En la muestra estará también la imagen de Simón de Cirene, de Francisco Antonio Ruiz Gijón
Incluida en el programa concebido con motivo de la celebración del II Congreso de Hermandades y Piedad Popular de Sevilla, la Fundación Cajasol acogerá desde el 18 de noviembre la exposición «Arte y devoción en Andalucía. Hermandades y Piedad Popular». En dicha muestra, se podrá presencia la anterior imagen titular de la Hermandad de las Tres Caídas de San Isidoro, el Señor de las Tres Humillaciones, y Simón de Cirene, obras de Pedro Nieto (1632) y Francisco Antonio Ruiz Gijón (1688), respectivamente.La exposición estará abierta hasta el domingo 5 de enero de 2025.


Corre el año de 1605 cuando un grupo de fieles sevillanos se acoge bajo las advocaciones de las Tres Humillaciones y Madre de Dios del Arco con el fin de fomentar las obras de caridad en la ciudad de Sevilla. De aquí pasa en poco tiempo a la iglesia de San Roque donde se pone bajo el patronazgo del gremio de “los fieles montados de las casas grandes”, convirtiéndose así en una de las tantas hermandades gremiales que florecieron durante la decimoséptima centuria. Viendo la Hermandad de los Cocheros su pronto crecimiento, en 1632 asumió la necesidad de adquirir una imagen titular que correspondiera iconográficamente al título de las Tres Humillaciones. Pedro Nieto Montañés fue el encargado de llevar a cabo la hechura de la primera imagen que veneraran los Cocheros, en pasta de madera, y con la túnica pintada de púrpura, costando el trabajo 600 reales.
En 1638, la Hermandad vive un nuevo traslado de templo, esta vez a la iglesia de Santiago, donde una serie de circunstancias marcarían el devenir histórico de la corporación. Con el cambio de sede de 1638, la imagen del Señor comienza a arraigar fuertemente en la devoción popular de la feligresía de Santiago. Años después, en 1668, y con el objeto de mejorar las condiciones del culto y la autonomía con respecto a la Parroquia, la Hermandad decide trasladarse a la Parroquia de San Isidoro. Se narra el curioso hecho de que el párroco de Santiago viendo como su templo se quedaba sin tan devota imagen, la sujetó a la reja de la capilla que ocupaba mediante unas cadenas, impidiendo el traslado de la misma junto con la hermandad a su nueva sede, que a la postre sería la definitiva. En el último tercio del siglo XX, bajo el pontificado del cardenal Bueno Monreal, la Hermandad consiguió le fuese devuelta la primitiva imagen, que hoy preside la Sala Capitular de la Casa de Hermandad, ya oportunanwnte restaurada.
El hecho narrado junto al mal estado en que se encontraba la que se quedó en Santiago, provocó la decisión de la junta de gobierno de encargar la hechura de una nueva imagen de Nuestro Señor al escultor Alonso Martínez por el precio de 1550 reales, en el mismo año de 1668. Alonso Martínez muere poco después, siendo opinable que llevara a cabo su último encargo, aunque la mención en su testamento de unas cantidades que debía cobrar de la hermandad por la talla que hizo, parece abonar la tesis de la conclusión total de la imagen.
En 1687 se concierta con el escultor Francisco Antonio Gijón la hechura de un paso completo con el Señor caído en tierra y Simón de Cirene, aunque documentalmente solo consta como obras ejecutadas dichas andas (desaparecidas durante la invasión francesa) y la imagen de Simón Cirineo. La desaparición de las andas de Gijón, afortunadamente no fue total. En el año 2009, se decide bajar una pareja de ángeles que se encontraban a gran altura en el ático del retablo de la Capilla de la Cofradía, vislumbrándose desde ese mismo instante su indiscutible calidad. El profesor Roda Peña los atribuyó de inmediato a la mano de Francisco Antonio Gijón, afirmando su procedencia del desaparecido paso ejecutado por el maestro utrerano.





