Con la finalización de “Entre rezos y procesiones: Testimonios documentales y artísticos de la religiosidad popular sevillana” se ponía punto y final a las muestras que se han venido organizando en la ciudad con motivo del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular. Numerosas exposiciones que a lo largo de estos meses han mostrado la riqueza que atesora la capital en cuanto a piedad popular se refiere. Aunque se rozó la excelencia, no todas contaron con unanimidad ante el público. Quien aquí firma, ofrece su punto de vista sobre aquellas que visitó:
“Fons Pietatis”
El plato fuerte de las exposiciones tuvo como sede el trascoro de la catedral. Como reclamo, el Santo Crucifijo de San Agustín o la Virgen del Socorro, con palio incluido. Quedó descartada la presencia del Señor de la Presentación al Pueblo de San Benito, quien habría estado sobre su paso, donde se habría mostrado uno de los grandes barcos de nuestra Semana Santa. Aunque la exposición giró en torno a varias temáticas diferenciadas entre sí, era complicado poder verla con facilidad. El Arzobispado no puso coto a las visitas, lo que provocó que, una vez en el interior, el gentío se fuera agolpando en torno al trascoro y la sacristía, lo que hacía casi imposible poder admirar cada pieza con el tiempo necesario como para saborearla.

“Lo permanente y lo efímero. Bienes y espacios para las manifestaciones populares de América”
El Archivo General de Indias acogió entre sus paredes más de medio centenar de documentos fechados entre el siglo XV y el siglo XX, abordando las fiestas religiosas hispanoamericanas y la influencia que llegó desde la península. La relación documental era excelente, pero se echó en falta mayor presencia de obras del otro lado del Atlántico en Sevilla. A los escasos ejemplos de coronas con plata americana se le podría haber sumado, por ejemplo, el crucificado de Madre de Dios que estuvo en el Prado y que llegó desde las colonias.

“Imagen vestida, imagen pintada”
Los retratos pintados de veneradas imágenes marianas se daban la mano con réplicas escultóricas de carácter doméstico. El Museo del Santo Ángel se ha convertido en una visita obligada cada vez que acoge una exposición, ya que siempre acaba por sorprendernos. En esta ocasión no iba a ser menos. Uno podía contemplar un magnífico óleo sobre lienzo de la Virgen de Atocha -Sevilla en siglos pasados contó con un retablo de culto callejero dedicado a esta advocación- o la magnífica dolorosa de Salzillo, que por sí misma merecía una visita. Cabeza, Rocío, Valme… advocaciones del sur de España que otorgaron a las exposiciones del congreso el ingrediente de mostrar la religiosidad popular mariana más allá de la capital, tan presente en Andalucía.

“Pasión y Gloria. Pedro Roldán y las Hermandades de Sevilla”
La Fundación Cajasol acogió en su primera planta una exposición dedicada a Pedro Roldán. Escasas obras, pero de sobresaliente factura, lo que acabó incrementando su valor. Sin embargo, no acabó cuajando del todo. Quizá haberla dedicado a distintas obras de grandes maestros que enriquecieron la Semana Santa habría supuesto un plus en la tan variada oferta de exposiciones. Además, Pedro Roldán ya contó anteriormente con otra muestra reciente en la misma sede, lo que aportó escasa novedad al conjunto. La Virgen de la Antigua y Siete Dolores quizá habría estado mejor formando un Stabat Mater junto al Santo Crucifijo de San Agustín en la catedral, conformando aquella dupla de grandes devociones del pasado.

“Arte y devoción en Andalucía: Hermandades y Piedad Popular”
El resto de las plantas de la Fundación Cajasol acogieron la que, para quien suscribe, ha sido la gran exposición con mayúsculas. Desde el guion narrativo hasta la selección de piezas todo ha sido un compendio inmejorable. Será difícil poder encontrar una muestra que recoja la piedad popular andaluza de manera tan selecta como ha podido contemplarse. El capítulo de orfebrería, sobresaliente. Arriba, la dolorosa de Santa Olalla del Cala, el busto de la dolorosa que encontramos a los pies del Santo Crucifijo de San Agustín -de escuela granadina-, el antiguo titular de San Isidoro, el Cirineo o el crucificado de la hermandad de la Candelaria fueron tan solo un ejemplo de un hilo narrativo que pocas actividades han podido igualar.

“Devociones populares en las clausuras de Sevilla”
La iglesia de Santa Clara miró hacia los cenobios para mostrarnos una pequeña parte de la excelencia de su arte. Además, fue un regalo poder acceder al interior de una iglesia que abre los domingos en horario de misa y poco más. Por eso se agradeció que se escogiera un lugar que no interfiriera con la vida diaria de la comunidad, que marchó hace años. En su interior, la antigua dolorosa que perteneció a Pasión o la Virgen del Tránsito de las mínimas de Triana, que hace años se expone cada mes de agosto con motivo de su festividad. Quizá el aspecto negativo fue que se escogieron pocas obras para la cantidad del rico patrimonio que atesoran las clausuras sevillanas. Eso sí, tampoco el espacio podía albergar más de lo pudimos ver.

“Arte Sacro: Sevilla Fecit 2024”
Si normalmente esta muestra se lleva a cabo durante la Cuaresma, en esta ocasión se mostró lo más sobresaliente del gremio de Arte Sacro de la ciudad con motivo del II Congreso. La exposición no se revistió de carácter extraordinario, por lo que fue, como suele ser, una muestra con obras producidas o restauradas por parte de los integrantes del gremio.

“Patrimonio de las Hermandades de Gloria”
Hay quien se preguntó si la exposición continuaba en otra sede. Las hermandades de gloria, que durante siglos fueron emblema del marianismo del que tanto hacemos gala, contaron con una exposición de simpecados. Se aprovechó el paso de la Esperanza Divina Enfermera, que había estado en la muestra anterior organizada por la corporación de la Sagrada Lanzada, para dar más lustre a una muestra que no hizo justicia con el universo de las glorias. Ellas se habrían merecido muchísimo más, sobre todo porque atesoran una riqueza que ya quisieran tenerla muchas penitenciales.

“Entre rezos y Procesiones: Testimonios Documentales y Artísticos de la Religiosidad Popular Sevillana”
Ha sido la más extensa. En parte, debido a su exiguo horario. Del 2 de diciembre hasta el 27 de febrero, el Archivo Histórico Provincial acogió una selección de catorce documentos de su rico archivo. Hay quien pudiera volver a pensar: “otra muestra más de hojas viejas”, que es una afirmación tan frecuente en la mente de auténticos ignorantes. La riqueza con mayúsculas, nuestro pasado, se debe fundamentalmente a aquellos legajos que se conservan en las instituciones. Y menos mal, porque su fuera por algunos de quienes están en las juntas de gobierno, sus hermandades no tendrían historia, sino invención. La selección de documentos que realizaron fue de altísimo nivel. En tan solo poco más de una docena de legajos, uno podría hacer un recorrido de la religiosidad popular a través de aspectos, todos ellos, relacionados con este mundo que tanto nos apasiona.






