En la indiscutible creatividad que ambos atesoran, descansan los sueños de buena parte de los cofrades de dos de las Semanas Santas más importantes de todo el universo cofrade. Las respectivas concepciones que emanarán del incontestable genio demostrado por ambos, por obra y gracia de la magia infinita que se materializa en virtud de su destreza con el pincel, marcarán de manera irrenunciable la imagen cotidiana de la próxima primavera, cuando las calles se preñen del fruto de la fascinación que siempre generan, de manera indefectible, cada una de las obras que han brotado de su talento incalculable. Córdoba y Sevilla, Sevilla y Córdoba, han depositado en sus manos, la infinita responsabilidad de convertir en trazo y duende, el espíritu de la semana más hermosa del año, de una de las tradiciones más profundamente enraizada en el alma de todo un pueblo, en la esencia misma de sus gentes, que se alimenta de la verdad absoluta y de la herencia más pura, la que bebe de la fragancia que se transmite de generación en generación. Hoy, se han visto las caras, frente a frente, para compartir emociones ante dos retos incomparables y acaso confidencias sobre el duende que, en forma de inspiración, a buen seguro asalta ya sus madrugadas, queriendo abrirse un hueco en el trazo de su rotundidad. Cesar Ramírez y Pepillo Gutiérrez Aragón, dos artistas con mayúsculas, palabras mayores, que se han citado en el taller, a pie de obra, para intercambiar carteles y deseos que habrán de plasmar sus sueños y cobrar forma para Córdoba y Sevilla.
César Ramírez Martínez nació en Sevilla, en agosto de 1970, para ser pintor. Desde su más tierna infancia el dibujo fue para él algo especial, pasión que heredó de su abuelo materno. Con apenas 10 años, ingresó, en la ya “Academia de Dibujo y Pintura de Luis Pajuelo y Luis Montes“, tristemente desaparecida, aquella que se daba cita en la calle Antonia Díaz, donde preparó los exámenes de acceso a la Facultad de Bellas Artes y Arquitectura. Entre sus obras más conocidas destacan el cartel de la Semana Santa de Sevilla de 2016 y el de La Magna Mariana de Écija, ambos de gran belleza plástica, el cartel de la Semana Santa de Marchena de 2017, el de las fiestas de La Isleta de Las Palmas de Gran Canaria de 2017, la portada del libro del Vía Crucis de las Hermandades de Sevilla en el año 2014, o la papeleta de sitio de la hermandad del Museo para tal ocasión. Pintor de cuadros para las portadas de los boletines de Monte-Sión, las Siete Palabras o el Dulce Nombre, es actualmente el diputado de Archivos y Protocolo de la Hermandad del Museo. Hace tan sólo unas semanas ocupó la primera plana de la información sevillana al ser elegido su diseño como Portada de la Feria de Abril de 2018, y hace tan sólo unos días para ilustrar la próxima Semana Santa de la hermandad malagueña del Cautivo, por lo que el año venidero adquirirá para el artista sevillano un carácter extremadamente singular.
Por su parte, el cartel de la Semana Santa de Sevilla será abordado por José Julián Gutiérrez Aragón, nieto de los recordados Rafael Aragón y Asunción Lirio, hijo de Esperanza Aragón y costalero del paso del Santísimo Cristo de la Vera Cruz. más conocido como “Pepillo”, es hermano de Los Estudiantes desde su nacimiento en 1980, es Licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla y miembro de la cuadrilla de costaleros del Santísimo Cristo de la Buena Muerte. Su obra es muy extensa en diversos ámbitos de nuestra Sevilla cofrade, destacando, entre otras muchas, el Cartel del XXV aniversario de la Hermandad de La Misión de su colegio Claret del barrio de Heliópolis o el Cartel de la exposición “Ego Sum” de la Hermandad de San Gonzalo en el Círculo Mercantil. Dos apuestas seguras para dos carteles que ya despiertan toda clase de anhelos a orillas del Guadalquivir. Dos sueños de primavera para ilustrar la sustancia que encierra Andalucía, por obra y gracia de la Semana Santa.





