A pulso aliviao, Opinión

El buen coronador

Ocurría el pasado sábado. Castilblanco de los Arroyos. Ocho y media tarde (minuto arriba o abajo, no nos vamos a poner tan exquisitos). Avenida del Puente. Coronación Canónica de Santa María de Escardiel.

Todos los ojos están puestos en el fichaje estrella de la liga arzobispal. La gente lo aclama, lo quiere y tienen toda la confianza puesta en las manos de ese hombre que tiene la misión de las misiones: Coronar a la Virgen y al Niño.

Pensarán que es una tarea fácil, pero no sé equivoquen: Son muy pocos los que consiguen hacerlo correctamente. El arte de coronar requiere elegancia, precisión y un importante trabajo de brazos para que todo salga como se espera.

Llega pues el momento. El arzobispo de Sevilla se prepara. Don José Ángel Sube las escaleras. Se sitúa junto a uno de los varales laterales, y mira hacia abajo esperando que le entreguen las preseas.

La tensión y la expectación son máximas. El silencio se extiende por todo el recinto. El prelado coge la corona del Niño. Se acerca un poco. Sin perder la postura lateral, extiende los brazos y la coloca sobre sus Benditas sienes casi sin esfuerzo.

Tras una breve pausa coge la corona de la Virgen y repite la operación, sin moverse del lateral y dejando con ello al descubierto el rostro de la Imagen, permitiendo que los asistentes pudieran ver claramente el momento de la coronación.

Y la respuesta es … ¡Un aplauso rotundo! El público brota de emoción y celebra el hecho histórico y el trabajo de Saiz Meneses. Hasta él mismo toca las palmas, eufórico.

Y es que hacía más de una década que la ciudad no gozaba de un pastor que coronara como Dios y la Virgen mandan, con todos los respetos hacia Don Juan José Asenjo, arzobispo emérito, quien por mucho que lo intentó dejo patente que lo suyo no era precisamente el ritual de imponer la presea.

Sin embargo, sí hay antecedentes en Sevilla, pues el desaparecido cardenal Amigo Vallejo, quién no sólo fue el prelado hispalense que más imágenes ha coronado, sino que estaba en el top ten de los que mejor realizaban este ceremonial con una serenidad y empaque innatos que dejaban boquiabierto a todos los cofrades.

Es por ello que el detalle de Saiz Meneses ha llamado la atención en una ciudad que abraza la liturgia, el protocolo y los detalles en cada una de sus manifestaciones religiosas.

Los amantes de las coronaciones pueden descansar tranquilos, ya que la capital del Guadalquivir por fin vuelve a tener un arzobispo que sabe y le gusta coronar. ¡Chapó, Don José Ángel!