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El Capirote, Opinión

El buen gusto

A las puertas de 2019 las páginas de información, las de cofradiera no iban a ser menos, suelen realizar un recorrido por lo más sobresaliente de un año que nos ha dejado imágenes para el recuerdo como las que han protagonizado las procesiones magnas habidas en el sur. Los cultos internos también han dejado instantáneas que han pasado rápidamente a formar parte de la memoria fotográfica de este universo.

Si existieran unos premios que reconocieran la importante labor de los vestidores a nivel autonómico, no cabe duda de que un importante elenco de profesionales provenientes de Granada tendría un hueco más que merecido. Hemos asistido a un año donde se ha apostado por la recuperación de estampas añejas que nos han reconciliado con el pasado más auténtico de la ciudad de la Alhambra. El tercer centenario del Rescate nos ha dejado la imagen del cautivo con cabellera natural y la coronación canónica de la “Niña de Santa Ana” ha mostrado a la dolorosa de la Esperanza, antaño de las Tres Necesidades, con sus manos entrelazadas obra de Esteban Cruz y Jorge Heredia. Conseguir que una imagen se presente a la antigua usanza no es solamente cuestión de buen gusto. Detrás se esconden horas, días, búsqueda incesante de fotografías, vídeos si la ocasión lo requiere, e incluso un viaje hacia comercios que puedan contener piezas del patrimonio artístico que por alguna razón, se encuentran perdidas.

Durante este año, los vestidores granadinos, entre los que también se encuentra Francisco Garví, han sabido conjugar el pasado más glorioso de la Semana Santa granadina adaptándolo a las nuevas corrientes, manteniendo una esencia alejada de las modas que cuadra a la perfección con la seña de identidad de las imágenes que ha vestido.

Fuera de la capital granadina la patrona de Iznalloz, Nuestra Señora de los Remedios, ofrece una categoría que ha sido aplaudida por los vecinos, mostrando una imagen de gloria en un tiempo donde este tipo de obras se encuentran invadidas por el fuerte empuje de las dolorosas. Si se toman como referencia atavíos de imágenes marianas años atrás, podrá comprobarse cómo existían características que separaban a unas de otras. Hoy, apenas existen esas diferencias, acentuándose un viaje hacia la unificación, donde tanto Vírgenes de penitencia y de gloria.

Aunque en un principio podría viajarse además a un estilo en común que predomine en Andalucía, el trabajo desarrollado por los vestidores en nuestra comunidad hace que prime la pluralidad pero sobre todo, la identidad de la imagen. Sí es cierto que nos encontramos con excepciones e incluso con vestidores que parecen imponer un estilo a todas las Vírgenes a las que visten, pero de igual modo es destacable la carrera emprendida por aquellos que mantienen un nivel como no se había visto en años. Las infraestructuras también han posibilitado la llegada de estos a zonas rurales, que siempre han ido un paso hacia atrás, manteniendo el predominante negro de los Austrias en mantos y sayas. Ahora, estas regiones que parecían más olvidadas muestran a sus dolorosas de un modo que ejemplifica que la situación geográfica no es ya un escollo insalvable. Incluso uno se sorprende de que en algunas de estas regiones la Madre de Dios luzca mejor que en muchas capitales.

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