Ayer fue 6 de enero, festividad litúrgica de la Epifanía, y hoy la festividad del Bautismo del Señor en donde la Navidad llega a su fin. La Epifania es el hermoso regalo para los cristianos de la realidad de Dios, Jesús toma presencia humana en la tierra, dándose a conocer a todas las gentes, sin excepción, representadas por esos sabios, nómadas de la fe camino de la conversión, los Reyes Magos, que hicieron ayer las delicias de felicidad a millones de personas en todo el orbe, no solo por los presentes que recibieron, sino por lo esencial, por enseñarnos inequívocamente y con humildad franciscana el camino que nos puede llevar a Dios.
En Córdoba, ese surco metafísico de andadura comenzará, a nivel de culto cofrade, el próximo viernes con la presentación oficial del cartel oficial de la Semana Santa de Córdoba a cargo del pintor Antoine Cas, a fin de que en esta celebración pública de las Cofradías de Córdoba, un nuevo rito y sinfonía de arte religioso, poder seguir esparciéndose fructíferamente la semilla del apostolado profundamente unida a la idea de la Fe, por el nexo conciliador de la Caridad, camino de la Esperanza. No debe de olvidarse que la tradición, cambio, renovación y progreso no deben ser para ellos y nosotros términos antitéticos, ni contradictorios, sino complementarios y concordantes.
Estas palabras hacia nuestras Cofradías, públicas asociaciones eclesiásticas de fieles constituidas en legal forma jurídica por el Obispo de la Iglesia diocesana, no es sentimentalismo, ni vanidad, ni nostalgia, sino una respuesta validad de ser y de futuro de nuestra religiosidad popular, característica propia en el ámbito de la Semana Santa, una forma de entender a nuestras Hermandades y Cofradías desde la fe comunitariamente vivida como hijos de Dios, a través de un medio espiritual como son nuestras Estaciones de Penitencia, juramento público externo de perpetuo amor al único Señor de la Vida y la Esperanza.





