La Semana Santa de Sevilla es una de las festividades más emblemáticas y concurridas de España. Durante ocho días, la ciudad se llena de devotos y curiosos que buscan experimentar la emoción y la espiritualidad de esta tradición centenaria. Sin embargo, detrás de la pompa y la circunstancia, se esconde una realidad menos conocida: la dificultad para convertirse en costalero.
En la actualidad, las listas de espera para unirse a una cuadrilla de costaleros pueden llegar a ser de hasta diez años en la Soledad de San Lorenzo y 15 en la Macarena. Esto se debe a la creciente popularidad de la Semana Santa y al aumento de personas que desean formar parte de esta tradición.
Rafa Ariza, miembro de la cuarta generación de capataces de su familia, explica que en los años 80 y 90, las cuadrillas de costaleros no estaban sobradas de personas, pero que con el paso del tiempo, la situación ha cambiado. «Ya al inicio de este siglo, la dificultad para ‘sacar’ una procesión empezó a ser más evidente», señala.
En la Macarena, una de las cofradías más populares de la ciudad, el tiempo medio de espera para unirse a una cuadrilla de costaleros es de ocho a diez años. Según José María Rojas Marcos, capataz general de la Macarena, «te puedes encontrar la sorpresa de gente que lleva 12, 14 o 15 años esperando». La lista de espera actual para ‘sacar’ al Cristo de la Sentencia alcanza los 170/180 personas, mientras que en la Virgen se encuentra en los 150/160 aspirantes.
La creciente popularidad de la Semana Santa y el aumento de personas que desean formar parte de esta tradición han llevado a una mayor competencia para unirse a una cuadrilla de costaleros. Sin embargo, esto también ha llevado a una mayor profesionalización y preparación de los costaleros, lo que ha mejorado la calidad de las procesiones.
En el plano personal, Rafa Ariza añora «el romanticismo y naturalidad» en la manera de llevar los pasos hace unas décadas, pero reconoce que ahora «todo está mucho más preparado y estudiado». José María Rojas Marcos apunta que «ahora los pasos andan mucho mejor, más sobrado de fuerza», y que el costalero «está mucho más cuidado».
En conclusión, el ‘boom’ cofrade en Sevilla ha llevado a una mayor competencia para unirse a una cuadrilla de costaleros, pero también ha llevado a una mayor profesionalización y preparación de los costaleros. Esto ha mejorado la calidad de las procesiones y ha convertido a la Semana Santa de Sevilla en una de las festividades más emblemáticas y concurridas de España.





