Sevilla comienza el año con el Gran Poder, un signo inequívoco de que nos encontramos ante un nuevo tiempo. Túnica persa para el Señor que todo lo puede en un gélido mes que conforme avanza va calentando los días.
Otro culto imperdible se sucede por la Ronda de Capuchinos. La Divina Pastora ante los fieles, con el Niño Jesús en su regazo. Un espléndido altar el que han levantado. Como viene sucediendo en los últimos años, los menores de tres años pasaron por el manto de la Virgen.
El día 4 la ciudad dual volvía a partirse en dos para mostrarnos las caras de una misma moneda. El Heraldo llegaba al centro de la capital para recoger las llaves. No muy lejos de allí, en San Vicente, el silencio se imponía para acoger el traslado del Señor de las Penas al altar mayor. Los cultos en su honor darán comienzo el martes, día 9.
Este fin de semana Nuestro Padre Jesús de la Pasión ha estado expuesto en besapiés. La belleza del imponente Nazareno está más cerca de los devotos, en un acto sencillo, donde la sola presencia de la imagen tallada por Montañés llena el espacio. La capilla sacramental como fondo, una reliquia de plata que es escenario de una señal inequívoca de que nos encontramos en el primer mes del año. Una tarde de domingo donde no se encendieron las luces de Navidad. ¡Qué pronto se terminó en Sevilla! Ni tan siquiera tuvieron en cuenta que hoy, según la Iglesia, acaba oficialmente el tiempo de Navidad, con la lectura del Evangelio del bautismo de Cristo en el río Jordán. Aquí se terminó un día antes.
Por delante nos queda el quinario al Señor de las Penas, de San Roque, o el de Nuestro Padre Jesús del Silencio, de La Amargura. Y, casi sin darnos cuenta, veremos el primer viacrucis del año, protagonizado por el Cristo de la Buena Muerte, de La Hiniesta.





