Diamante carmelitano, mediadora de la huerta

La Imagen de Buiza presidió una elegante veneración durante el fin de semana

Aquel 17 de julio de 1962 todo cambió para este novedoso barrio de la Huerta del Carmen.

El Cardenal Bueno Montreal bendecía una Imagen Mariana gubiada por el conocido escultor Francisco Buiza, que muy pronto de haría un hueco en el corazón de todos los vecinos.

La historia del barrio va unida de forma intrínseca a la de su Reina del Carmelo en estos 60 años de vida, y prueba de ello es el celo y grandeza con que se preparan los cultos a la Bendita Talla.

Hermosísimas instantáneas de la veneración a la Virgen del Carmen. Fotos: Hdad. Del Carmen de San Leandro.

El pasado 9 de julio se pudo dar fe de ello en la inolvidable procesión que visitó el Hospital Macarena, Fray Isidoro, la Barzola o León XIII.

Y este pasado fin de semana se corroboró con un delicado y majestuoso altar de veneración en honor a la Señora.

La Titular Letífica presidía la parroquia enmarcada en una cortina burdeos y un fantástico dosel que resaltaban aún más su presencia, remarcando su dignidad de Madre del Señor y Reina de Cielos y Tierra.

Del atavío, colocado de manera soberbia por su maravilloso vestidor Jesús Díaz Lora, poco se puede decir porque se enmudecen las palabras al ver tal éxtasis de belleza, delicadeza y elegancia.

Desde las lámparas que flanqueaban el dosel hasta las joyas que prendían del pecho de la Virgen o la mantilla de ensueño que tapaba su cabello, rezumaban arte y sabor a barrio.

Pero ante todo, era ella y solo ella la que miraba los fieles y transformaba sus almas en amor y bondad, para tejer durante el año el escapulario de paz y hermandad que llegará a su plenitud en un nuevo mes de julio, cuando la flor más hermosa del jardín Carmelitano y su gente, la que le reza, llora y da gracias cada tarde o cada mañana de domingo, vuelvan a verla frente a frente, sin distancia física ni espiritual.