Extracto del Pregón de la Semana Santa de Sevilla
Alberto García Reyes. Año.2017
El autor perfuma de frescura y armonía literaria al lector con estos versos dedicados al Cautivo del Tiro de Línea, el Hijo de Dios en Soledad.
Camina por Sevillana rodeado por su barrio, pero abandonado por sus discípulos. El Señor consuela a los afligidos que, como él, soportan el peso de una condena injusta.
Cautivo y abandonado
Solo como un gran coloso, como un soldado en el frente que está solo entre la gente y jamás tiene reposo porque quiere seguir vivo: solo, pero siempre altivo.
Solo como un pobre cardo en el campo de batalla, línea del tiro q ue falla el cañón de San Bernardo apuntando al compasivo: solo sin más adjetivo.
Solo en el parque entre acacias y el árbol de las lianas en sus manos soberanas amarrando sus desgracias en el huerto del olivo: solo en lo más decisivo.
Solo en la Plaza de España, entre dos torres, la torre que en su abandono socorre, siempre invencible en su hazaña, a quien quiere serle esquivo: solo, mas caritativo. Solo al llegar al Postigo sombreando las paredes, sola también su Mercedes encalando su castigo con su llanto intempestivo: solo, pero imperativo.
Solo entre los batallones poniendo el valor a prueba cuando en Santa Genoveva lo prenden los centuriones con un gesto repulsivo: solo en su barrio nativo. Solo sin nadie en su paso, ¿dónde estamos los cobardes que hacemos tantos alardes protestando por su ocaso, si yo mismo lo derribo?: solo y nunca vengativo.
Solo andando por mi pecho con los besos de sus pies, solo en un mundo al revés que Él solo puso al derecho en cada pecho nocivo: solo, mas definitivo.
Solo Dios en las afueras escuchando a quien le implora: “Siempre como estoy ahora y mejor cuando Tú quieras”.
Solo ante el llanto efusivo, solo, pero comprensivo. Solo como está la silla de la abuela en la avenida donde se sienta mi herida a recordar su Sevilla que cada Lunes revivo y sólo queda el Cautivo.





