Hay momentos en los que parece que nuestras Cofradías se quedan dormidas. Las calles se vacían de túnicas, los templos bajan el ritmo, los pasos descansan y nosotros, los cofrades, cambiamos las prisas del calendario por unos días de descanso.
Aunque este verano no ha sido uno más.
Para muchos, ha tenido un momento especialmente esperado y vivido con intensidad: la llegada de la Virgen del Rocío a su pueblo de Almonte. Un acontecimiento que, más allá de cómo cada uno prefiera llamarlo, vuelve cada siete años a recordarnos que la devoción no entiende de calendarios ni de estaciones. También en verano hay caminos, hay encuentros, hay emociones y hay sobre todo mucha Fé.
Y mientras la Blanca Paloma ya está en su pueblo y el verano va poco a poco despidiéndose, septiembre comienza a asomarse.
Con él vuelve ese cosquilleo que tan bien conocemos. Volvemos a nuestras hermandades, a los cultos, a las reuniones, a los ensayos, a los proyectos que quedaron aparcados durante el verano y a esas conversaciones que empiezan siempre con un “¿qué hacemos este año?”.
Es tiempo de volver a coger el ritmo.
Y es precisamente ahora, cuando comienza un nuevo curso, cuando nace El Candelabro.
Cada semana encenderemos una luz para hablar de nuestras Cofradías. A veces miraremos a la actualidad; otras, al futuro que estamos construyendo. También habrá espacio para recordar nuestro pasado, rescatar historias que quizá se están perdiendo, hablar de nuestras tradiciones, de nuestras hermandades, de quienes las hacen posibles y, por qué no, de aquellas cosas que deberíamos preguntarnos como cofrades.
Porque una Cofradía no es solamente lo que ocurre durante una Semana Santa.
Una Cofradía se construye durante todo el año. En una casa de hermandad, en un templo, en un ensayo, preparando un culto, montando un altar, acompañando a un hermano, enseñando a un niño, recuperando una tradición o simplemente compartiendo una conversación entre amigos.
Y también se construye pensando.
Pensando qué queremos conservar, qué debemos cambiar y qué Semana Santa queremos dejar a quienes vienen detrás.
Por eso, El Candelabro no pretende tener todas las respuestas. Quiere hacerse preguntas. Quiere mirar nuestras Cofradías desde dentro, con cariño, pero también con espíritu crítico cuando sea necesario. Porque querer a nuestras hermandades también significa ser capaces de hablar de ellas con sinceridad.
Este primer artículo no quiere hablar de un problema concreto, ni de una polémica, ni de una noticia.
Quiero simplemente dar la bienvenida.
Bienvenidos a este espacio que nace con la intención de acompañarnos cada semana. Un espacio para hablar de lo que fuimos, de lo que somos y, sobre todo, de lo que podemos llegar a ser.
El verano va quedando atrás.
Septiembre llama a la puerta. Las hermandades comienzan a despertar. Y nosotros volvemos a ponernos en camino.
Que se encienda, pues, el primer candelabro.
Nos encontraremos la próxima semana, cuando volvamos a encender esta luz para hablar de nuestras Cofradías.
Hasta la próxima. Mientras tanto, seguiremos mirando nuestras Cofradías desde la luz de la cera.




