandas suenen lo mejor posible, y dejen este tema como algo secundario, y que la gente se fije solo en el paso del Señor o de la Virgen y en la música. Vamos a hacerle fácil el trabajo a los músicos, siempre dentro de unos límites, y después ya habrá tiempo de restricciones.

Un día menos para la gloria.