Málaga

El Barroco más puro en la iglesia de la Salud

La céntrica iglesia de la Salud, situada en la calle Compañía, próxima a la plaza de la Constitución, ha amanecido con toda una lección del barroco a los pies del altar mayor. Todo ello para recordar los cultos que tienen lugar en honor del patrón y protector de Málaga, que lo es desde el año 1649.

Aunque a simple vista no hay nada de particular que nos llame la atención, si el visitante se acerca al altar mayor, podrá vislumbrar dos mesas colocadas a los lados que necesitan de unas explicaciones para entender toda la lección que se recoge en este montaje, donde además se ha querido contar con un cuadro que representa a los santos mártires de Málaga.

La mesa que aparece a la derecha recoge lo que la tradición llamó “vanitas”, esto es, un conjunto de símbolos que hacen referencia a la fugacidad de la vida y que nos recuerdan que toda la riqueza se queda en el mundo terrenal. Aparece la música, como referencia al placer artístico, mientras que la vanidad propiamente dicha está representada a través de las joyas y las ropas lujosas. Por otra parte, hay un reloj parado, que se relaciona con la expiración de la vida, un candil de aceite, también apagado, en referencia a que nuestra existencia en la tierra se apaga lentamente, los libros, como recuerdo de que el conocimiento y todo lo aprendido se queda finalmente atrás, al igual que el sonido, que aquí aparece por medio de una partitura. Entre todos estos elementos destacan dos: el cardo, en alusión al pecado, y una calavera, recordándonos que al final triunfa la muerte por encima de todas las cosas.

Sin embargo, a la izquierda, aparece también una pequeña mesa que es una alegoría de la salvación. El ser humano puede salvarse si tenemos en cuenta las lecturas piadosas, los sacramentos y las oraciones, representados a través de un escapulario y un rosario, el atril, donde la Palabra de Dios es transmitida y escuchada por los hombres, y un crucifijo, en referencia a la redención del pecado por Cristo. Además, puede observarse el cilicio, un rosario característico de las órdenes religiosas, símbolo de la vida consagrada, la granada, ejemplificando la resurrección de entre los muertos y una rama de laurel y otra de ciprés, símbolos de la inmortalidad. También aparece el lema “Quam repromisit Deus”, esto es, “lo que Dios prometió”. Finalmente, debajo del Santo Cristo de la Salud se encuentra una réplica de la Virgen de la Victoria, tallada por Fran Navarro.

 

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