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El Capirote, Opinión, Sevilla

Dios en la ciudad

Otro año más se vuelve a poner de relevancia el escaso interés que demuestra la procesión del Santísimo Sacramento por las calles de la ciudad. Este año se destaca un mayor número de altares -ojo, que algunos vienen de fuera, menos mal-, y también se habla de una mayor asistencia de público. Pero este aumento de personal se vincula con unas temperaturas más bajas de lo habitual en estas fechas que provocó que la gente no se fuera a la playa como en años previos. Díganme si no es mejor que acuda la gente que de verdad adora al Santísimo Sacramento antes que los que se lanzan a la calle porque no tienen otra cosa mejor que hacer y acaban hablando hasta por los codos sin tener siquiera un mínimo de decoro ante el paso de la custodia.

Se repite también un extenso cortejo con miembros que prefieren lucir el chaqué en la procesión que sale desde la catedral antes que la que organiza la sacramental de su barrio por las calles de la feligresía. Otro dato más a tener en cuenta que es de jugosa actualidad pero que, una vez terminada la procesión, solo queda reflejada en las redes sociales y las páginas de los diarios. Porque todos los años sucede la misma historia pero poco se hace al respecto. Había hermandades que llevaban más de ciento cincuenta miembros en un cortejo tedioso. Y este año con la novedad de que la escolanía de María Auxiliadora interpretaría cánticos en la plaza del Salvador o las oraciones que se rezaban al paso de la custodia. Veremos a ver si el año próximo, con una jornada que se celebrará a mediados de junio, el personal va a aguantar estos momentos si el sol aprieta como suele suceder en altas fechas.

Otra de las imágenes que contemplamos es la de cortejos que, una vez llegados a la catedral, se lanzan con el simpecado y varas camino del bar, que ya para eso han desfilado y poco hay que hacer -pensarán algunos-. Pero este año hemos tenido alguna novedad, como la polémica surgida en torno a la hermandad del Rocío del Cerro y su no representación en las portadas del Corpus. Y ahí estaban unos cuantos esperando en la plaza del Salvador para ver qué reacción tenía una junta de gobierno que, con solo haber leído antes las Reglas de la corporación se habría dado cuenta de que la asistencia a la procesión es más que obligatoria.

Y entre estos temas, sobre todo el último, pasamos la página dedicada la procesión que pone en la calle a Dios. Y volvemos a escribir de los mismos problemas que la agravan pero poco se hace al respecto desde las estancias palaciegas o desde las hermandades para que uno no acabe soportando el tostón al que nos somete un cortejo conformado por personajes que, entre saludos y muecas, hacen que nos pensemos si volver el próximo año o acudir al Sagrario, que allí está los 365 días del año, por si alguno lo había olvidado.

Poco interés despierta en sí el verdadero carácter sacramental, pero todos los años es mejor enrocarse en los mismos temas, aunque en este la noticia ha sido el Rocío del Cerro. Tan poca curiosidad despierta el aspecto sacramental que, ¿alguien ha visto en algún medio la información relativa a que, después de 16 años, la hermandad sacramental de la parroquia del Corpus Christi volvió a procesionar? Porque ahora mismo apenas se me vienen un par de páginas. Algunos creen que es mejor hablar de todo lo demás.

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