El altar de la coronación de la Virgen del Rocío evocará el misterio de Pentecostés con un conjunto simbólico de alto contenido teológico

La escena ya fue contemplada durante el besamanos de 2018 y será recreada con imágenes procedentes de cinco hermandades de Sevilla

La Hermandad de la Redención ha optado por una recreación profundamente simbólica y de fuerte carga catequética para el altar de la solemne eucaristía en la que será coronada canónicamente la Virgen del Rocío, en el trascoro de la Catedral. Según ha podido confirmar Gente de Paz, la escena que presidirá la ceremonia reproducirá la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles reunidos en torno a María, es decir, el pasaje de Pentecostés, descrito en los Hechos de los Apóstoles (Hch. 2, 1-4).

Esta iconografía, cargada de resonancias eclesiológicas y mariológicas, ya fue presentada en 2018 durante el besamanos extraordinario de la dolorosa de Santiago, y ahora regresa en una ocasión aún más significativa, al convertirse en el eje visual y espiritual del altar de la coronación.

El conjunto representará a María como figura central, modelo de intercesión y plenitud espiritual, derramando los siete dones del Espíritu Santo sobre los apóstoles, quienes —transformados por la efusión divina— constituyen la Iglesia naciente, llamada a extender la Redención hasta los confines del mundo (cf. Mt. 28,19). La Virgen se muestra, así, como Madre de la Iglesia, redimida desde su concepción por los méritos anticipados de la Pasión y Resurrección de Cristo, y como ejemplo supremo para todos los creyentes.

La escenografía contará con un total de doce figuras secundarias, pertenecientes no solo al paso de misterio de la Hermandad de la Redención, sino también procedentes de otras corporaciones sevillanas que han colaborado generosamente para la ocasión. Las hermandades de San Gonzalo, la Estrella, los Panaderos y San Esteban han cedido algunas de sus imágenes para dar forma a esta representación coral, que sintetiza la unidad eclesial en torno a María.

Esta apuesta por una iconografía profundamente teológica se enmarca en una tendencia cada vez más consolidada entre las hermandades, que durante los últimos años vienen desarrollando altares provisionales de marcado carácter litúrgico y pedagógico, con el objetivo de formar al pueblo fiel y transmitir visualmente el sentido espiritual que subyace en cada celebración.

La elección del Pentecostés como centro visual para la coronación de la Virgen del Rocío no solo entronca con la espiritualidad de la Hermandad de la Redención, sino que subraya el papel de María como mediadora de las gracias celestiales, portadora del Espíritu y madre que fortalece a la comunidad cristiana en su testimonio. En definitiva, un montaje que trasciende lo ornamental para convertirse en auténtica proclamación de fe.