El capirote | Sevilla, de icono a meme

Macarena

La junta de gobierno de la Macarena debería dimitir. Por eso extraña la presencia de ciertos periodistas que aparecen en los medios echando tierra sobre Arquillo en vez denunciar lo que ha sido todo un despropósito. Flaco favor hacen estos estómagos agradecidos que piensan que una junta de gobierno como la que hay tiene que seguir en pie.

Tocar a la Macarena es hacerlo con la propia ciudad de Sevilla. ¿Es consciente esta junta de gobierno de la responsabilidad que ha tenido? Plegarse a las indicaciones de un restaurador, que a puerta cerrada no permite la entrada de un equipo que pueda conocer cómo se están desarrollando los trabajos que en un principio iban a ser de mantenimiento da indicios de la altura de miras de la actual junta. Allá quien se crea que con la dimisión de dos miembros se acabaron los problemas.

Porque la hermandad lleva arrastrando una consecución de errores en lo que a patrimonio se refiere que son, sin duda, para poner el grito en el cielo. De la mojada del manto supimos por parte de las redes sociales. Y la culpa de esta restauración también la tienen quienes callaron entonces y lo hacen ahora, pretendiendo centrar las críticas en la figura de Arquillo intentando vendernos una junta sin mácula que ahora ha quedado retratada ante lo que es innegable: unas intervenciones más que pésimas-

Conformarse con una intervención conservativa, según dicen, durante los escasos días es otro indicio del conocimiento de la actual junta. Mejor no hablar de la comunicación por parte de la junta para con sus hermanos ni de los comunicados emitidos. Un estudiante de primero de Periodismo es cuestionable que pudiera hacerlo peor.  

Más allá de la propia imagen ha sido la ciudad la que ha salido malparada en medio mundo. El británico The Times hablaba de una «cirugía estética» y recordaba que España tenía tras de sí una relación con la restauración artística que era bochornosa, recordando el Ecce Homo de Borja, como si en España no contáramos con restauradores de primer nivel. Y ahora tenemos que soportar todas las burlas y memes que recorren medio mundo. ¡Qué bien! Exclaman algunos al ver que Sevilla es referenciada en medios de comunicación extranjeros sin caer en la cuenta de que nos están dando hasta en el cielo de la boca. Porque tocar la imagen de la Macarena es tocar la de toda una ciudad. Parece mentira que la actual junta de gobierno diera pasos al frente sin tener en cuenta una máxima que Sevilla tiene en sus entrañas más profundas.