Advertisements
El Capirote, Opinión, Sevilla

El año de la mujer

Los rancios pretenden ofrecer una visión de la Semana Santa ajena al paso del tiempo y los neorancios, que son más que aquellos, creen que la fiesta más universal está metida en un fanal de cristal a la que no le roza ni el aire. Y así llegamos a una Semana Santa que, a pesar de mantener su esencia, ha sabido adaptarse aunque muchos hayan alzado la voz utilizando para ello algo tan mediático como las redes sociales.

Así como las mujeres se han erigido en protagonistas indiscutibles, igual sucede actualmente con la designación de cartelistas, pregoneras, exaltadoras de Navidad, etc. Y ciertamente recuerda esto a la explosión de bandas que han llegado desde fuera para quedarse al menos por un año en Sevilla y tocar tras misterios tan conocidos de la semana mayor hispalense. Más de una junta de gobierno esperaba la contratación de bandas de fuera para dar el paso y firmar contratos. Y cuando sucedió en Las Aguas con la banda del Realejo, -tema que se aumentó conscientemente desde un sector de las ondas que prosigue ahora subrayando la llegada de bandas de fuera a saber con qué propósito- parece que se abrieron los diques de contención y se fueron sumando en masa las corporaciones que buscaban nuevos aires tras sus pasos, a pesar de que desde las ondas, otra vez, se buscaba el efecto contrario. Efecto rebote lo llaman algunos.

Con el mundo de las mujeres en las hermandades ha sucedido lo mismo. Desde que ellas se han erigido como voz imprescindible en la sociedad y, aunque todavía queda mucho por hacer, la mujer ha ido adquiriendo una importancia tal que no ha podido pasar desapercibida en el mundo de las cofradías. Con la elección de Charo Padilla como pregonera se ha abierto la puerta que este año nos encontremos con más mujeres como protagonistas que nunca. Tantas que pierde uno la pista a la hora de intentar resumir el número de exaltadoras, pregoneras o cartelistas. Pero más allá de los números, lo que subyace es la idea de que la mujer ha llegado para quedarse. Y esperemos que sea para largo.

La noticia de que una mujer se convierta en pregonera o en cartelista de una determinada hermandad llega a ser una noticia triste, porque son informaciones que debían de haberse producido hace décadas. Ahora, con su presencia, se llega a cuestionar ciertas juntas de gobierno que no tienen ninguna mujer entre sus filas. Y francamente es digno de elogio el que se cuente con ellas en el seno de las hermandades, pues de siempre se ha sabido que la mujer ha sido la principal transmisora de nuestras tradiciones y costumbres y la que ha mantenido viva la llama de la fe en la gran mayoría de los casos.  Ya era hora de que tuvieran en las cofradías el lugar que les corresponde.

Para que luego digan que las hermandades son ajenas al contexto social en el que se encuentran.

Advertisements

Suscríbete

Introduce tu correo electrónico para recibir todas las novedades. 


Powered by WordPress Popup

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para más información. ACEPTAR
Aviso de cookies